<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564</id><updated>2011-12-15T03:33:37.447+01:00</updated><title type='text'>Enciclopedia cine y literatura</title><subtitle type='html'>Una enciclopedia virtual en constante crecimiento. Todo lo relacionado con el cine y la literatura (artículos, biografías, filmografías, listas, historia, debates, discusiones, estrenos, novedades...) tiene cabida aquí. Para facilitar la búsqueda existe una barra Google. [Todos los documentos que aparecen en este blog son absolutamente fidedignos, procedentes de fuentes fiables (Encarta principalmente) o de mi propia mano]</subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>20</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115516067312814994</id><published>2006-08-09T23:54:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T23:57:53.133+02:00</updated><title type='text'>John Ford, John Ford y John Ford - Juan Manuel de Prada</title><content type='html'>John Ford, John Ford y John Ford – Juan Manuel de Prada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Creo que fue Orson Welles quien brindó esta respuesta, cuando Peter Bogdanovitch le solicitó el nombre de sus tres cineastas predilectos. Aunque disfrazada de boutade, la respuesta de Welles alberga una verdad recóndita: ninguno de sus predecesores, ninguno de sus contemporáneos, ninguno de los directores que han venido después ha alcanzado el grado de penetración poética en el alma humana logrado por aquel irlandés nacido en Maine. John Ford ocupa en solitario el peldaño supremo en la escalera de los creadores cinematográficos; así lo han reconocido casi todos los maestros del séptimo arte. Sin duda, han existido cineastas más dotados desde un punto de vista técnico, o poseedores de un universo personal más complejo, pero ninguno ha conseguido como Ford comprender de un modo tan cabal a sus criaturas, convirtiendo en sustancia mítica la frágil condición humana. Pese a su aparente desaliño formal, pese a la engañosa elementalidad de sus historias, John Ford ha logrado explicar los anhelos más nobles del hombre sin grandilocuencia ni afectación, también sus miserias más arraigadas sin ensañamiento ni regodeo, con una especie de caridad hedonista que sólo está al alcance de los espíritus superiores. Nadie como él ha sabido retratar la soledad, el sentimiento de pérdida, la capacidad de renuncia y sacrificio, la crueldad del tiempo que nos araña y devora; nadie como él ha sabido dotar de temperatura épica un instante de doméstica intimidad. John Ford rodaba las batallas como si fuesen miradas, y las miradas como si fuesen batallas: con la misma calidez elegíaca, con la misma vibración perdurable. Muchas de sus películas, contempladas con voluntad de taxidermista, carecen de argumento en el sentido estricto de la palabra, pero están cohesionadas en torno a una luminosa y arrolladora fe en el hombre. Quizá sin pretenderlo, en su respuesta a Bogdanovitch, Welles definió la naturaleza divina de aquel cineasta sin parangón: uno y trino a la vez.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante mucho tiempo, Ford fue despreciado por los esnobs y los progres de salón: les repugnaba su ideología conservadora. Todavía hoy, muchos amigos a los que aprecio, para justificar su devoción fordiana, se enfrascan en estériles disquisiciones sobre este asunto. Juzgar a Ford desde premisas ideológicas es una tarea tan botarate como tratar de desprestigiar a Homero desde posturas antimilitaristas: la grandeza de su arte apabulla y pisotea tales mezquindades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero, desde luego, Ford era un hombre que defendía valores tradicionales: creía en la camaradería viril que se entabla en la milicia (no era un rasgo puramente retórico, sirvió en la Marina durante la Segunda Guerra Mundial), creía en la fuerza irradiadora y fecunda de la familia, profesaba –por lealtad a sus orígenes y por convicción personal– la fe católica. Pero esta defensa de los valores tradicionales no era en él síntoma de cerrazón reaccionaria, sino vocación de humanismo que se expresaba en sus películas a través de una vindicación de las razas humilladas y ofendidas (recordemos su Sargento negro, por no citar tantas películas que ensalzan la dignidad de los indios) y en su fervorosa exaltación de la democracia primigenia, encarnada en Abraham Lincoln.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nadie como John Ford supo integrar el radical individualismo con la conciencia de adhesión a una comunidad, que se plasma en secuencias de una emoción serena y catártica: esos bailes ceremoniosos que nos ponen el ánimo de puntillas, esas visitas a los cementerios en las que sus personajes masculinos hablan con sus esposas ya fallecidas… En cualquier película de Ford, aun en las menos cuajadas, se respira un clima de dulce tristeza o escueta alegría más elocuente que cualquier tratado de antropología. El dramatismo más hondo y el humor de estirpe cristiana se dan la mano para celebrar la fiesta de la vida, para enseñarnos que ni siquiera la muerte puede arruinar nuestro sueño de idealismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No se me escapa que John Ford es un cineasta poco frecuentado por las nuevas generaciones. Quizá, entre quienes posen la mirada en estas líneas, se cuente algún joven de dieciséis o dieciocho años: me gustaría volver a tener tu edad para ver por primera vez Fort Apache, El hombre tranquilo, Centauros del desierto, La legión invencible, Qué verde era mi valle o Río Grande. Me gustaría volver a tener tu edad para ensanchar los horizontes del mundo y saberme vivo, mientras descubro ese caudal de bendita, incesante humanidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Afortunadamente, los años y las generaciones pasan; John Ford queda para siempre.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115516067312814994?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115516067312814994/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115516067312814994' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115516067312814994'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115516067312814994'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/john-ford-john-ford-y-john-ford-juan.html' title='John Ford, John Ford y John Ford - Juan Manuel de Prada'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115516002546684003</id><published>2006-08-09T23:44:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T23:47:05.470+02:00</updated><title type='text'>Generación del 27</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Generación del 27, nombre con el que se identifica al grupo de escritores españoles ligados históricamente por el homenaje a Luis de Góngora, al cumplirse, en 1927, el tricentenario de su muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La recuperación del poeta barroco plantea una diferencia sustancial con el movimiento ultraísta (ver Vanguardias): mientras éste proponía una búsqueda constante de lo nuevo, en la generación del 27 se produce un encuentro entre ciertos principios de las vanguardias literarias y la poesía española clásica, desde la lírica popular, Gonzalo de Berceo o Gil Vicente, hasta poetas barrocos, además de Góngora, como el conde de Villamediana, Pedro Soto de Rojas, Bocángel, Polo de Medina y, entre otros, Gustavo Adolfo Bécquer y fray Luis de León, a quien la revista Carmen, dirigida por Gerardo Diego, rindió homenaje en 1928, con ocasión del cuarto centenario de su nacimiento. En efecto, como muy bien definiera al grupo del 27 uno de sus poetas representativos, Rafael Alberti, ellos eran "vanguardistas de la tradición". Tienen incluso una actitud de reconocimiento hacia la generación del 98 aunque, más interesados por una literatura de alcance universal, no se ocuparon tanto de asuntos relacionados con las debilidades de la estructura social española. No obstante, un escritor joven del 98, el filósofo José Ortega y Gasset, aporta con La deshumanización del arte (1925) una visión crítica y en cierto modo descriptiva de la estética del 27.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Además de la recuperación de Góngora y de la influencia del pensamiento de Ortega y Gasset, la generación del 27 tuvo especial admiración por Juan Ramón Jiménez, sobre todo por su idea de la poesía pura, que implicaba, en su afán de superar las formas del realismo, un culto de la imagen (que también realizó, a su manera, el ultraísmo) y una elaboración del sentimiento ajeno al desborde y a la emoción fácil. Al mismo tiempo proponían la pluralidad de estilos y de lenguajes, sin renunciar a las formas clásicas. Pero también se hizo visible la presencia del surrealismo, que permitió incorporar nuevos temas e imágenes a la poesía, desde el mundo de los sueños hasta otros lenguajes (las hipérboles numéricas en el poeta Federico García Lorca o los juegos matemáticos en Alberti), sin desdeñar impurezas tales como la denuncia y la burla dirigidas contra las instituciones. Destacan, por su clara filiación surrealista, obras como La flor de California (1926) y La sangre en libertad (1931) de José María Hinojosa (1904-1936); Sobre los ángeles (1929) de Rafael Alberti (1902); Los placeres prohibidos (1931) de Luis Cernuda (1902-1963); Poeta en Nueva York (1929-1930) de Federico García Lorca. Esta obra de Lorca, así como sus piezas teatrales El público y Comedia sin título, y el guión cinematográfico Viaje a la luna, fueron el resultado del viaje del poeta a Nueva York en 1929 y revelan una afinidad con las búsquedas estéticas de Luis Buñuel y de Salvador Dalí, cuyo cortometraje Un chien andalou (Un perro andaluz) se había estrenado ese mismo año en París, al que siguió L’âge d’or (La edad de oro), con guión sólo de Buñuel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;2  LOS COMPONENTES &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La diversidad de la generación del 27 queda suficientemente probada porque en ella se incluyen autores como Pedro Salinas, traductor de Paul Valéry y Marcel Proust, autor de Presagios (1924), Fábula y signo (1931), La voz a ti debida (1933), Razón de amor (1939), entre otras obras; Jorge Guillén, premio Cervantes 1976, ejemplo de poesía casi pura, en la que abunda el "esprit géometrique" del que hablaba Valéry y una visión afirmativa de los seres a través de una emoción que depura y condensa en libros como Cántico (1928) y Clamor (1957-1963), obra esta última donde se detiene en ciertas personalidades históricas y en algunos horrores contemporáneos, sin renunciar a un 'Resumen' alentador: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;"Amé, gocé, sufrí, compuse. Más no pido. &lt;br /&gt;En suma: que me quiten lo vivido".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otros autores, ligados directa o indirectamente a la generación del 27, son: Vicente Aleixandre, premio Nacional de Literatura en 1934, premio Nobel en 1977, autor de Ámbito (1928), Espadas como labios (1932), Pasión de la tierra y La destrucción o el amor (1935), Sombra del paraíso (1944), Historia del corazón (1954), Diálogos del conocimiento (1974); Dámaso Alonso (1898-1990), premio Cervantes en 1978, estudioso de Góngora, especialmente de la Fábula de Polifemo y Galatea y las Soledades, de quien cabe mencionar El viento y el verso (1923-1924), Hijos de la ira (1944), Duda y amor sobre el Ser Supremo (1985); Luis Cernuda (1902-1963), entre cuyas obras sobresalen La realidad y el deseo (1936-1964) y sus estudios críticos sobre poesía en general, poesía española y poesía inglesa del siglo XIX; Rafael Alberti (1902), premio Nacional de Literatura en 1925 por Marinero en tierra, premio Cervantes en 1983, autor, entre otros, de un poemario como Yo era un tonto y lo que he visto me ha hecho dos tontos (1929), en el que rinde homenaje a actores del cine mudo (Buster Keaton, Charles Chaplin, Harold Lloyd); Gerardo Diego (1896-1987), partícipe junto con Juan Larrea del ultraísmo, realizó en 1932 una antología de la Poesía española contemporánea 1915-1931 y escribió Versos humanos (1925), canciones, sonetos, odas y una Fábula de Equis y Zeda (1932), homenaje paródico al gusto barroco por las fábulas mitológicas. Mención aparte merecen escritores como Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, fundadores de la revista Litoral (ver Revistas literarias). Muchos de los escritores del 27 debieron exiliarse al estallar la Guerra Civil española: Salinas en Puerto Rico, Emilio Prados y Luis Cernuda en México, Rafael Alberti en Argentina e Italia, Manuel Altolaguirre en Cuba y México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque siempre se habla de poesía al hacer referencia a la generación del 27, cabe recordar que algunos de los poetas ya citados también escribieron en prosa narrativa y no sólo poética. Es el caso de Pedro Salinas (Víspera del gozo, La bomba increíble), Luis Cernuda, Rafael Alberti, Dámaso Alonso, José María Hinojosa. Hubo dos vertientes principales: la novela lírico-intelectual y la humorística. En la primera destacan Benjamín Jarnés (Paula y Paulita y Locura y muerte de Nadie, de 1929; Teoría del zumbel, de 1930); Antonio Espina (Pájaro pinto, 1927, y Luna de copas, 1929); Mauricio Becarisse (Las tinieblas floridas, 1927, y Los terribles amores de Agliberto y Celedonia, 1931), entre otros. Dentro de la novela de humor, un buen ejemplo es el de Enrique Jardiel Poncela, sobre todo con Amor se escribe sin hache, ¡Espérame en Siberia, vida mía! y Pero... ¿hubo alguna vez once mil vírgenes?, escritas entre 1928 y 1931, muy próximas a la obra de Gómez de la Serna y Fernández-Flórez.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115516002546684003?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115516002546684003/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115516002546684003' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115516002546684003'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115516002546684003'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/generacin-del-27.html' title='Generación del 27'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115515920565269474</id><published>2006-08-09T23:30:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T23:33:25.683+02:00</updated><title type='text'>Miguel de Cervantes</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616), dramaturgo, poeta y novelista español, autor de la novela El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, considerada como la primera novela moderna de la literatura universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2  VIDA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Miguel de Cervantes Saavedra tuvo una vida azarosa de la que poco se sabe con seguridad. Nació en Alcalá de Henares (Madrid), probablemente el 29 de septiembre de 1547. Pasó su adolescencia en varias ciudades españolas (Madrid, Sevilla) y con poco más de veinte años se fue a Roma al servicio del cardenal Acquaviva. Recorrió Italia, se enroló en la Armada española y en 1571 participó con heroísmo en la batalla de Lepanto, donde comienza el declive del poderío turco en el Mediterráneo. Allí Cervantes resultó herido y perdió el movimiento del brazo izquierdo, por lo que fue llamado el Manco de Lepanto. En 1575, cuando regresaba a España, los corsarios le apresaron y llevaron a Argel, donde sufrió cinco años de cautiverio (1575-1580).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Liberado por los frailes trinitarios, a su regreso a Madrid encontró a su familia en la ruina. Se casa en Esquivias (Toledo) con Catalina de Salazar y Palacios. Arruinada también su carrera militar, intenta sobresalir en las letras. Publica La Galatea (1585) y lucha, sin éxito, por destacar en el teatro. Sin medios para vivir, marcha a Sevilla como comisario de abastos para la Armada Invencible y recaudador de impuestos. Allí acaba en la cárcel por irregularidades en sus cuentas. Después se traslada a Valladolid. En 1605 publica la primera parte del Quijote. El éxito dura poco. De nuevo es encarcelado a causa de la muerte de un hombre delante de su casa. En 1606 regresa con la Corte a Madrid. Vive con apuros económicos y se entrega a la creación literaria. En sus últimos años publica las Novelas ejemplares (1613), el Viaje del Parnaso (1614), Ocho comedias y ocho entremeses (1615) y la segunda parte del Quijote (1615). El triunfo literario no lo libró de sus penurias económicas. Dedicó sus últimos meses de vida a Los trabajos de Persiles y Segismunda (de publicación póstuma, en 1617). Murió en Madrid el 22 de abril de 1616 y fue enterrado al día siguiente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3  SU OBRA: POESÍA Y TEATRO &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cervantes centró sus primeros afanes literarios en la poesía y el teatro, géneros que nunca abandonaría. Su obra poética abarca sonetos, canciones, églogas, romances, letrillas y otros poemas menores dispersos o incluidos en sus comedias y en sus novelas. También escribió dos poemas mayores: Canto de Calíope (incluido en La Galatea) y Viaje del Parnaso (1614). La valoración de su poesía se ha visto perjudicada por su publicación dispersa en otras obras, por la celebridad alcanzada por el autor en la novela e incluso por su propia confesión en este famoso terceto del Viaje del Parnaso: &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Yo, que siempre trabajo y me desvelo &lt;br /&gt;por parecer que tengo de poeta &lt;br /&gt;la gracia que no quiso darme el cielo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque en otras ocasiones se enorgullece de sus versos, en su tiempo no logró ser aceptado como poeta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tampoco tuvo mejor suerte en el teatro, por el que se sintió atraído desde joven. Al regreso del cautiverio llegó a estrenar con éxito varias comedias. Pero tampoco sus contemporáneos lo aceptaron como dramaturgo. Cervantes, con una concepción clásica del teatro, tuvo que soportar el triunfo arrollador de Lope de Vega en la renovación de la escena española con su Arte nuevo de hacer comedias. De la primera época (1580-1587), anterior al triunfo de Lope de Vega, se conservan dos tragedias: El trato de Argel y La destrucción de Numancia. A la segunda época pertenecen las Ocho comedias y ocho entremeses nuevos, nunca representados (1615). Las comedias son El gallardo español, La casa de los celos y selvas de Ardenia, Los baños de Argel, El rufián dichoso, La gran Sultana doña Catalina de Oviedo, El laberinto de amor, La entretenida y Pedro de Urdemalas. Y éstos son los entremeses: El juez de los divorcios, El rufián viudo, La elección de los alcaldes de Daganzo, La guarda cuidadosa, El vizcaíno fingido, El retablo de las maravillas, La cueva de Salamanca y El viejo celoso.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4  PROSA: LA GALATEA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la prosa narrativa Cervantes empezó escribiendo una novela pastoril que fue su primer libro publicado, con el título de Primera parte de La Galatea (1585). Como en otras novelas de su género, los personajes son pastores convencionales que cuentan sus penas amorosas y expresan sus sentimientos en una naturaleza idealizada. La Galatea se compone de seis libros en los cuales se desarrollan una historia principal y cuatro secundarias. La principal refiere los amores de los pastores Elicio y Galatea, a la cual su padre quiere casar con el rico Erastro. Y las secundarias añaden otros tantos episodios amorosos protagonizados también por pastores. Lo más importante reside en que ya en esta primera novela Cervantes aparece como un escritor renovador. Acepta las convenciones del género pastoril, pero a veces rompe el patrón idílico en las relaciones entre los pastores y en la geografía —convencional y real a un tiempo— del río Tajo. Lo más innovador es la integración de cuatro historias secundarias que acaban confluyendo en la acción principal y dejando abierta la posibilidad de una continuación. Esta segunda parte prometida fue a menudo recordada por Cervantes, hasta en la dedicatoria del Persiles, pero no se publicó nunca.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5  NOVELAS EJEMPLARES &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1590 y 1612 Cervantes fue escribiendo una serie de novelas cortas que, después del reconocimiento obtenido con la primera parte del Quijote en 1605, acabaría reuniendo en 1613 en la colección de Novelas ejemplares. Teniendo en cuenta las dos versiones conservadas de Rinconete y Cortadillo y de El celoso extremeño, se cree que Cervantes introdujo en ellas algunas variaciones encaminadas a la ejemplaridad social, moral y estética de estas novelas o narraciones cortas, y después las ordenó de acuerdo con un criterio artístico que obedece a la visión orgánica del conjunto. En el prólogo Cervantes proclama su novedad: "Yo soy —dice— el primero que he novelado en lengua castellana". En efecto, así fue, pues en la literatura española no había entonces tradición de novela corta; las que circulaban eran adaptaciones o traducciones de los novellieri italianos. Cervantes españolizó el género, lo ennobleció y creó la novela corta en la literatura castellana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La colección se abre con La gitanilla, fantasía poética creada en torno a la figura de Preciosa y la relación entre la gitanilla y un joven capaz de renunciar a su alcurnia por amor. En contraste con esta visión idealizada de la relación amorosa, se encuentra El amante liberal, novela bizantina de amor y aventuras, con las adversidades que Ricardo y Leonisa han de superar antes de su matrimonio. Después del idealismo, el amor y la aventura de estas dos primeras novelas se ingresa en los bajos fondos del hampa sevillano con Rinconete y Cortadillo, en cuyas páginas sobresalen la mejor ironía y humor cervantinos. Su crítica social, que constituye una denuncia de la degradación moral de la España del siglo XVI, culmina en el insuperable cuadro realista de la cofradía de Monipodio, que negocia todo el crimen de Sevilla. El contraste entre Rinconete y Cortadillo y las dos primeras novelas se prolonga hacia la cuarta, La española inglesa, en la cual, sobre un fondo de guerras de religión entre España e Inglaterra, se desarrollan las pruebas que han de superar Ricaredo e Isabela antes de su unión matrimonial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras tantas aventuras y dichas amorosas, vuelve la crítica de la sociedad con la narración de un intelectual trastornado por un hechizo amoroso en El licenciado Vidriera, cuyo protagonista cree que es de vidrio y hace gala de una extraña lucidez e ingenio. Los juegos mentales de Vidriera dejan paso a la violencia sexual y la reconciliación en La fuerza de la sangre, donde se cuenta la violación de Leocadia por un joven de la nobleza toledana y el posterior compromiso matrimonial entre ambos. Curiosamente, el ingenio y el impulso de los instintos son las fuerzas que derriban los muros levantados contra naturam por el viejo Carrizales en El celoso extremeño, con el popular motivo del viejo y la niña en la casa-prisión en la que el indiano Carrizales encierra a su joven esposa. Por el contrario, la más celebrada libertad en nada merma el recato de Constanza en La ilustre fregona, entre las andanzas toledanas de Carriazo y Avendaño, prendado éste de la bella fregona de la Posada del Sevillano, hija natural del padre de Carriazo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Amores y aventuras, disfraces y casualidades, engaños y reparaciones entre gentes de la nobleza configuran las intrigas de Las dos doncellas y La señora Cornelia. Los engaños de las doncellas Teodosia y Leocadia componen una intriga con temas pastoriles y técnicas de la novela bizantina. La señora Cornelia, localizada en ambientes estudiantiles y de la alta sociedad de Bolonia, cuenta la azarosa historia de amor de Cornelia hasta su boda con el duque de Ferrara. Y de tales ambientes nobiliarios descendemos a la vileza moral, la marginación social, la estafa y la corrupción en El casamiento engañoso y El coloquio de los perros. Como otro burlador burlado, el alférez Campuzano sale de su casamiento engañado con sus mismas artimañas y enfermo de sífilis. Esta pálida sombra del desengaño barroco es buena imagen de la caída del ideal cervantino del heroico soldado de Lepanto. El interés del Coloquio se centra en tres aspectos: la corrupción social denunciada por Berganza en la narración de su vida, las cínicas disquisiciones filosóficas de ambos perros sobre las convenciones sociales y la maldad en el mundo, y la integración de teoría y práctica narrativas que constituyen la renovación formal más importante en el curso de la novela occidental. He aquí el magistral cierre de la colección de doce historias en once novelas, porque El casamiento y El coloquio forman una sola: ambas comparten el tema del engaño-desengaño, y El casamiento es el marco en el que se introduce El coloquio, que el sifilítico alférez Campuzano escribió mientras se curaba en el hospital y que es ahora un diálogo leído por su amigo el licenciado Peralta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este cierre de las Novelas ejemplares se representa el proceso completo de la creación literaria: el alférez Campuzano se presenta como autor del Coloquio; el perro Berganza es el narrador del mismo al contar en él su vida; su compañero Cipión actúa como interlocutor crítico que corrige y matiza al narrador, y el licenciado Peralta interviene como lector del texto escrito por Campuzano. Si a ello se añade que El coloquio de los perros pretende superar las limitaciones de la novela picaresca incluyendo la perspectiva que allí faltaba, la del destinatario, y que el delirio producido por la fiebre de Campuzano en El casamiento engañoso da verosimilitud poética a sus desvaríos acerca del diálogo racional de unos perros, se comprenderá mejor la extraordinaria lección de teoría y práctica narrativas de esta genial mentira dotada de asombrosa coherencia artística: la verosimilitud literaria depende de sus reglas poéticas, no de su confrontación con la realidad externa.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;6  DON QUIJOTE: SUS ORÍGENES &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es posible que Cervantes empezara a escribir el Quijote en alguno de sus periodos carcelarios a finales del siglo XVI. Mas casi nada se sabe con certeza. En el verano de 1604 estaba terminada la primera parte, que apareció publicada a comienzos de 1605 con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha. El éxito fue inmediato. En 1614 aparecía en Tarragona la continuación apócrifa escrita por alguien oculto en el seudónimo de Alonso Fernández de Avellaneda, quien acumuló en el prólogo insultos contra Cervantes. Por entonces éste llevaba muy avanzada la segunda parte de su inmortal novela. La terminó muy pronto, acuciado por el robo literario y por las injurias recibidas. Por ello, a partir del capítulo 59, no perdió ocasión de ridiculizar al falso Quijote y de asegurar la autenticidad de los verdaderos don Quijote y Sancho. Esta segunda parte apareció en 1615 con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. En 1617 las dos partes se publicaron juntas en Barcelona. Y desde entonces el Quijote se convirtió en uno de los libros más editados del mundo y, con el tiempo, traducido a todas las lenguas con tradición literaria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos cervantistas han defendido la tesis de que Cervantes se propuso inicialmente escribir una novela corta del tipo de las "ejemplares". Esta idea se basa en la unidad de los seis primeros capítulos, en los que se lleva a cabo la primera salida de don Quijote, su regreso a casa descalabrado y el escrutinio de su biblioteca por el cura y el barbero. Otra razón es la estrecha relación sintáctica entre el comienzo de cada capítulo y el final del anterior. Y también apoya esta tesis la semejanza entre los seis primeros capítulos y el anónimo Entremés de los romances, donde el labrador Bartolo, enloquecido por la lectura de romances, abandona su casa para imitar a los héroes del romancero, defiende a una pastora y resulta apaleado por el zagal que la pretendía, y cuando es hallado por su familia imagina que lo socorre el marqués de Mantua. Pero la tesis de la novelita ejemplar es rechazada por otros estudiosos que consideran que Cervantes concibió desde el principio una novela extensa. Éstos argumentan que la unidad de la primera salida de don Quijote —sin Sancho Panza, para que no pueda presenciar la grotesca ceremonia en que su amo es armado caballero— adelanta la composición circular que se repite, ampliada, en las otras dos salidas; la semejanza con el Entremés de los romances puede ser una manifestación más de la presencia constante del romancero en el Quijote, y las relaciones sintácticas entre final y comienzo de capítulo no son exclusivas de la primera salida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;6.1  Propósitos de Cervantes con el Quijote &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo que sí resulta seguro es que Cervantes escribió un libro divertido, rebosante de comicidad y humor, con el ideal clásico del prodesse et delectare, instruir y deleitar. Cervantes afirmó varias veces que su primera intención era mostrar a los lectores de la época los disparates de las novelas de caballerías. En efecto, el Quijote ofrece una parodia de las disparatadas invenciones de tales obras. Pero significa mucho más que una invectiva contra los libros de caballerías. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la riqueza y complejidad de su contenido y de su estructura y técnica narrativa, la más grande novela de todos los tiempos admite muchos niveles de lectura, e interpretaciones tan diversas como considerarla una obra de humor, una burla del idealismo humano, una destilación de amarga ironía, un canto a la libertad o muchas más. También constituye una asombrosa lección de teoría y práctica literarias. Porque, con frecuencia, se discute sobre libros existentes y acerca de cómo escribir otros futuros, ya desde la primera parte: escrutinio de la biblioteca de don Quijote, lectura de El curioso impertinente en la venta de Juan Palomeque y disputa sobre libros de caballerías y de historia, revisión crítica de la novela y el teatro de la época en la conversación entre el cura y el canónigo toledano. En la segunda parte de la novela algunos personajes han leído ya la primera y hacen la crítica de la misma. La primera parte será así el punto de referencia de las discusiones sobre teoría literaria incluidas en la segunda. Teoría y ficción se integran con perfecta armonía en el coloquio entre Sansón Carrasco, don Quijote y Sancho, en episodios como la cueva de Montesinos y el retablo de Maese Pedro; y la teoría se ilustra con la práctica en las narraciones intercaladas en el relato principal, las cuales constituyen otras tantas formas de novelar representativas de los géneros narrativos anteriores a Cervantes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre otras aportaciones más, el Quijote ofrece asimismo un panorama de la sociedad española en su transición de los siglos XVI al XVII, con personajes de todas las clases sociales, representación de las más variadas profesiones y oficios, muestras de costumbres y creencias populares. Sus dos personajes centrales, don Quijote y Sancho, constituyen una síntesis poética del ser humano. Sancho representa el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote ejemplifica la entrega a la defensa de un ideal libremente asumido. Mas no son dos figuras contrarias, sino complementarias, que muestran la complejidad de la persona, materialista e idealista a la vez.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;6.2  Personalidad de Don Quijote &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos episodios del Quijote ejemplifican otros tantos casos de amor. El de don Quijote representa una concepción del amor caballeresco sustentada en la tradición del amor cortés. Por eso, antes de cada aventura, don Quijote invoca siempre a su amada Dulcinea y pide su amparo, porque ella es su señora y por ella se fortalecen las virtudes del caballero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Don Quijote es también un modelo de aspiración a un ideal ético y estético de vida. Se hace caballero andante para defender la justicia en el mundo y desde el principio aspira a ser personaje literario. En suma, quiere hacer el bien y vivir la vida como una obra de arte. Se propone acometer "todo aquello que pueda hacer perfecto y famoso a un andante caballero". Por eso imita los modelos, entre los cuales el primero es Amadís de Gaula, a quien don Quijote emula en la penitencia de Sierra Morena (véase Amadís de Gaula). Como en la segunda parte don Quijote ya es personaje literario —protagonista de la primera—, en su tercera salida busca sobre todo el reconocimiento. Y lo encuentra en quienes han leído la primera parte: Sansón Carrasco, los duques... Ni siquiera cuando es vencido por el Caballero de la Blanca Luna y tiene que abandonar la caballería andante renuncia a su concepción de la vida como obra de arte: piensa en hacerse pastor, con lo cual el mito renacentista de la Arcadia pastoril sustituye al mito medieval de la caballería andante. De todo ello se desprende que el Quijote es una magna síntesis de vida y literatura, de vida vivida y vida soñada, como explica E. C. Riley; una genial integración de realismo y fantasía y una insuperable manifestación de las dificultades de novelar las complejas relaciones humanas desde múltiples perspectivas abarcadoras de la realidad siempre escurridiza. Todo lo humano es relativo. Ésta es la base de la generosa comprensión cervantina, que evita los dogmatismos y huye de simplificaciones. He aquí la agudeza del neologismo “baciyelmo”, creado por Sancho Panza para zanjar la disputa entre don Quijote, convencido de que se trata del yelmo de Mambrino, y los demás, que ven una bacía de barbero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;6.3  El Quijote como juego literario &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Muchos componentes del Quijote obedecen a su condición de novela concebida como un juego. Su construcción se sustenta en el artificio narrativo del manuscrito encontrado. Este procedimiento es parodia del mismo recurso empleado en los libros de caballerías. Pero Cervantes va mucho más allá, adueñándose de la máxima libertad artística que un autor haya logrado jamás. Varios elementos sobresalen en tan fecundo proceso. En la ficción, el historiador moro Cide Hamete Benengeli aparece como primer autor del Quijote, un morisco toledano es su primer traductor y el mismo Cervantes aparece ficcionalizado como segundo autor, que entrega a los lectores una historia sobre la cual podrá comentar lo que quiera por conocerla toda de antemano a través de la traducción del morisco. Este juego de autores, traductores, narradores y lectores produce una gran libertad creadora a la vez que siembra la ambigüedad y la duda en muchas páginas, por ejemplo en el relato de la cueva de Montesinos. Cualquier perspectiva es posible. Siempre se podrá acusar de los engaños al moro Cide Hamete, al morisco traductor y aun al impresor, a quien, en la segunda parte, se culpa de las incoherencias cometidas en torno al robo del rucio de Sancho en la primera.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El sistema lúdico abarca también la misma locura del protagonista. La locura era un motivo frecuente en la literatura del renacimiento, como prueban las obras de Ariosto y de Erasmo de Rotterdam. Don Quijote actúa como un paranoico enloquecido por los libros de caballerías. Unos lo consideran un loco rematado, otros creen que es un "loco entreverado", con intervalos de lucidez. En general se admite que don Quijote actúa como loco en lo concerniente a la caballería andante y razona con sano juicio en lo demás. Pero los escritores españoles Arturo Serrano Plaja y Gonzalo Torrente Ballester interpretan la locura de don Quijote como un juego codificado en la ficción según unas reglas que el caballero respeta siempre. Entrega su vida a un ideal sublime y se estrella contra la realidad porque los demás no cumplen las reglas del juego. Don Quijote finge estar loco y decide jugar a caballero andante. Para ello acude a los libros de caballerías, transforma la realidad y la acomoda a su ficción caballeresca: imagina castillos donde hay ventas, ve gigantes en molinos de viento y, cuando se produce el descalabro, también lo explica según el código caballeresco: los malos encantadores le han escamoteado la realidad, envidiosos de su gloria.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Semejante juego narrativo resulta enriquecido por el perspectivismo y el relativismo, que se manifiestan en toda la novela, ya en la variedad de nombres que se atribuyen al hidalgo manchego: Quijada, Quesada, Quejana, Quijana y Alonso Quijano. Dentro de esa diversidad, es interesante señalar que la palabra “quijote” designa la parte de la armadura que cubre el muslo. El elemento paródico y la ironía actúan una vez más para caricaturizar la figura del caballero que, gracias a una sinécdoque (véase Figuras retóricas), aparece identificado con una parte (la privación, la pérdida) y no mediante un rasgo totalizador. También existe sinécdoque en el apellido con el que se identifica al escudero. Perspectivismo y relativismo aparecen también en la forma de muchos nombres comunes, como el neologismo “baciyelmo”, que resuelve una cuestión sin excluir ninguna perspectiva. En esto se revela la comprensión cervantina ante todo lo humano. Y la misma libertad que Cervantes reclamó para sí como creador se la concedió en idéntico grado a don Quijote. El comienzo de la novela es bien conocido: "En un lugar de La Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo vivía un hidalgo". Con estas palabras Cervantes destaca que los hechos que va a contar no ocurrieron en tierras lejanas, como las historias de la caballería andante, sino muy cerca, en La Mancha, ni tampoco en tiempos remotos, sino ayer mismo. Se han dado muchas explicaciones a este comienzo de la novela: un octosílabo de un romance anónimo, negativa a decir el nombre del pueblo natal de don Quijote por deseo de incluir a toda La Mancha, comienzo característico de los cuentos populares, rechazo del autor al pueblo donde supuestamente estuvo preso y comenzó la novela. Sin negar estas razones Leo Spitzer y Avalle-Arce explican el comienzo del Quijote como una defensa de la libertad del creador y del personaje con repercusiones fundamentales en la evolución literaria. La literatura anterior a Cervantes se regía por unas convenciones restrictivas. En aquellos modelos tradicionales la cuna del héroe determinaba su vida futura. Amadís era hijo de reyes, nació en Gaula y estaba llamado a ser héroe. Lazarillo nació en el Tormes, era hijo de padres viles y será un antihéroe. En cambio Cervantes no especifica la cuna, ni la genealogía, ni el nombre exacto de don Quijote para que pueda caminar libre de todo determinismo, creando su propia realidad. Por eso a partir del Quijote la vida del personaje literario será más libre. Porque, como señala Carlos Fuentes, Cervantes ha puesto a dialogar a Amadís de Gaula con Lazarillo de Tormes y en el proceso ha disuelto para siempre la interpretación unívoca del mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7  LOS TRABAJOS DE PERSILES Y SEGISMUNDA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Finalmente, el Persiles fue tal vez el libro más querido de la fantasía de Cervantes, quien ya no tuvo tiempo para hacer las últimas correcciones en un texto no del todo acabado y se puso a escribir el prólogo tres días antes de morir. Viejo y cansado de tanta experiencia amarga, Cervantes lo sublima todo refugiándose en el mundo fantástico inventado por él. Acude a la novela bizantina y renueva sus técnicas con el fin de superar el género y crear una gran epopeya cristiana en prosa. De este modo, Cervantes ocupó hasta sus últimos días la vanguardia narrativa de su tiempo, acercando la novela a la poesía, a la vez que con esta idealizada novela de aventuras construye una hermosa ficción llena de modernidad y cosmopolitismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La novela cuenta la peregrinación de Persiles y Segismunda desde el norte de Europa hasta Roma. El viaje se enriquece con la diversidad de lugares recorridos, desde la geografía nórdica de la mítica isla Bárbara, Islandia, Noruega, Irlanda y Dinamarca, hasta las tierras ya conocidas de Portugal, España, Francia e Italia. Su complejidad aumenta con la constante aparición de nuevos personajes en el recorrido y con la interpolación de historias particulares en la peripecia de los amantes protagonistas. Y el interés y la intriga de la trama se intensifican por acumulación de arriesgadas navegaciones, naufragios, piraterías, desafíos, batallas, cautiverios, fugas, raptos, encuentros, separaciones y aventuras de toda índole.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115515920565269474?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115515920565269474/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115515920565269474' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515920565269474'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515920565269474'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/miguel-de-cervantes.html' title='Miguel de Cervantes'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115515859584167520</id><published>2006-08-09T23:22:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T23:23:15.853+02:00</updated><title type='text'>Curiosidades Star Wars - 2º parte</title><content type='html'>Harrison Ford jura y perjura que en la mayoría de las ocasiones George Lucas se dormía en pleno rodaje, y no llegaba a decir la palabra: 'Corten!!'. Lucas no lo ha desmentido.&lt;br /&gt;· Según Lucas y otros miembros del equipo técnico y productores, lo que la GUERRA DE LAS GALAXIAS muestra es la lucha entre el ser humano contra la máquina, contra el estado. Por eso el Imperio es tan mecánico y utiliza enormes naves, gigantescos destructores Imperiales, Superdestuctores y Estrellas de la Muerte. Darth Vader sería la personificación literal de esa lucha entre hombre y máquina.&lt;br /&gt;· La Fuerza no sería ningún Dios ni un poder sobrenatural. Sería una metáfora de lo que cada uno de nosotros llevamos dentro. Nuestra determinación, nuestra fuerza, nuestra fe, lo mejor que todos podemos llevar dentro... Y el Lado Oscuro sería todo lo malo que podemos llevar dentro.&lt;br /&gt;· Después de que grandes estudios como la Universal o la Metro rechazaran el proyecto SW, la Fox aceptó. Lucas puso la condición de que, a cambio de cobrar un pequeño sueldo por rodar la película, él se quedaría con todos los derechos de comercialización. La Fox dejaría de ganar por esta causa miles de millones de dólares...&lt;br /&gt;· Alec Guinnes debió presentir, (gracias a la Fuerza, por supuesto!!), que aquí algo iba a pasar, porque a cambio de un sueldo testimonial, pidió recibir un 2 % de los beneficios que SW fuera a sacar...&lt;br /&gt;· George Lucas y Brian De Palma buscaban actores para sus dos películas: 'STAR WARS' y 'Carrie', respectivamente. En el lugar del casting estaba Harrison Ford martillo en mano haciendo unas mesas, pues él en aquel entonces era carpintero, habiendo abandonado su poca productiva carrera de actor. Lucas hacía el casting conjuntando a diferentes actores, para ver como funcionaban juntos. Necesitaba cinco actores para cada papel, y así tener cinco grupos donde elegir mejor. Le faltaba un Han Solo. Vio a Harrison Ford, y como éste había trabajado con él en 'American Graffiti', le pidió a ver si quería ocupar ese puesto vacante. Harrison Ford dijo: 'Bueno, ¿Por qué no?'.&lt;br /&gt;· Kenny Baker, actor que interpretaba a R2-D2, no oía nada cuando estaba dentro del robot. Debían avisarle de que tenía que empezar a rodar o pararse con el avanzado método de darle con un martillo en la cabeza de R2.&lt;br /&gt;· SW es, con enorme diferencia, la que más figuritas y naves vende en todo el mundo. Sólo en los últimos cuatro años la casa Kenner ha lanzado más de 300 figuras diferentes de personajes de SW. Se da el caso de algunas figuras de personajes que sólo han aparecido un segundo en toda la trilogía.O también personajes que NO han aparecido jamás en las películas, pero si en libros o comics, como es el caso del Gran Almirante Thrawn o el Principe Xizor...&lt;br /&gt;· George Lucas realizó un pase privado para amigos y amistades de SW, poco antes de que ésta fuera estrenada. La mayoría de amigos le dijeron que aquello no iba a tener mucho éxito, y que suerte tendría de recuperar el dinero que había costado. Hubo uno que le dijo que aquello podía ser un bombazo: Steven Spielberg.&lt;br /&gt;· Lucas andaba buscando un compositor para que le hiciera la banda sonora de la película. Nuevamente Spielberg actuó, y le recomendó el compositor que él había tenido en 'Tiburón': John Williams.&lt;br /&gt;· Para las batallas espaciales, sobre todo la que aparece en el RETORNO DEL JEDI, Lucas estudió documentales de batallas aéreas de la II-GM.&lt;br /&gt;· Luke Starkiller: Este el primer nombre que Luke Skywalker iba a tener.&lt;br /&gt;· En las diferentes versiones del guión que Lucas realizó, muchas cosas cambiaron. Los personajes cambiaron de nombre una y otra vez, unos aparecían y otros desaparecían. Hubo un personaje que siempre aparecía en todas las versiones, con el mismo nombre, y siempre hacía el mismo tipo de papel: Darth Vader.&lt;br /&gt;· Algunos lumbreras acusaron a la película de que el Imperio estaba inspirado en realidad en la Unión Soviética. (Y digo yo: Por supuesto!!! y en la Alemania nazi también, ¿Y qué?).&lt;br /&gt;· Es sabido que la voz de Darth Vader la ponía el actor James Earl Jones. Esto se debió, al parecer, a que había cierto temor de que la comunidad Afroamericana realizara algún tipo de boicot a la película, ya que no aparecía ni un solo Afro en toda la cinta. Antes de que James Earl Jones pusiera la voz a Darth Vader, se pensó que lo hiciera Orson Welles...&lt;br /&gt;· El actor que interpretaba a Darth Vader, David Prowse, se enteró que le habían cambiado la voz por otro al ver la película en los cines. En la tercera película, el actor no sabía realmente si al final resultaba ser verdad que Vader era el padre o no de Luke en verdad. El diálogo que él decía fue cambiado finalmente por otro al doblarlo James Earl Jones, por lo que el secreto fue total.&lt;br /&gt;· El final de 'El Retorno del Jedi' sigue siendo polémico. Al parecer, el final iba a ser otro, pero los crónicos problemas que el rodaje de una película de SW parecen llevar consigo hicieron que Lucas se enfadara al final y decidiera el final que conocemos.&lt;br /&gt;· Ha habido acusaciones de que STAR WARS era un plagio de un libro de SF titulado 'La Legión del Espacio'. Yo me he leído ese libro y puedo asegurar que la acusación es rotundamente falsa.&lt;br /&gt;· Harrison Ford no le veía futuro alguno al personaje de Han Solo, no lo veía con aspecto de quedarse al final con Leia, así que, como iba a ser la última película, intentó convencer a Lucas de que lo mejor era matar al personaje, cosa que Lucas se negó a hacer.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115515859584167520?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115515859584167520/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115515859584167520' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515859584167520'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515859584167520'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/curiosidades-star-wars-2-parte.html' title='Curiosidades Star Wars - 2º parte'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115515459562458068</id><published>2006-08-09T22:14:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T22:16:35.640+02:00</updated><title type='text'>Curiosidades de la trilogía "Star Wars" -  1º parte</title><content type='html'>He aquí una recopilación de todos los hechos conocidos y no conocidos sobre todo aquello que rodeó a la trilogía de la GUERRA DE LAS GALAXIAS, antes, durante, y después de su rodaje...&lt;br /&gt;   &lt;br /&gt;· George Lucas quería hacer una película sobre Flash Gordon, su héroe de juventud. Pero le pedían mucho por los derechos del personaje, así que decidió inventarse él sus propios personajes...&lt;br /&gt;· En el rodaje de la primera película, en el desierto de Tunez, coincidió que fue el cumpleaños de Alec Guinnes. Para tal ocasión se trajo una tarta. Hubo que comerla apresuradamente, porque en cuanto se sacó de la nevera donde estaba guardada, comenzó a derretirse en cuestión de segundos. No era nada extraño. Había una temperatura de más de 40 grados a la sombra...&lt;br /&gt;· Harrison Ford y Carrie Fisher tenían ciertos problemas con ciertas frases de sus diálogos, que consideraban complicados de pronunciar, y de algunas frases que sonaban algo rimbombantes. Harrison Ford llegó a amenazar a Lucas que le ataría en una silla y le haría repetir la frase: 'He ido de un extremo de la galaxia a otro, chico...'.&lt;br /&gt;· Lucas estuvo rodando en Túnez e Inglaterra, mientras en EEUU su recién creada ILM trataba de realizar los efectos especiales requeridos. Cuando Lucas volvió a casa, descubrió que los efectos especiales realizados eran patéticos, y que sólo había tres terminados de los 365 que se necesitaban. El berrinche que cogió fue de dimensiones galácticas. Diabético él, tuvo un subidón de tensión y se pasó la noche ingresado en el hospital. Al día siguiente tomó personalmente el mando de las operaciones en los efectos especiales.&lt;br /&gt;· En el IMPERIO CONTRAATACA, se descubrió con horror que, debido al tremendo frío reinante en el rodaje de las escenas del mundo helado de Hoth, que se hicieron en Noruega, la piel se quedaba pegada al metal de las cámaras, resultando especialmente doloroso el despegar la piel. Hubo que tomar serias precauciones. No hubo tormentas de arena, pero si de nieve. Ah, y aludes...&lt;br /&gt;· La escena donde R2 es perseguido por una animal acuático en el planeta Dagobah fue rodada...en la piscina que Lucas se estaba haciendo en su casa.&lt;br /&gt;· Los problemas en el desierto de Túnez siguieron: Anthony Daniels, el actor que interpretaba a C3PO se asaba literalmente dentro de la armadura. Le tenían que meter con calzador en el traje. Debían de pasarle un refresco a través de una pajita cada pocos minutos para que el actor se refrescara, y para descansar tenía que apoyarse en una tabla inclinada, ya que no podía agacharse. Debido al calor, perdía dos kilos diarios debido al sudor. Se desmayó incontables veces durante el rodaje en aquel maldito desierto...&lt;br /&gt;· La mayor parte de las maquetas de la primera película fueron hechas ensamblando diferentes piezas de kits de montaje de aviones en miniatura, que se podían encontrar en cualquier tienda.&lt;br /&gt;· DARTH VADER: Lucas era fan de Flash Gordon. Pero también leía otro tipo de comics. Darth Vader está inspirado en dos conocidos villanos de los comics de superhéroes: Doctor Muerte y Darkseid. El Doctor Muerte es el archienemigo de los 4 Fantásticos, y a él se le debe la capa y la máscara. Lo de Darkseid es todavía más claro. La forma del casco de Lord Vader es igual a la de Darkseid. Pero hay más. Darkseid es el Padre Oscuro de los Nuevos Dioses. (Padre oscuro = Dark Father, nótese el parecido con Darth Vader). Y el mismo nombre de Darkseid suena igual que Dark Side (Lado Oscuro). Y otra más: Darkseid tiene un hijo, Orion, que está del bando de los Dioses buenos, es decir, el de la luz. Darkseid siempre ha tratado de que su hijo se una a él al lado oscuro...&lt;br /&gt;· JABBA: Inspirado también en un personaje de comic. El rey de los desviantes, Tode.&lt;br /&gt;· Más problemas en el desierto de Túnez: Durante 50 años no había llovido en aquel lugar. Tuvo que hacerlo precisamente durante el rodaje, y de forma torrencial. Hubo que esperar a que se secara todo porque no podía haber agua en las escenas. Después vinieron tormentas de arena que pusieron perdido todo de arena. Cada noche había que desmontar las cámaras para limpiarlas y protegerlas. Al final, la mitad del equipo acabó con disentería. 20 años después, la película 'El paciente inglés', que acaba de ganar nueve Oscars, fue rodada en el mismo desierto de Túnez. Los problemas fueron parecidos. Bueno...no llovió.&lt;br /&gt;· La Estrella de la Muerte: En Flash Gordon, nuestro héroe debía vérselas con el planeta Mongo, que viajaba por el espacio destruyendo otros mundos... Algunos expertos creen ver en el Gran Moff Tarkin a...Ming, claro.&lt;br /&gt;· En la escena del triturador de basuras de la primera película, Carrie Fisher descubrió que, después de estar dos horas en aquel sitio, la piel se le estaba comenzando a arrugar y el traje blanco de goma que llevaba se estaba encogiendo.&lt;br /&gt;· Observemos la escena que el Halcón Milenario es atrapado por los rayos tractores de la Estrella de la Muerte. Justo en el momento en que la nave entra en el hangar. Escena idéntica que podemos ver en '2001, una Odisea del Espacio', pero con otra nave, claro.&lt;br /&gt;· Los músicos que aparecen tocando en la cantina de Mos Eisley tienen un más que casual parecido con unos alienígenas que aparecían en la película 'Esta isla, la Tierra'.&lt;br /&gt;· Sólo hubo una nave que se construyó a tamaño natural (No, hombre, no. No fue un Destructor Imperial...fue el Halcón Milenario). Pesó 23 toneladas.&lt;br /&gt;· Hubo extrañeza cuando Lucas mandó que se ensuciaran los decorados que se habían construido en Inglaterra. Nadie entendía porque había que ensuciarlos, si eran nuevos!!!&lt;br /&gt;· El día del estreno de SW Lucas intentó en vano acudir al cine donde se celebraba el acontecimiento. Un tremendo atasco debido a la gente que quería ir a verla se lo impidió. Tuvo que verlo todo desde una hamburguesería cercana, junto con su mujer, mientras observaba alucinado lo que estaba pasando.&lt;br /&gt;· Si a alguien se le ocurre ir a EEUU a ver los reestrenos, que tenga cuidado de no ir con un sable láser al cinto: En las horas de espera para entrar a ver las películas, la gente se entretiene entablando duelos de sable láser en las colas de los cines. Supongo que el ganador tiene el premio de ponerse por delante del perdedor...&lt;br /&gt;· SW ha recaudado durante estos 20 años nada menos que 2 Billones de dólares, sumando recaudaciones en los cines, ventas de videos, juguetes, muñecos, libros, comics, camisetas, trajes, etc, etc...&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115515459562458068?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115515459562458068/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115515459562458068' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515459562458068'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115515459562458068'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/curiosidades-de-la-triloga-star-wars-1.html' title='Curiosidades de la trilogía &quot;Star Wars&quot; -  1º parte'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115514920522530550</id><published>2006-08-09T20:46:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T20:46:45.236+02:00</updated><title type='text'>Stanley Kubrick</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/1600/stanleykubrick.1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/320/stanleykubrick.1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Título Original / Título en España / Título en Latinoamerica&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Eyes Wide Shut &lt;/span&gt;/ Eyes Wide Shut / Ojos bien cerrados (1999) [1] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Full Metal Jacket&lt;/span&gt; / La chaqueta metálica / Nacido para matar / Cara de guerra (1987) [2] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Shining&lt;/span&gt; / El resplandor (1980) [3] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Barry Lyndon&lt;/span&gt; (1975) [4] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;A Clockwork Orange&lt;/span&gt; / La naranja mecánica (1971) [5] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2001: A Space Odyssey&lt;/span&gt; / 2001: Una odisea del espacio (1968) [6] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Dr. Strangelove or: How I Learned To Stop Worrying And Love The Bomb&lt;/span&gt; / Teléfono rojo. Volamos hacia Moscú / Dr. Insólito o: Cómo aprendí a dejar de preocuparme y amar la bomba (1964) [7] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Lolita&lt;/span&gt; (1962) [8] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Spartacus&lt;/span&gt; /Espartaco (1960) [9] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Paths of Glory&lt;/span&gt; /Senderos de gloria / La patrulla infernal (1957) [10] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Killing&lt;/span&gt; / Atraco perfecto / Casta de malditos (1956) [11] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Killer's Kiss&lt;/span&gt; / El beso del asesino (1955) [12] &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Seafarers &lt;/span&gt;(1953) &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Fear and Desire&lt;/span&gt; (1953) &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;The Flying Padre &lt;/span&gt;(1951) &lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Day Of The Fight&lt;/span&gt; (1951)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115514920522530550?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115514920522530550/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115514920522530550' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514920522530550'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514920522530550'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/stanley-kubrick.html' title='Stanley Kubrick'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115514259221300651</id><published>2006-08-09T18:54:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T18:56:32.216+02:00</updated><title type='text'>Woody Allen</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/1600/caricatura.0.gif"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/320/caricatura.gif" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Woody Allen (1935- ), escritor, actor y director de cine estadounidense, cuyos personalísimos filmes son a menudo satíricas descripciones de neuróticos personajes urbanos, obsesionados por el amor y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en New York, el 1 de diciembre de 1935, y su verdadero nombre es Allan Stewart Konigsberg. A los 15 años comenzó a escribir chistes para columnistas de prensa bajo el seudónimo de Woody Allen. Más tarde escribiría para artistas de radio y televisión y, después de terminar sus estudios secundarios, se unió al equipo del humorista televisivo Sid Caesar. Desde 1961 a 1964 trabajó como humorista en nightclubs, donde fue descubierto y contratado por el productor de cine Charles K. Feldman para escribir y actuar en ¿Qué tal, Pussycat? (1965, de Clive Donner).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su primera película como director fue Lily la tigresa (1966), a la que seguirían Toma el dinero y corre (1969), Bananas (1971), Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar (1972), El dormilón (1973) y La última noche de Borís Grushenko (1975), siempre con Allen en su papel característico de antihéroe torpe y aturdido. Abordó asuntos más serios en Annie Hall (1977), que ganó cuatro premios Oscar (mejor película, director, guión y actriz principal), protagonizada por Diane Keaton, que hizo pareja con Allen en la mayoría de sus películas de esta época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Más adelante realizó Interiores (1978), un sombrío drama psicológico, Manhattan (1979), que marca su vuelta a la comedia, Recuerdos (1980), un trabajo claramente autobiográfico, y La comedia sexual de una noche de verano (1982), la primera película con Mia Farrow, su futura compañera, de la que se separó en 1994. En 1999 realizó Acordes y desacuerdos, un homenaje a su querido mundo del jazz interpretado por el actor estadounidense Sean Penn en el papel de un guitarrista obsesionado con la figura del mítico Django Reinhardt.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras películas de su extensa filmografía son: Zelig (1983), Broadway Danny Rose (1984), La rosa púrpura de El Cairo (1985), Hannah y sus hermanas (1986), Días de radio (1987), Otra mujer (1988), Delitos y faltas (1989), Historias de Nueva York (un episodio, 1989), Sombras y niebla (1991), Maridos y mujeres (1992), Misterioso asesinato en Manhattan (1993), Balas sobre Broadway (1994) y La maldición del escorpión de jade (2001). También ha escrito y actuado en dos obras de teatro: Los USA en zona rusa (1966, llevada al cine en 1969) y Sueños de seductor (1969, película en 1972). También ha publicado dos colecciones de narraciones humorísticas, Getting Even (1971) y Sin plumas (1976). El relato de su trayectoria personal y profesional, escrito por Eric Lax apareció en 1991 con el título de Woody Allen, la biografía. En 2002 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Artes.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115514259221300651?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115514259221300651/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115514259221300651' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514259221300651'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514259221300651'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/woody-allen_09.html' title='Woody Allen'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115514235661920741</id><published>2006-08-09T18:51:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T18:52:36.620+02:00</updated><title type='text'>Bienvenido a...</title><content type='html'>...la mejor enciclopedia virtual sobre cine y literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115514235661920741?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115514235661920741/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115514235661920741' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514235661920741'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115514235661920741'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/bienvenido.html' title='Bienvenido a...'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115511570382346396</id><published>2006-08-09T11:24:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T11:28:23.823+02:00</updated><title type='text'>John Ford</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/1600/john-ford-1936_rko-photo-crop.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/7161/3533/320/john-ford-1936_rko-photo-crop.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nombre artístico de Sean O'Feeny, director de cine estadounidense de origen irlandés, cuyo verdadero nombre era Sean Aloysius O'Fearna. Conocido para el gran público sobre todo por sus western, nació en Cabo Elizabeth, Maine, Estados Unidos, en cuya universidad estudió antes de entrar en la industria cinematográfica como chico de los recados, en 1914. Ford, que llegó a dirigir cerca de 150 películas, ha pasado ya a la historia del cine como un clásico, además de ser uno de los pioneros, como D.W.Griffith; comenzó a dirigir en 1917, en la época del cine mudo. En 1924 El caballo de hierro le consagró como uno de los grandes directores estadounidenses. Sus películas, por su realismo descomprometido, la sutileza de su análisis psicológico y el tratamiento decidido de temas controvertidos son muy valoradas tanto por los críticos como por los historiadores. Ford ganó cuatro veces el Oscar de la Academia como mejor director con El delator (1935), La uvas de la ira (1940), Qué verde era mi valle (1941), y El hombre tranquilo (1952). Durante la II Guerra Mundial (1939-1945), sirvió en la marina de los Estados Unidos y produjo el documental La batalla de Midway (1942), que rodó bajo fuego real. Otros títulos célebres son La patrulla perdida (1934), La diligencia (1939), Hombres intrépidos (1940), La ruta del tabaco (1941), Pasión de los fuertes (1946), Fort Apache (1948), Río Grande (1950), Mogambo (1953), Centauros del desierto (1956), El sargento negro (1960), El hombre que mató a Liberty Valance (1962), El gran combate (1964), y Siete mujeres (1966), su última película.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115511570382346396?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115511570382346396/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115511570382346396' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115511570382346396'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115511570382346396'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/john-ford.html' title='John Ford'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115511515135698691</id><published>2006-08-09T11:07:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T11:19:11.426+02:00</updated><title type='text'>William Shakespeare</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;William Shakespeare (1564-1616), poeta y autor teatral inglés, considerado uno de los mejores dramaturgos de la literatura universal.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2  VIDA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Resulta imposible llevar a cabo una exposición completa y rigurosa de la vida de este famoso autor inglés, pues son muy pocos los datos comprobados que se tienen de él. Se mantiene tradicionalmente que nació el 23 de abril de 1564, y se sabe a ciencia cierta que fue bautizado al día siguiente, en Stratford-upon-Avon. Tercero de ocho hermanos, fue el primer hijo varón de un próspero comerciante, y de Mary Arden, hija a su vez de un terrateniente católico. Probablemente, estudió en la escuela de su localidad y, como primogénito varón, estaba destinado a suceder a su padre al frente de sus negocios. Sin embargo, según un testimonio de la época, el joven Shakespeare tuvo que ponerse a trabajar como aprendiz de carnicero, por la difícil situación económica que atravesaba su padre. Según otro testimonio, se convirtió en maestro de escuela. Lo que sí parece claro es que debió disfrutar de bastante tiempo libre durante su adolescencia, pues en sus obras aparecen numerosas y eruditas referencias sobre la caza con y sin halcones, algo poco habitual en su época y ambiente social. En 1582 se casó con Anne Hathaway, hija de un granjero, con la que tuvo una hija, Susanna, en 1583, y dos mellizos —un niño, que murió a los 11 años de edad, y una niña— en 1585. Al parecer, hubo de abandonar Stratford ya que le sorprendieron cazando ilegalmente en las propiedades de sir Thomas Lucy, el juez de paz de la ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se supone que llegó a Londres hacia 1588 y, cuatro años más tarde, ya había logrado un notable éxito como dramaturgo y actor teatral. Poco después, consiguió el mecenazgo de Henry Wriothesley, tercer conde de Southampton. La publicación de dos poemas eróticos según la moda de la época, Venus y Adonis (1593) y La violación de Lucrecia (1594), y de sus Sonetos (editados en 1609 pero que ya habían circulado en forma de manuscrito desde bastante tiempo atrás) le valieron la reputación de brillante poeta renacentista. Los Sonetos describen la devoción de un personaje que a menudo ha sido identificado con el propio poeta, hacia un atractivo joven cuya belleza y virtud admira, y hacia una oscura y misteriosa dama de la que el poeta está encaprichado. El joven se siente a su vez irresistiblemente atraído por la dama, con lo cual se cierra un triángulo, descrito por el poeta con una apasionada intensidad que, no obstante, no llega a alcanzar los extremos de sus tragedias, sino que, más bien, tiende al refinamiento en el análisis de los sentimientos de los personajes. De hecho, la reputación actual de Shakespeare se basa, sobre todo, en las 38 obras teatrales de las que se tienen indicios de su participación, bien porque las escribiera, modificara o colaborara en su redacción. Aunque hoy son muy conocidas y apreciadas, sus contemporáneos de mayor nivel cultural las rechazaron, por considerarlas, como al resto del teatro, tan sólo un vulgar entretenimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La vida de Shakespeare en Londres estuvo marcada por una serie de arreglos financieros que le permitieron compartir los beneficios de la compañía teatral en la que actuaba, la Chamberlain’s Men, más tarde llamada King’s Men, y de los dos teatros que ésta poseía, The Globe y Blackfriars. Sus obras fueron representadas en la corte de la reina Isabel I y del rey Jacobo I con mayor frecuencia que las de sus contemporáneos, y se tiene constancia de que sólo en una ocasión estuvo a punto de perder el favor real. Fue en 1599 cuando su compañía representó la obras de la deposición y el asesinato del rey Ricardo II, a petición de un grupo de cortesanos que conspiraban contra la reina Isabel, encabezado por un ex-favorito de la reina, Robert Devereux, y por el conde de Southampton, aunque en la investigación que siguió al hecho, la compañía teatral quedó absuelta de toda complicidad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A partir del año 1608, la producción dramática de Shakespeare decreció considerablemente, pues al parecer se estableció en su ciudad natal donde compró una casa llamada New Place. Murió el 23 de abril de 1616 y fue enterrado en la iglesia de Stratford.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3  OBRA &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Aunque no se conoce con exactitud la fecha de composición de muchas de sus obras, su carrera literaria se suele dividir en cuatro periodos: 1) antes de 1594; 2) entre 1594 y 1600; 3) entre 1600 y 1608; y 4) desde 1608. Dada la dificultad para fechar con exactitud sus obras, estos periodos son aproximativos y están basados en que el autor extraía los temas de sus obras de crónicas de su tiempo, así como de cuentos y narraciones ya existentes, tal y como era costumbre en aquellos años.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.1  Primer periodo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se caracterizó fundamentalmente por la experimentación. Sus primeras obras teatrales, al contrario de lo que ocurrió con sus obras de madurez, poseían un alto grado de formalidad y, a menudo, resultaban un tanto predecibles y amaneradas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Probablemente, sus primeras obras fueron cuatro dramas que tenían como trasfondo los enfrentamientos civiles en la Inglaterra del siglo XV, un estilo muy popular en la época. Estas cuatro obras, Enrique VI, Primera, Segunda y Tercera parte (hacia 1590-1592) y Ricardo III (hacia 1593), tratan de las funestas consecuencias que para el país tuvo la falta de un liderazgo fuerte y de un proyecto nacional, debido al egoísmo de los políticos de la época. El ciclo se cierra con la muerte de Ricardo III y la subida al trono de Enrique VII, fundador de la dinastía Tudor, a la que pertenecía la reina Isabel. En cuanto a estilo y estructura, contienen numerosas referencias al teatro medieval y otras a las obras de los primeros dramaturgos isabelinos, en especial Christopher Marlowe, a través de los cuales conoció las obras del dramaturgo clásico latino Séneca. Esta influencia, que se manifiesta en sus numerosas escenas sangrientas y en su lenguaje colorista y redundante, especialmente perceptible en Tito Andrónico (hacia 1594), una tragedia poblada de justas venganzas, que posee una puesta en escena muy detallista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante este primer periodo escribió numerosas comedias, entre las cuales cabe resaltar La comedia de las equivocaciones (hacia 1592), una divertida farsa que, imitando el estilo de la comedia clásica latina, basa su interés en los errores de identidad que provocan dos parejas de gemelos y los equívocos que se producen respecto al amor y a la guerra. El carácter de farsa ya no resulta tan evidente en La doma de la bravía (hacia 1593), una comedia de caracteres. Por otro lado, Los dos hidalgos de Verona (hacia 1594) basa su atractivo en el uso del amor idílico, mientras que Trabajos de amor perdidos (hacia 1594) satiriza los amores de sus personajes masculinos, así como su entrega a los estudios con el fin de no caer en las redes del amor. El modo en que están construidos sus diálogos ridiculiza el estilo artificial y redundante del novelista y dramaturgo John Lyly, las convenciones cortesanas de la época y, quizá, también las discusiones científicas de Walter Raleigh y sus seguidores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.2  Segundo periodo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En este periodo, marcado por una profundización en su individualidad como autor teatral, escribió algunas de sus obras más importantes relacionadas con la historia inglesa y las denominadas comedias alegres, así como dos de sus mejores tragedias. Entre las primeras cabe destacar Ricardo II (hacia 1595), Enrique IV, Primera y segunda parte (hacia 1597) y Enrique V (hacia 1598), que cubren un periodo de tiempo inmediatamente anterior al de su Enrique VI. La primera es un estudio alrededor de la figura de un débil, sensible y teatral, aunque agradable rey que pierde su reino en manos del que sería Enrique IV. En las dos partes de Enrique IV, éste reconoce sus culpas y expresa sus temores sobre su hijo, que le sucederá con el nombre de Enrique V, temores que se demuestran infundados porque éste demuestra una gran responsabilidad y sentido moral sobre sus deberes como monarca. En una magistral alternancia de escenas serias y cómicas, el obeso caballero Falstaff y el rebelde Hotspur ponen de manifiesto los dos extremos entre los que el príncipe encontrará el equilibrio. La introducción, en distintas proporciones, de elementos trágicos y cómicos para expresar amplios espectros de caracteres se convertiría en uno de los recursos favoritos del autor inglés.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre las comedias de este periodo sobresale Sueño de una noche de verano (hacia 1595), una obra plagada de fantasía en la que se entremezclan varios hilos argumentales centrados respectivamente en dos parejas de nobles amantes, en un grupo de despreocupados cómicos y en una serie de personajes pertenecientes al reino de las hadas, entre los que se encuentran Puck, el rey Oberón y la reina Titania. En El mercader de Venecia (hacia 1596), por otro lado, se puede encontrar otra sutil evocación de atmósferas exóticas similar a la de la obra anterior. En ella aparecen retratadas las cualidades renacentistas de la amistad viril y el amor platónico que se oponen a la amarga falta de humanidad de un usurero llamado Shylock, cuyas desdichas terminan despertando la comprensión y la simpatía del público. El tipo de mujer de ingenio rápido, calidez y responsabilidad personificado en Porcia reaparecería, más adelante, en las comedias alegres del segundo periodo, mientras que, por el contrario, la ingeniosa comedia Mucho ruido y pocas nueces (hacia 1599) deforma, según la opinión de muchos críticos, en el tratamiento un tanto insensible, a los personajes femeninos. Sin embargo, las comedias de madurez Como gustéis (hacia 1600) y Noche de Epifanía (hacia 1600) se caracterizan por su lirismo, su ambigüedad y por el atractivo de sus bellas, encantadoras e inteligentes heroínas. En Como gustéis, Shakespeare describe el contraste entre las refinadas costumbres de la corte isabelina y las de las áreas rurales del país de un modo rico y variado, aunque no excesivo, y construyó una compleja trama argumental basada en las relaciones entre la realidad y la ficción y entre los distintos personajes, trama que utilizó para comentar las distintas debilidades del género humano. En este sentido, Como gustéis se asemeja a Noche de Epifanía, en la cual el lado cómico del amor aparece ilustrado por las desventuras de dos parejas de amantes rodeadas de numerosos personajes secundarios que actúan como comparsas cómicos. Otra de las comedias de este segundo periodo, Las alegres casadas de Windsor (hacia 1599), es una farsa sobre la vida de la clase media en la cual reaparece el personaje de Falstaff como víctima cómica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos grandes tragedias, muy distintas entre sí por su naturaleza, marcan el comienzo y el final de este segundo periodo. Por un lado, Romeo y Julieta (hacia 1595) muy famosa por su poético tratamiento de los éxtasis amorosos juveniles, pone en escena el trágico destino de dos amantes, forjado por la enemistad de sus familias y por lo temperamental de sus propios caracteres. Por el otro, Julio César (hacia 1599) es una tragedia sobre la rivalidad política, muy intensa, aunque en menor medida que las tragedias posteriores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.3  Tercer periodo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En él, el dramaturgo inglés escribió sus mejores tragedias y las llamadas comedias oscuras o amargas. Las tragedias de este periodo son las más profundas de todas sus obras y aquellas en las que la poesía de la lengua se convierte en un instrumento dramático, capaz de registrar las evoluciones del pensamiento humano y las distintas dimensiones de una situación dramática. Hamlet (hacia 1601), su obra más universal, va más allá de las otras tragedias centradas en la venganza, pues retrata de un modo escalofriante la mezcla de gloria y sordidez que caracteriza la naturaleza humana. Hamlet siente que vive en un mundo de engaños y corrupción, sentimiento que le viene confirmado por el asesinato de su padre y la sensualidad desenfrenada de su madre. Estas revelaciones le conducen a un estado en el que los momentos de angustia e indecisión se atropellan con frenéticas actuaciones, situación cuyas profundas razones continúan hoy siendo motivo de distintas interpretaciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otelo, el moro de Venecia (hacia 1604) retrata el surgir y el expandirse de unos injustificados celos en el corazón del protagonista, un moro que es el general del ejército veneciano. El supuesto motivo de sus celos, su inocente esposa Desdémona, es utilizada por Yago, el lugarteniente de su marido, para destruir su carrera militar llevándole al borde de la locura. El rey Lear (hacia 1605), concebido en un tono más épico, describe las consecuencias de la irresponsabilidad y los errores de juicio de Lear, dominador de la antigua Bretaña, y de su consejero, el duque de Gloucester. El trágico final llega como resultado de entregar el poder al hijo malvado y no al bondadoso. Como contrapunto, la hija, Cordelia, pone de manifiesto un amor capaz de redimir el mal por el bien, pero ella muere en un final sobrecogedor. La idea de que el mal se destruye a sí mismo, sin embargo, se ve reforzada por el funesto destino de las hermanas de Cordelia y del oportunista hijo del duque de Gloucester. Antonio y Cleopatra (hacia 1606), otra de las grandes tragedias, se centra en otro tipo de amor, la pasión del general romano Marco Antonio por Cleopatra, reina de Egipto, glorificada por algunos de los versos más sensuales de toda la producción shakesperiana. Macbeth (hacia 1606), en cambio, describe el proceso de un hombre esencialmente bueno que, influido por otros y debido también a un defecto de su propia naturaleza, sucumbe a la ambición y llega hasta el asesinato. A lo largo de la obra, Macbeth, por obtener y, más tarde, retener el trono de Escocia, va perdiendo su humanidad hasta llegar al punto de cometer todo tipo de imperdonables actos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otras tres obras de este periodo revelan la amargura contenida en estas tragedias, pues sus personajes no poseen categoría trágica ni grandeza alguna. Así, Troilo y Cressida (hacia 1602), la más efectista de sus obras, pone de manifiesto, de un modo muy clarificador, el abismo que extiende entre lo ideal y lo real, tanto en el terreno político como individual, mientras que en Coriolano (hacia 1608), otra tragedia ambientada en la antigüedad, el legendario héroe romano Cayo Marcio Coriolano aparece como un personaje incapaz de seducir a las masas o de dominarlas por la fuerza. Igualmente amargo, Timón de Atenas (hacia 1608) narra la historia de un personaje reducido a la misantropía por la ingratitud de sus sicofantes. Debido a la fluctuante calidad de su escritura, se ha avanzado la hipótesis de que esta obra fuera escrita en colaboración con otro dramaturgo, posiblemente Thomas Middleton.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las dos comedias de este periodo son también algo oscuras. De hecho, se las ha llamado “las obras problemáticas”, pues no entran claramente en ninguna categoría, ni presentan desenlaces demasiado inteligibles. A buen fin no hay mal principio (hacia 1602) y Medida por medida (hacia 1604) tienen en común, además, el hecho de cuestionar la moral oficial.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.4  Cuarto periodo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Comprende las principales tragicomedias románticas. Hacia el final de su carrera, el dramaturgo inglés creó numerosas obras en las que, a través de la intervención de la magia, la piedad, el arte o la gracia, sugiere con frecuencia la esperanza en la existencia de una redención para el género humano. Estas obras están escritas, por lo general, con una gravedad que las aleja de las comedias de los periodos anteriores, pero suelen tener finales felices en forma de reuniones o reconciliaciones. Estas tragicomedias basan parte de su atractivo en el carácter exótico y alejado en el tiempo de los escenarios en los que se desarrollan, y resultan mucho más simbólicas que cualquiera de las obras anteriores de su autor. Para muchos críticos literarios, las tragicomedias shakesperianas representan un giro de tuerca más en el desarrollo creativo del autor, aunque otros opinan que se debieron sólo a cambios acaecidos en las modas teatrales de la época.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La tragicomedia romántica Pericles, príncipe de Tiro (hacia 1608), retrata a un personaje abatido por la pérdida de su esposa y por la persecución de su hija. Tras innumerables y exóticas aventuras, el desagraciado Pericles consigue reunirse por fin con ambas. En Cimbelino (hacia 1610) y El cuento de invierno (hacia 1610), los personajes soportan también grandes sufrimientos aunque al final consiguen la felicidad. La más lograda, quizá, de las creaciones derivadas de este peculiar punto de vista sea la última de las obras que consiguió completar y aquella en la que alcanzó las más altas cimas de lirismo poético, La tempestad (hacia 1611), una tragicomedia a través de cuyo desenlace se pueden comprender los beneficiosos efectos de la alianza entre la sabiduría y el poder. En esta obra, Próspero, duque de Milán, expulsado de su reino por su hermano y condenado al exilio en una lejana isla, utiliza sus poderes mágicos para confundir al usurpador de su ducado y crear una relación de amor entre su propia hija, Miranda, y el hijo del rey de Nápoles, cómplice del golpe de Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos obras finales, el drama histórico Enrique VIII (hacia 1613) y Los dos nobles caballeros (hacia 1613 y publicada en 1634), la historia de dos jóvenes caballeros enamorados de una dama, atribuidas a Shakespeare, parecen ser más bien fruto de su colaboración con John Fletcher.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.5  Importancia literaria &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta el siglo XVIII, Shakespeare fue considerado únicamente como un genio difícil. Se han propuesto teorías según las cuales sus obras fueron escritas por alguien de una educación superior, tal vez por el estadista y filósofo sir Francis Bacon, o por el conde de Southampton, protector del autor, o incluso por el dramaturgo Christopher Marlowe, el cual, según la opinión de algunos estudiosos, no murió en una reyerta de taberna, sino que huyó al continente, donde siguió escribiendo. A pesar de la controvertida identidad de Shakespeare, sus obras fueron admiradas ya en su tiempo por Ben Jonson y otros autores, que vieron en él una brillantez destinada a perdurar en el tiempo; Jonson dijo que Shakespeare “no era de una época, sino de todas las épocas”. Del siglo XIX en adelante, sus obras han recibido el reconocimiento que merecen en el mundo entero. Casi todas sus obras continúan hoy representándose y son fuente de inspiración para numerosos experimentos teatrales, pues comunican un profundo conocimiento de la naturaleza humana, ejemplificado en la perfecta caracterización de sus variadísimos personajes. Su habilidad en el uso del lenguaje poético y de los recursos dramáticos, capaz de crear una unidad estética a partir de una multiplicidad de expresiones y acciones, no tiene par dentro de la literatura universal. Autores teatrales ingleses posteriores, como John Webster, Philip Masinger y John Ford tomaron prestadas ideas de sus obras, y su influencia en los autores de la restauración, en especial sobre John Dryden, William Congreve y Thomas Otway resulta más que evidente. Por otro lado, en numerosos escritores de nuestro siglo, como Pinter, Beckett y George Bernard Shaw se ven las huellas de Shakespeare.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115511515135698691?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115511515135698691/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115511515135698691' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115511515135698691'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115511515135698691'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/william-shakespeare.html' title='William Shakespeare'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507940705558391</id><published>2006-08-09T01:22:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T01:23:27.056+02:00</updated><title type='text'>Literatura - General</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literatura, término que designa un acto peculiar de la comunicación humana y que podría definirse, según la palabra latina que le da origen, como arte de escribir, escritura, alfabeto, gramática, conjunto de obras literarias. Pero litteratura deriva a su vez del latín litterae, ‘letras, caracteres, escrito, obra literaria’. El término no apareció en todas las lenguas al mismo tiempo: francés littérature (1120), italiano letteratura (siglo XIII), inglés literature (1375), alemán Literatur, portugués y español literatura (siglo XV). Lo que no se puede olvidar nunca es que es un arte cuyas manifestaciones son las obras literarias, es decir, “creaciones artísticas expresadas con palabras, aun cuando no se hayan escrito, sino propagado boca a boca”, según la definición de Rafael Lapesa. Esta importante aclaración permite considerar como literatura todas las obras anteriores a la invención de la imprenta y, sobre todo, las que no se han transmitido por escrito sino oralmente, es decir, el amplio cuerpo del folclore, los cuentos tradicionales, los chistes y hasta los proverbios que corren en boca del pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Este término también se aplica al conjunto de obras escritas de un país (literatura griega, argentina, catalana); de una época (literatura medieval, literatura contemporánea); de un estilo o movimiento (literatura romántica, surrealista, creacionista).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier texto escrito no es literatura; sólo lo serán aquellos que estén realizados con arte. Una obra literaria tiene un valor estético en sí misma, que hace que sea apreciable, valorable o medible en cualquier momento, pero también está sujeta a los valores estéticos de la época, del lector o del crítico que determinan lo que está escrito con arte y lo que no. El paso del tiempo es quien dirime este asunto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2  CARACTERÍSTICAS DE LA OBRA LITERARIA&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La singularidad de la obra literaria, en comparación con otras manifestaciones artísticas como una escultura, cuadro o composición musical, es que su materia prima son las palabras y las letras, es decir, el lenguaje, del que todas las personas se sirven para expresarse, la mayoría de las veces sin pretensiones estéticas. Una instancia no es una obra literaria, ni un informe de una compañía de seguros por muy bien escrito que esté. La razón principal es que quien o quienes los han escrito no han pretendido realizar una creación artística. Sin embargo, hay textos técnicos que sí lo son, como el Informe en el expediente de Ley Agraria, porque su autor, Jovellanos, sí tenía inquietudes literarias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Así pues, se suele admitir que para que un texto tenga valor literario debe reunir las siguientes características: intención del autor en realizar una creación estética; uso de un lenguaje literario, lo que no significa que tenga que estar cargado de figuras retóricas o de vocablos cultos y poéticos; validez universal, esto es, que no vaya dirigida a una sola persona (receptor individual), sino a un público general y desconocido (receptor universal); destinada a gustar, a proporcionar un placer estético por encima de consuelo, alegría, información o formación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura, entendida como producto elaborado del lenguaje, influye también en la conciencia que los hablantes tienen de su propia lengua. Recoge los usos de la calle pero cada escritor, a su vez, mediante su manera singular de combinar las palabras, de transgredir incluso la sintaxis normativa, estimula (como otras artes) una nueva percepción del mundo y de los términos que lo designan; renuncia a los lugares comunes y a los tópicos que transmiten, precisamente, una visión adocenada y simplista de las relaciones entre los seres humanos. La literatura, en tal sentido, aun guiándose por sus propias leyes de composición, no puede desprenderse de los cambios sociales, del contexto histórico que le ha dado origen ni de las demás áreas del conocimiento humano. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tendencias más recientes de la crítica literaria y de la reflexión estética consideran que no debe aislarse el estudio de una obra literaria de otros productos que, como los géneros introducidos por los medios de comunicación de masas (cómic, fotonovela, telenovela, canción popular), aportan datos para el estudio y la comprensión de un fenómeno que depende de los cambios sociales y de la revisión permanente de la juicios de valoración artística. El posmodernismo y, sobre todo, el neobarroco aparecen como nuevas respuestas o hipótesis destinadas a poner en cuestión el amplio campo denominado literatura.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507940705558391?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507940705558391/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507940705558391' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507940705558391'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507940705558391'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/literatura-general.html' title='Literatura - General'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507920795597898</id><published>2006-08-09T01:19:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T01:20:07.966+02:00</updated><title type='text'>El doblón del capitán Ahab - Arturo Pérez Reverte</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;br /&gt;EL PAÍS | 11 de septiembre de 2001 &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llevo en el bolsillo el doblón de oro del capitán Ahab. Muchas veces remé hacia la ballena, con el cuchillo entre los dientes, sintiendo en la espalda la respiración entrecortada de mis compañeros mientras Queequeg, erguido en la proa, apuntaba el arpón al lomo de Moby Dick. Otras salté desde la barquilla de un globo en el cielo de África, para aligerarlo de peso y salvar la vida de mis amigos, me cubrí con la máscara de Scaramouche o aguardé el asalto de los indios hurones tumbado en la hierba de la pradera, la culata del mosquete pegada a la cara, mirando de reojo el rostro sereno y picado de viruela de Lewis Wetzel, el implacable matador de hombres. Y en más ocasiones de las que puedo recordar vi hundirse el sol en el mar acodado en la regala de la Hispaniola, salté por la borda del Patna en lugar de ese chico, Jim, me cañoneé penol a penol desde la fragata Surprise, o atravesé con mi espada al pirata Levasseur en una playa del Caribe. A ustedes les asombraría mi currículum, caballeros, si se lo contara completo. Aquí donde me ven, he visto cosas que otros se limitan a soñar: naves ardiendo más allá de Orión y y toda la parafernalia, no sé si me explico. Pero me temo que harían falta innumerables veladas como ésta para pasarle revista a todo eso. De cualquier modo, aquí, en la veranda del hotel Raffles, se está cómodo; la temperatura resulta agradable, y la Bombay azul que nos sirve el camarero malayo es tan perfumada como la noche que nos rodea con sus luciérnagas, sus ruidos de la selva próxima y demás. Hasta me parece oír a lo lejos, escuchen, el rugido de Shere Khan. Así que déjenme encender la pipa, hagan arder sus cigarros, acomódense y oigan lo que puedo referir, si gustan. Y recuerden, sobre todo, que nada de lo que les cuento puede mirarse con ecuanimidad desde afuera. Quiero decir que para ciertas cosas es necesario un pacto previo. En las novelas de aventuras, por ejemplo, el lector debe ser capaz de incluirse en la trama; de participar en el asunto y vivir a través de los personajes. Mal asunto si va de listo, o de escéptico. Si un lector no es capaz de poner en liza su imaginación, de implicarse y establecer ese vínculo, aunque sea resabiado y sutil, entonces que ni se moleste en intentarlo. Se va a la novela, y en especial a la de aventuras, como los católicos a la comunión o como los tahúres al póker: en estado de gracia y dispuesto a jugar según las reglas del asunto. Y así, entre muchas posibles clases, divisiones y subdivisiones, los lectores se dividen básicamente en dos grandes grupos: los que están dentro y los que se quedan fuera. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero disculpen si me voy un poco por las ramas, caballeros. Sí, beberé un poco más de esa ginebra, gracias. Me disponía, estaba diciendo, a hablarles de ellos: de los hombres y mujeres que conocí en el curso de innumerables viajes llenos de peligros y descubrimientos, a cuyo término ellos, y en consecuencia quien ahora les habla, encontramos la felicidad o la desilusión, la gloria o el desastre; pero en cualquier caso, también el conocimiento de nosotros mismos y del mundo en el que vivimos, luchamos y morimos. Y debo decir que los conocí de todo tipo y pelaje: héroes voluntarios o involuntarios, simpáticos, callados, estúpidos, inteligentes, hastiados de la vida o empeñados en sobrevivir a toda costa. Como en la vida cotidiana, supongo. Como en esta veranda de este mismo hotel de Singapur donde charlamos. A la hora de hablar de aventureros malgré eux, fíjense si no en Robinson Crusoe, que ni siquiera fue un hombre valiente -siempre detesté a ese anglosajón miserable, que cuando al fin encontró un compañero lo convirtió en su criado-, o en el más simpático doctor Lemuel Gulliver, por ejemplo. Recuerden a los chicos náufragos de La isla del coral o El señor de las moscas. A Passepartout, que sirve al flemático Phileas Fogg; al también doctor Pedro Blood, después esclavo y pirata en las Antillas; a ese inglés, Rudolf Rasendyll, que se va de accidentada pesca a Zenda; a los hermanos Michael, John y Digby Geste, o al más precoz de todos los héroes involuntarios, el bebé John Clayton III, más conocido luego como Tarzán de los Monos por razones mundialmente notorias. Sin olvidar a los animales, invariablemente héroes a su pesar, empeñados en sobrevivir, como los perros Jerry y Buck, el conejo Frambueso -si La colina de Watership no es una novela de aventuras, que baje Dios y la lea-, o en cierto modo, en una visión ecologista y postmoderna, la mismísima Ballena Blanca; que a fin de cuentas sólo aspira a que la dejen en paz y mata para defenderse. De modo que convendrán conmigo, caballeros, en que ese tipo de héroe involuntario es el que mejor permite al lector proyectarse en él; porque se trata de gente normal como ustedes o como yo -animales incluidos-, que de pronto se ve metida de cabeza en un buen lío, y el lector piensa bueno, qué diablos. A fin de cuentas pudo pasarme a mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque en lo que a mi persona se refiere, y sin duda por la condición de capitán de marina, etcétera, me inclino más por los otros héroes. Los de ángulos oscuros y lluviosos corazones de noviembre -ustedes saben a qué me refiero, naturalmente- que van llegando a la novela a partir de la literatura romántica con su bagaje de libertad, fuga, revolución e individualismo, con la aventura como vocación, como refugio, como solución e incluso como medio de trabajo. Pienso en mi viejo amigo Tom Lingard, sin ir más lejos, o en John Blackbourne, capitán de la goleta corsaria Intrépida. Y en el joven contrabandista polaco que empieza su relato confesando que él y sus amigos eran jóvenes, bebían vodka a cántaros y las chicas guapas los querían bien. Pienso en el pirata holandés que llegó a ser Shogún. En Enrique Feversham, el oficial británico que devolvió a sus amigos y a la mujer que amaba sus cuatro plumas. O en Alan Quatermain y sus misteriosas minas africanas... Quatermain, por ejemplo, es un prototipo del aventurero profesional como también lo son Lewis Wetzel y Ojo de Halcón alias Calzas de Cuero, esos dos tipos duros a los que cualquier lector desearía tener como amigos llegado el caso de verse obligado a pelear contra los indios o contra quien haga falta. También hay profesionales y héroes vocacionales dignos como los capitanes de navío Horacio Hornblower o Jack Aubrey, de la marina de Su Majestad; héroes altruistas como el cruzado Sir Kenneth el del Leopardo, e Ivanhoe -yo siempre preferí a la judía Rebeca, si me permiten el apunte-, o como aquel otro sir inglés, el falso petimetre Percy Blakeney, disfrazado bajo el alias de La Pimpinela Escarlata. También, por supuesto, hubo bandidos simpáticos como Dick Turpin, Robin Hood o Rocambole, y rufianes tramposos y pícaros como Danny Dravot y Peachy Carnehan -esos dos suboficiales compadres que casi llegaron a reinar en las montañas del Himalaya-, incluido el abyecto y divertido antihéroe victoriano llamado Harry Flashman. Sin olvidar tampoco, en el otro extremo del asunto, a idealistas como Robert Jordan, alias El Inglés, que volaba puentes para la República, o como Sydney Carton, que ofreció su mano a una muchacha asustada a la sombra de la guillotina, o como Gabriel, que episodio tras episodio nos cuenta la gran aventura épica de su vida y de su patria. Todo eso, faltaría más, considerando también la cara sombría, el lado oscuro de la que a menudo es una misma moneda: aquellos a quienes la vida pone al otro lado y que, a veces, pese a no ser los hombres más honestos ni los más piadosos, atrapan al lector con mucha más intensidad que los héroes de corazón puro: Ruperto de Hentzau, Bois-Gilbert, Conrado de Monferrat, el capitán Levasseur, Latour d'Azyr, Garfio, Rochefort, Eric, Fantomas, y dos mujeres -permítanme, caballeros, esta pequeña referencia íntima- que fueron piezas clave en mi educación sentimental : la bella y enigmática Milady de Los Tres Mosqueteros y la Irene Adler de Un escándalo en Bohemia. Me refiero a La Mujer, querido Watson. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Déjenme encender otra pipa, y continúo. Gracias. Iba a decirles ahora que, bueno, que siempre hay una primera vez. Un primer deslumbramiento. Igual que ocurre en la vida, un día estás junto a alguien, o abres un libro, y de pronto dices: este fulano me gusta. Lo adopto como amigo, me lo quedo. En las novelas eso tiene la ventaja de que los riesgos, hasta cierto punto, son controlados. Y puedes escoger con más elementos de juicio que en la vida real. Tal vez por eso algunos elegimos nuestros mejores amigos, incluso nuestros odios y nuestros amores, a partir de las páginas de una novela. Antes hablé de educación sentimental -les sorprendería saber hasta qué punto aquellas dos mujeres marcaron mi vida, amén de una tercera que conocí joven, cuando visitaba a mi primo Joachim en cierto sanatorio de montaña-; pero mucho más decisiva fue la educación personal que adquirí compartiendo viajes y aventuras con otros personajes. Igual que los primeros amores, los primeros amigos no se olvidan nunca; y lo bueno que tiene el paso del tiempo es que ayuda a mirarlos de otra manera, con ojos diferentes, y entiendes cosas que antes sólo intuías, o ignorabas. Hubo un joven aprendiz de mosquetero, por supuesto. En el principio fue la espada; y eso imprime carácter. Pero es que, además, en torno a una espada o a una aventura cualquiera, los amigos son fundamentales; y ningún otro género literario ofrece, como éste, tan escogido manojo de amigos leales, resueltos a seguirte hasta las mismas fauces del infierno: Yáñez, Porthos, Peterkin, los irregulares de Baker Street, los mohicanos Chingachguk y Uncas, los nobles caballeros de Camelot, los almogávares de Bizancio, la hermandad de arqueros amigos de Dick Shelton, los lobos de Mogwli en la batalla contra los perros jaros, Batanero y el pelirrojo Peters, Little John y el padre Tuck, los maestros de esgrima Cocardasse y Passepoil, los remeros que a bordo del Argo persiguen el Vellocino en pos del sueño del hombre calzado con una sola sandalia. Y entre los más queridos de todos ellos se encuentran, faltaría más, dos arponeros llamados Ned Land y Queequeg, y un pirata cojo con un loro en el hombro -"Piezas de a ocho, piezas de a ocho"- que me mostró las imprecisas fronteras que median entre el bien y el mal, y que además me hizo descubrir uno de los ingredientes fundamentales en la literatura, en la ficción, en la imaginación y en la vida: la importancia del escenario. Me refiero al viaje, el mar, el espacio o la tierra desconocida que huelen a peligro y a aventura. La terra incognita. Ya se trate de un viaje buscado, como el de Hernán Cortés bajo la lluvia de Taloc, Lope de Aguirre en pos del Dorado, o Claudio Bombarnac a través de la estepa rusa; de un gaje del oficio -los marinos del Narcissus, el capitán MacWhirr o el joven que cruza su primera línea de sombra-; o de los viajes forzosos, accidentales, casuales, que emprenden James Dury, señor de Ballantrae, Ben Hur, David Balfour, Peter Hardin el cazador de barcos, John Tenchard, el egipcio Sinuhé, los niños por cuya causa terminan ahorcados los pobres piratas de Huracán en Jamaica, el joven Singleton, Humphrey Van Weyden, a quien vuelven marino a la fuerza a bordo de Ghost, o el mimado y jovencísimo millonario Harvey Cheney, que descubre por accidente la rudeza del mar, del trabajo y de la vida. Quiza, fíjense ustedes, me hice a la mar por causa de algunos de ellos, y ahí está el origen del largo viaje que hoy me ha traído hasta la veranda de este hotel malayo donde, por cierto -llamen al mozo, por favor- compruebo que se está terminando la ginebra. De cualquier modo, no puedo seguir hablando de este tipo de gente, de los compañeros de viaje, sin mencionar al bisabuelo de todos. Al que primero me hizo ver más allá del mero relato, enseñándome que la vida es una encrucijada fascinante, una aventura de límites imprecisos donde todo se relaciona entre sí, donde el clavo de una herradura puede costar un reino, y donde el verdadero héroe es aquel que, consciente de su destino, viaja, navega, pelea lúcido -la lucidez es condición imprescindible p ara todo auténtico héroe cansado- bajo un cielo desprovisto de dioses propicios. Me refiero a Ulises, rey de Itaca, el de los muchos caminos. Viajo con él desde que lo traduje línea a línea, en un pupitre del colegio. Lo conozco, y gracias a él me conozco a mí mismo. Ulises, héroe voluntario en la guerra de Troya, se convierte en héroe involuntario en el azaroso viaje de regreso a su isla natal. Porque lo que a esas alturas de la vida pretende Ulises es regresar junto a Penélope y envejecer tranquilo, contándole a su hijo Telémaco y a sus nietos, como el abuelito Cebolleta -como yo a ustedes ahora, caballeros- la historia de aquella noche en que salió del caballo de madera junto a camaradas valerosos y crueles como él, y se hartó de degollar troyanos. En Ulises y en su aventura descubrí de modo consciente, por primera vez, todos los elementos que nutren la literatura de aventuras y también la vida misma; tal vez porque son los que reinan en el corazón y en la memoria del ser humano, del mismo modo que todos los ingredientes de treinta siglos de literatura -espero que sepan ustedes disculparme la cita culta- estaban ya contenidos en la Poética de Aristóteles. Hablo del viaje, el mar, la tempestad, el naufragio, el monstruo, el peligro, la tentación, la mujer perversa, la mujer noble y abnegada, el valor, la astucia, la ambición, la amistad, la lealtad, la justicia, el arco que nadie más puede tensar, la nodriza y el viejo perro fiel que te reconoce. Y sobre todo, la más atroz y práctica conclusión para un lector de trece o catorce años: el héroe de la novela de aventuras o de la vida misma nace cuando, enfrentado al azar o al destino, invoca en su auxilio a los dioses y no acude nadie; así que no tiene más remedio que arreglárselas como puede. Y al final, a veces, en la última página, descubrimos estupefactos que el Corsario negro está llorando, sentimos que es demasiado peso en la gruta de Locmaría, vemos arder la Bounty frente a la isla de Pitcairn o comprendemos, al fin, la sombría soledad del capitán N emo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se hace tarde, se acaban la ginebra y el tabaco, la luz del quinqué está extinguiéndose y los mosquitos me acribillan vivo. Pero no quiero irme a dormir, caballeros, sin hablarles de la materia principal de la que para mí están hechas las aventuras y los sueños: el mar. No en vano, fíjense, llevo estos cuatro galones dorados en la bocamanga. Más que el aire -nunca me interesó mucho ese medio, aparte Cinco semanas en globo, De la tierra a la luna y alguna historia así, porque mis héroes siempre tuvieron los pies en la tierra o en la movediza cubierta de un barco-, el mar fue siempre desafío y camino, y desde su infancia, asomados a los puertos y a las orillas, los hombres aprendieron a soñar con las cosas remotas que albergan, sin saberlo, en su propio corazón. Hablo de mi propio caso, si me toleran otra referencia personal al respecto. A fin de cuentas, no es casual que la que tal vez es la mejor novela de aventuras empiece con un joven llamado Edmundo Dantés a bordo de un navío llamado Faraón. O que una de las obras cumbres de la literatura universal narre minuciosamente la caza de una ballena. O que la más hermosa historia escrita para jóvenes sea un viaje por mar a la isla de los piratas. Y en todas esas novelas vinculadas al mar, caballeros, más aún que en ningunas otras, se cumple inexorable el gran ritual de la literatura, de la aventura y de la vida: el viaje peligroso mediante el que, quien se atreve a emprenderlo, progresa en el conocimiento de sí mismo y del mundo en el que vive. Como en el juego de la Oca al llegar a la trigésimosexta casilla, como el peregrino medieval que llega a Santiago, como el alquimista afortunado al término de la Gran Obra, el héroe que sobrevive al encuentro con el buque fantasma acaba sabiendo más. Y a su regreso ya no es el mismo: para bien o para mal, será incapaz de ver el mundo igual que antes de partir. Ahora sabe lo que sus compatriotas, o vecinos, o familiares, ignoran. Es -yo lo fui con cada uno de ellos, caballeros, tienen ustedes mi palabra- el joven Hawkins desembarcando a su regreso de la isla del tesoro, Tuan Jim dando sus últimos pasos en Patusán, Ismael agarrado al ataúd calafateado de Queequeg, Jasón y Medea reprochándose el pasado, D'Artagnan con su flamante casaca de mosquetero después de permitir que degüellen a Milady, Gulliver al final de su último viaje, con la amarga certeza de que los caballos son los únicos seres racionales... &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vuelvo a la cubierta del Pequod -y disculpen que en realidad apenas salga de ella-, porque en su mástil, caballeros, hundida a martillazos por el viejo y maldito Ahab, reluce el doblón de oro que premia el avistamiento de la ballena blanca. A mi juicio, ése es el mejor símbolo acuñado de todo aquello que fascina a ciertos hombres y mujeres, y los arrebata de la seguridad, y los lleva a remar, como decía al principio de esta conversación, a bordo de una ballenera con el cuchillo entre los dientes y separados de la Eternidad por el escaso grosor de una tabla de madera, rodeados de estachas que tal vez los atarán a su propia carroza funeraria, para correr la aventura de la vida: la que impidió que el ser humano siga siendo un molusco atrincherado en el fondo del mar. Cada vez que me detengo en la biblioteca y acaricio el lomo de los viejos libros que me llevaron lejos, oigo el rumor de la marejada y el lejano golpeteo del martillo del viejo capitán clavando esa moneda en el palo. Miradla bien, decía Ahab. Y aquí la tengo. Si la froto con la manga, así, reluce como el oro de los sueños. Y déjenme decirles una última cosa, caballeros. Compadezco a los hombres cómodos, resignados y razonables que nunca leyeron libros que estremecieran su corazón. Compadezco a quienes nunca se dejaron seducir y arrastrar por una moneda de oro, una mujer hermosa, un amigo fiel, una aventura descubierta en un libro. Compadezco a los que nunca dormirán la paz eterna con todos los piratas, junto a la tumba donde se pudran ellos y sus sueños.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507920795597898?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507920795597898/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507920795597898' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507920795597898'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507920795597898'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/el-dobln-del-capitn-ahab-arturo-prez.html' title='El doblón del capitán Ahab - Arturo Pérez Reverte'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507891042688832</id><published>2006-08-09T01:13:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T01:15:10.433+02:00</updated><title type='text'>Western</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Western (cine), género cinematográfico originario de EEUU que narra la vida en los estados fronterizos del país en la segunda mitad del siglo XIX.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;2  TEMAS TÍPICOS DEL WESTERN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la película El hombre que mató a Liberty Valance (1962), dirigida por John Ford, el editor alcohólico del periódico Shinbone Star esboza en pocas frases la historia del Oeste americano, desde sus principios con el hacha de guerra, el arco y las flechas hasta la época de los pioneros, los granjeros y la ley de las pistolas. Ahora, la ciudad quiere protección para sus granjas, escuelas para sus niños y el progreso con el ferrocarril y las carreteras. Prácticamente todos los westerns, desde los primeros como The Great Train Robbery (1903), de Edwin S. Porter, hasta los más recientes como Bailando con lobos (1990), dirigida por Kevin Costner, y Sin perdón (1992), dirigida por Clint Eastwood, han tratado esta temática y examinado la historia estadounidense a la luz de las actitudes actuales, ofreciendo una mezcla de hechos reales, mitología y confirmación de valores básicos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayor preocupación de los westerns es la conquista de los territorios americanos. Las películas como La caravana de Oregón (1923), de James Cruze, y Caravana de paz (1950), de Ford, destacan el espíritu de los pioneros que intentaban encontrar una nueva tierra y una nueva vida. El caballo de hierro (1924), dirigida por Ford, ambientada en una época posterior, examina cómo la aparición del ferrocarril abre nuevos horizontes en un país en desarrollo. Uno de los primeros ejemplos del cine sonoro es Cimarrón (1931), dirigida por Wesley Ruggles, adaptación de la novela de Edna Ferber, primer western que obtuvo un Oscar a la mejor película. A pesar de que este tipo de escenas ya había sido rodado con anterioridad, especialmente en El hijo de la pradera (1925), de W. S. Hart, la secuencia de la carrera de diligencias y caballos a través de los grandes espacios abiertos de Oklahoma para conseguir un terreno donde establecerse, sigue siendo una de las más memorables, desde el punto de vista visual, de la historia del western. La agilidad narrativa, que enlaza generaciones y paisaje (una de las principales características de la novela popular americana de autoexamen), vuelve a hacerse patente en películas como Unión Pacífico (1939), con Barbara Stanwyck y Joel McCrea, en un relato típico de Cecil B. De Mille sobre la construcción del ferrocarril. El aspecto mitológico de la película queda reforzado por la introducción de elementos verídicos, ya que la compañía de ferrocarril Union Pacific proporcionó documentos originales y ayudó en las investigaciones.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;3  VARIACIONES &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las posibilidades y la flexibilidad del género western han producido numerosos subgéneros y parodias, pero también ha servido como vehículo para el análisis social y político. Aunque algunas películas mediocres han estado destinadas a audiencias de segunda clase, otras han reflejado los debates internos de Estados Unidos sobre sus valores y su moral. Algunos temas políticos, como el periodo McCarthy o la guerra de Vietnam, han sido frecuentemente llevados a la pantalla. Carl Foreman, guionista del primer ‘western adulto’ Solo ante el peligro (1952), dirigida por Fred Zinnemann, califica este relato de alegoría política. La revista Variety en un comentario sobre Soldado azul (1970) afirmaba que “era obvio que el director, Ralph Nelson, intentaba relacionar este incidente histórico con eventos de mayor actualidad”. Con frecuencia, dentro del género se aprecia otro tipo de debates. Así, por ejemplo, la película Cazador de forajidos (1957), de Anthony Mann, presenta algunas similitudes con Solo ante el peligro: una comunidad nombra sheriff a un personaje débil e inexperto (Anthony Perkins), esto da lugar a que el matón de la localidad pronto se tome la justicia por su cuenta. Igual que en Solo ante el peligro, los ciudadanos honestos no desean involucrarse en este asunto. Solamente un extranjero, un antiguo sheriff experimentado (Henry Fonda), reconoce el peligro de esta situación y ayuda al sheriff actual para que aprenda a imponer su autoridad. Cazador de forajidos muestra cómo un western, aparentemente convencional, puede dar lugar a un debate más amplio, ya que el problema del racismo, eje de la película, es el que motiva la mayor parte de su acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anthony Mann describió el western como “una forma primitiva” que no se ajusta a la regla; según él, “es leyenda y la leyenda produce el mejor cine...”. Afirmaba que su estructura se acercaba a la de la tragedia griega y calificaba a su narración heroica El Cid (1961) como ‘un western español’ y a La caída del Imperio romano (1964) como ‘algo más que eso’. La temática puede llegar a influir a otros géneros, como en el caso de Gigante (1956, George Stevens), Las uvas de la ira (1940, John Ford) o incluso El cazador (1978, Michael Cimino), que están imbuidas de su sentimiento característico. Otras películas como Pursued (1947), dirigida por Raoul Walsh, Johnny Guitar (1954), dirigida por Nicholas Ray, y El rostro impenetrable (1961), dirigida por Marlon Brando, con sus sombrías caracterizaciones y su atmósfera depresiva, son dignas de psicoanálisis.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4  EVOLUCIÓN GENERAL &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos directores y actores han estado muy asociados al western. En la época del cine mudo sobresalieron ‘Bronco Bill’ Anderson, Tom Mix, Tim McCoy, Hoot Gibson, Buck Jones y Ken Maynard, aunque el más destacado de entre ellos, William S. Hart, utilizó menos revólveres y más caracterizaciones y detalles realistas en sus historias. Sus largometrajes, como Hell’s Hinges, La mujer que mintió (ambos de 1916) y The Toll Gate (1920), ejercieron una gran influencia en la evolución de este género. A finales de la época muda la carrera de todos ellos se encontraba en pleno declive.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El primer western importante del cine sonoro, En el viejo Arizona (1929), dirigido por Raoul Walsh e Irving Cummings, rompió la barrera entre realismo y fantasía. Por un lado, se destacaba el realismo a través de su ambiente y la cuidadosa utilización de efectos sonoros: el fuego crepitaba, el viento ululaba y se conseguía un espacio virtual tridimensional haciendo que el galopar de los caballos se fuera apagando lentamente a medida que desaparecían en el horizonte. Por otro, Warner Baxter en el papel de Cisco Kid interpretaba ‘al cowboy cantante’, abriendo así el camino a los vaqueros de segunda clase como Gene Autry, Roy Rogers y Tex Ritter, en cuyas películas la guitarra era igual de importante que los revólveres. El auténtico western sobrevivió tanto al western musical como a las excelentes parodias tipo Arizona (1939), dirigida por George Marshall, y Sillas de montar calientes (1974), dirigida por Mel Brooks. En la primera, con James Stewart como el sheriff sin revólver, Marlene Dietrich reaparece en una ligera variante de sus anteriores papeles como cantante de salón. En la segunda, un western en el que se emplea un lenguaje especialmente malsonante, se parodia a la Dietrich de Arizona, y la orquesta, normalmente un elemento de la banda sonora, aparece en la pantalla en medio del desierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El atractivo comercial de la combinación de espectáculo y mitología quedó confirmado en Buffalo Bill (1936), dirigida por Cecil B. De Mille, con Gary Cooper como Wild Bill Hickok y Jean Arthur como Calamity Jane. De Mille intentó conseguir un escenario refinado, rodado en gran parte dentro de los estudios Paramount, idealizando el tema y entretejiendo los hilos de la narración con gran habilidad. Tras esta película llegó el primer western sonoro de John Ford, La diligencia (1939), que consagró a John Wayne como el héroe arquetípico y monosilábico y al Monument Valley como su paisaje natural.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5  LA INFLUENCIA DE JOHN FORD &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los westerns elegiacos de Ford a partir de 1939 consiguen dotar a la acción de caracterización y sentimiento. La problemática de Pasión de los fuertes (1946), La legión invencible (1949), Caravana de paz (1950), Centauros del desierto (1956), Dos cabalgan juntos (1962) y El hombre que mató a Liberty Valance (1962) se centra en el nacimiento de Estados Unidos. La acción pasa a un segundo plano, destacando las relaciones humanas, el desarrollo de las ciudades y un sentido de responsabilidad colectiva. Las serenas imágenes de Pasión de los fuertes no se parecen a las de Duelo de titanes; son las de una comunidad que baila en el andamiaje de madera de una iglesia que está siendo erigida o las de un grupo de teatro itinerante que intenta mantener un cierto grado de decoro en una ciudad salvaje en la que sólo un hombre, Doc Holliday (Victor Mature), aprecia sus intentos de interpretar a Shakespeare.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las películas de Ford lo importante son los pioneros que se quedan después de haberse establecido la ley y el orden, una vez que los héroes y los fuera de la ley han desaparecido. Existe una conciencia de la brutalidad ejercida por los granjeros blancos contra la comunidad india, y con frecuencia las películas se centran en la unión de razas y nacionalidades para formar una nueva nación. La principal fuerza es el darwinismo social, ya que no existe espacio para aquellos que no cumplen los nuevos requisitos de la sociedad. Personajes como el individualista Ethan Edwards en Centauros del desierto, con su odio irracional hacia los indios, acaba desapareciendo de la historia de la nación sin descendencia. En La legión invencible (1949), película que obtuvo un Oscar por su fotografía, Nathan Brittles (John Wayne) se retira tristemente preguntándose sobre el sentido de su misión de someter al pueblo indio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las películas de Ford han sido fuente de inspiración para muchos directores. Howard Hawks se ha centrado especialmente en Río Rojo (1948), Río Bravo (1959) y El dorado (1967) para estudiar la forma en que la lealtad masculina puede dominar un sentimiento de caos. Los héroes de Anthony Mann (interpretados a menudo por James Stewart o Gary Cooper) son con frecuencia seres solitarios obsesionados con una cierta confusión moral. Sus películas Winchester 73 (1950), Colorado Jim (1953), El hombre de Laramie (1955) y El hombre del Oeste (1958) proponen deliberadamente dilemas shakespearianos. Sus héroes no sólo se cuestionan sus peores sentimientos, sino también los mejores, y la resolución de sus conflictos interiores puede acabar con sus propias vidas. Budd Boetticher, cuyas películas como Seven Men From Now (1956), Buchanan Rides Alone (1958), Ride Lonesome (1959) y Estación Comanche (1960), todas con Randolph Scott, analiza el coste de ‘seguir en marcha’, de no aceptar obligaciones sino tener sólo principios, todo ello en un paisaje que a menudo es sólo espacio abierto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El western típico americano ha muerto repetidas veces; fue enterrado a principios de la época del cine sonoro; desapareció a principios de la década de 1940; volvió a desaparecer tras las películas de Sam Peckinpah Duelo en la Alta Sierra (1962) y Grupo salvaje (1969), que, envueltas en un ambiente de desilusión y con vaqueros antiguos y agotados interpretados por Randolph Scott, Joel McCrea, William Holden, Warren Oates y Edmond O’Brien, parecían estar escribiendo su epitafio. Sin embargo, el western ha sobrevivido a la maldición del spaghetti western y al desastre comercial de La puerta del cielo (1980), dirigida por Michael Cimino, resurgiendo con películas como la canadiense El zorro gris (1982), dirigida por Philip Borsos, y otras actuales como Bailando con lobos y Sin perdón.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507891042688832?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507891042688832/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507891042688832' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507891042688832'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507891042688832'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/western.html' title='Western'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507807025195447</id><published>2006-08-09T01:00:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T01:01:10.253+02:00</updated><title type='text'>Billy Wilder - 10 mejores películas</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;En una entrevista publicada en 1952 Wilder enumeró sus diez películas favoritas:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. El acorazado Potemkin (Sergei Eisenstein) (1925) &lt;br /&gt;2. Avaricia (Erich von Stroheim) (1923) &lt;br /&gt;3. Varieté (Charles Dupont) (1925) &lt;br /&gt;4. La quimera del oro (Charles Chaplin) (1924) &lt;br /&gt;5. Y el mundo marcha (King Vidor) (1928) &lt;br /&gt;6. La gran ilusión (Jean Renoir) (1937) &lt;br /&gt;7. El delator (John Ford) (1935) &lt;br /&gt;8. Ninotchka (Ernst Lubitsch) (1939) &lt;br /&gt;9. Los mejores años de nuestra vida (William Wyler) (1946) &lt;br /&gt;10. El ladrón de bicicletas (Vittorio de Sica) (1948)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507807025195447?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507807025195447/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507807025195447' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507807025195447'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507807025195447'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/billy-wilder-10-mejores-pelculas.html' title='Billy Wilder - 10 mejores películas'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507780806687756</id><published>2006-08-09T00:55:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:56:48.073+02:00</updated><title type='text'>Muerte en Venecia - Mario Vargas Llosa</title><content type='html'>Pese a su brevedad, La muerte en Venecia cuenta una historia tan compleja y profunda como la de aquellas novelas en las que el genio de Thomas Mann se desplegaba morosamente, en vastas construcciones que pretendían representar toda una sociedad o una época histórica. Y lo hace con la economía de medios y la perfección artística que han alcanzado pocas novelas cortas en la historia de la literatura. &lt;br /&gt;Por eso merece figurar junto a obras maestras del género como La metamorfosis de Kafka o La muerte de Iván Ilich de Tolstoi, con las que comparte la excelencia formal, lo fascinante de su anécdota y, sobre todo, la casi infinita irradiación de asociaciones, simbolismos y ecos que el relato va generando en el ánimo del lector.&lt;br /&gt;Leído y releído una y otra vez, siempre se tiene la inquietante sensación de que algo misterioso ha quedado en el texto fuera del alcance incluso de la lectura más atenta. Un fondo oscuro y violento, acaso abyecto, que tiene que ver tanto con el alma del protagonista como con la experiencia común de la especie humana; una vocación secreta que reaparece de pronto, asustándonos, pues la creíamos definitivamente desterrada de entre nosotros por obra de la cultura, la fe, la moral pública o el mero deseo de supervivencia social.&lt;br /&gt;¿Cómo definir esta subterránea presencia que, por lo general, las obras de arte revelan de manera involuntaria, casi siempre al sesgo, fuego fatuo que las cruzara de pronto sin permiso del autor?  Freud le llamó instinto de muerte; Sade, deseo en libertad; Bataille, el mal. Se trata en todo caso, de la búsqueda de aquella soberanía integral del individuo, anterior a los convencionalismos y a las normas, que toda sociedad .algunas más, otras menos - limita y regula a fin de hacer posible la coexistencia e impedir que la colectividad se desintegre retrocediendo a la barbarie.&lt;br /&gt;La historia de Gustav von Aschenbach nos muestra que ni siquiera esos soberbios ejemplares de sanidad ciudadana cuya inteligencia y disciplina moral creen haber domesticado todas las fuerzas destructivas de la personalidad están a salvo de sucumbir una mañana cualquiera a la tentación del abismo.&lt;br /&gt;El sexo es el territorio privilegiado en el que comparecen, desde las catacumbas de la personalidad, esos demonios ávidos de trasgresión y ruptura a los que, en ciertas circunstancias, es imposible rechazar pues ellos también forman parte de la realidad humana. Es mas, aunque su presencia siempre entraña un riesgo para le individuo y una amenaza de disolución y violencia para la sociedad, su total exilio empobrece la vida, privándola de aquella exaltación y embriaguez - la fiesta y la aventura - que son también una necesidad del ser. Estos son los espinosos temas que La muerte en Venecia ilumina con una soberbia luz crepuscular.&lt;br /&gt;Gustav von Aschenbach ha llegado a los umbrales de la vejez como un ciudadano admirable. Sus libros lo han hecho célebre, pero el sobrelleva esa fama sin vanidad, concentrado en su trabajo intelectual, sin abandonar el mundo de las ideas y de los principios, desasido de toda tentación material. Es un hombre austero y solitario desde que enviudó, no hace vida social ni acostumbra viajar; en las vacaciones se recluye entre sus libros, en una casita de campo en las afueras de Munich. El texto explicita que "no amaba el placer".&lt;br /&gt;Pero un día. súbitamente, esa organizada existencia comienza a derrumbarse por obra de la imaginación. La visión furtiva de un forastero en el cementerio de Munich despierta en von Aschembach el deseo de viajar y puebla su cabeza de imágenes exóticas, sueña con un mundo feroz y primitivo, bárbaro, es decir totalmente antagónico a su condición de hombre civilizado.&lt;br /&gt;Una vez en Venecia, en la primera noche de su llegada, ve al adolescente polaco Tadzio, que revolucionará toda su vida, destruyendo en pocos días el orden racional y ético que la sustentaba. Nunca llega a tocarlo, ni siquiera a cambiar una palabra con él; es posible, incluso, que las vagas sonrisas que Von Aschembach cree advertir en el efebo cuando se cruzan sean pura fantasía suya.&lt;br /&gt;Decir que el escritor se enamora o que se incendia de deseo por el bello muchacho sería insuficiente. Le ocurre algo todavía mas profundo: cambia su visión de la vida y del hombre, de la cultura y del arte. De pronto las ideas pasan a un segundo plano, desplazadas por las sensaciones y los sentimientos, y el cuerpo aparece como una realidad avasalladora a la que el espíritu no debe someter sino servir.&lt;br /&gt;La sensualidad y los apetitos del instinto cobran una nueva valencia moral, ya no como formas de la animalidad que el ser humano debe reprimir para hacer posible la civilización, sino como fuentes de una "embriaguez divina" que transforma el individuo en un pequeño dios. La vida deja de ser "forma" y se derrama en un ardiente desorden.&lt;br /&gt;Gustav von Aschenbach experimenta las delicias y los suplicios del amor-pasión, aunque a solas, sin compartirlos con el ser que los provoca. &lt;br /&gt;¿Quien corrompe a quien? Porqué Tadzio abandona Venecia, al final de la historia, tan inocente e inmaculado como al principio, en tanto que Von Aschembach ha quedado convertido en un deshecho moral y físico. La belleza del muchacho es apenas un estímulo que pone en movimiento el mecanismo destructor, ese deseo que la imaginación de Von Aschembach encandila hasta abrasarse en ella.&lt;br /&gt;La peste que acaba con él es simbólica en mas de un sentido. De un lado representa las fuerzas irracionales del sexo y la fantasía puesta a su servicio, ese libertinaje al que el escritor sucumbe. Liberadas de todo freno, ellas harían imposible la vida social pues la convertirían en una jungla de bestias hambrientas.&lt;br /&gt;De otro, la peste encarna al mundo primitivo, exótica realidad en la que, a diferencia de lo que para el narrador representa el espíritu, la Europa civilizada, la vida es aun instinto antes que idea y donde el hombre vive aun en estado de naturaleza.&lt;br /&gt;También en Thomas Mann hay, al igual que en Aschenbach, un miedo instintivo al placer, esa región de la experiencia que anula la racionalidad y donde todas las ideas naufragan. Se trata de dos románticos disfrazados de clásicos, dos hombres para quienes la pasión de los sentidos, la euforia del sexo, es una suprema exaltación que el hombre debe vivir, consciente, sin embargo, de que ello lo precipitará en la decadencia y la muerte.&lt;br /&gt;No hay en estos puritanos licenciosos ni sombra de la alegre y juguetona visión dieciochesca del sexo como un mundo de juego y diversión, perfectamente armónico con los otros quehaceres de la vida, los del cuerpo y los espíritus, dos ordenes que el siglo XVIII confundió y que el XIX, el siglo romántico, volvería incompatibles.&lt;br /&gt;Sin embargo, aun desde nuestra perspectiva de lectores de un tiempo (el relato de Mann tiene ya mas de ochenta años de publicado) cuya tolerancia en materia sexual ha ido banalizando todos los excesos hasta volverlos convencionales y aburridos, el drama del solitario cincuentón, tan tímido y tan sabio, enamorado como una damisela del muchacho polaco, que se inmola en el fuego de esa pasión, nos turba y nos conmueve.&lt;br /&gt;Porque hay entre los resquicios de esa historia, un abismo que ella deja entrever y que inmediatamente identificamos en nosotros mismos y en el medio social en el que estamos inmersos. Un abismo poblado de violencia, de deseos y fantasmas sobrecogedores y exaltantes, del que por lo general no tenemos conciencia alguna, salvo a través de experiencias privilegiadas que ocasionalmente lo revelan, recordándonos que por mas que lo hayamos reducido a la catacumba y al olvido, forma parte integral de la naturaleza humana y subyace, por lo tanto, con sus monstruos y sus sirenas seductoras, como un desafío permanente a los usos y costumbres de la civilización.&lt;br /&gt;En un momento dado de su drama interior, Von Aschenbach se empeña en sublimar su pasión con reverberaciones místicas. La traslada el mundo de la cultura y él mismo se ve transformado en Sócrates, dialogando con Fredo a orillas del Ilisos sobre la belleza y el amor. Esta es una astuta manera del autor de limpiar en algo las metíficas emanaciones del gozoso infierno en que se halla Von Aschenbach, dándoles una dimensión filosófica, desencarnándolas y ensanchando el mundo del relato gracias a un contexto cultural.&lt;br /&gt;Ello, por otra parte, no es gratuito. Von Aschenbach era un "clásico" vivo y es natural que su conciencia busque dentro del universo de la cultura antecedentes y referencias a lo que le sucede. &lt;br /&gt;Pero el abismo que se ha abierto bajo sus pies y en el que el escritor se ha lanzado en un acto del que, por lo demás, en ningún momento se arrepiente, no es el de las ideas puras ni el del espíritu. Es el del cuerpo al que él había reglamentado y desdeñado, y que ahora reclama sus fueros, hasta emanciparse y doblegar al espíritu que lo tenía esclavizado.&lt;br /&gt;Ese reclamo tiene principio pero no fin; despertado por un estímulo cualquiera - la belleza de Tadzio, por ejemplo - libre de crecer y volcarse en la vida en pos de esa satisfacción que la fantasía que lo sirve se encarga de hacer cada vez mas inalcanzable, el deseo sexual, fuente de goce, puede también ser peste mortífera para la ciudad.&lt;br /&gt;Por eso la vida municipal le impone límites y la moral, la religión y la cultura lo amaestran y tratan de sujetarlo dentro de ciertos cauces.&lt;br /&gt;En las ultimas semanas de su vida Gustav von Aschenbach descubre - y con él, el lector de la hermosa parábola - que todos esos intentos sin siempre relativos, pues, como le ocurre a él, esa voluntad de restitución de la total soberanía recortada en el individuo en aras de la coexistencia social renace periódicamente para exigir que la vida sea no sólo razón, paz, disciplina, sino también locura, violencia y caos.&lt;br /&gt;En el fondo del ciudadano ejemplar que había en  Gustav von Aschenbach anidaba un salvaje pintarrajeado esperando el instante propicio de salir a la luz a proclamar que, aunque momentáneamente vencido, el bípedo antropoide de la horda y el clan está siempre al acecho, esperando la hora del desquite.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507780806687756?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507780806687756/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507780806687756' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507780806687756'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507780806687756'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/muerte-en-venecia-mario-vargas-llosa.html' title='Muerte en Venecia - Mario Vargas Llosa'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507755345985755</id><published>2006-08-09T00:51:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:52:33.466+02:00</updated><title type='text'>Mejores interpretaciones de la historia</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Según el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;AFI&lt;/span&gt; (American Film Institute), las siguientes interpretaciones se consideran las más logradas del séptimo arte:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. Peter O'Toole como T.E. Lawrence en Lawrence of Arabia (1962) &lt;br /&gt;2. Marlon Brando como Terry Malloy en La ley del silencio (1954)&lt;br /&gt;3. Meryl Streep como Sophie Zawistowska en La decisión de Sophie  (1982) &lt;br /&gt;4. Al Pacino como Sonny Wortzik en Tarde de perros (1975) &lt;br /&gt;5. Bette Davis como Margo Channing en Eva al desnudo (1950) &lt;br /&gt;6. James Cagney como George M. Cohan en Yanqui Dandy (1942) &lt;br /&gt;7. Dustin Hoffman como “Ratso” en Cowboy de medianoche (1969) &lt;br /&gt;8. James Stewart como George Bailey en ¡Qué bello es vivir! (1946) &lt;br /&gt;9. Gene Wilder como Dr. Frankenstein en El jovencito Frankestein (1974) &lt;br /&gt;10. Robert De Niro como Jake La Motta en Toro Salvaje (1980) &lt;br /&gt;11. Daniel Day-Lewis como Christy Brown Mi pie izquierdo (1989) &lt;br /&gt;12. Jack Nicholson como “Badass” en El último deber (1973) &lt;br /&gt;13. Katharine Hepburn como Eleanora de Aquitania en El león en invierno (1968) &lt;br /&gt;14. Robert Duvall como Mac Sledge en Gracias y favores (1983) &lt;br /&gt;15. Tom Hanks como Josh Baskin en Big (1988) &lt;br /&gt;16. Cary Grant como T.R. Devlin en Encadenados  (1946) &lt;br /&gt;17. Denzel Washington como Malcolm X en Malcolm X (1992) &lt;br /&gt;18. Emily Watson como Bess McNeill en Rompiendo las olas (1996) &lt;br /&gt;19. Paul Newman como Frank Galvin en Veredicto Final (1982) &lt;br /&gt;20. Al Pacino como Michael Corleone en El Padrino II (1974) &lt;br /&gt;21. Giulietta Masina como Cabiria en Las noches de Cabiria (1957) &lt;br /&gt;22. Johnny Depp como Eduardo en Eduardo Manostijeras  (1990) &lt;br /&gt;23. Russell Crowe como Jeffrey Wigand en El dilema (1999) &lt;br /&gt;24. Humphrey Bogart como Fred C. Dobbs en El tesoro de la Sierra Madre (1948) &lt;br /&gt;25. Greta Garbo como Ninotchka en Ninotchka (1939) &lt;br /&gt;26. Maria Falconetti como Juana de Arco en La pasión de Juana de Arco (1928) &lt;br /&gt;27. Marlon Brando como Paul en El último tango en París (1972)&lt;br /&gt;28. Rosalind Russell como Hildy Johnson en Luna nueva (1940) &lt;br /&gt;29. Peter Sellers como Chance, el jardinero en Bienvenido, Mr. Chance (1979) &lt;br /&gt;30. James Stewart como John “Scottie” Ferguson en De entre los muertos  (1958) &lt;br /&gt;31. Jamie Foxx como Ray Charles en Ray (2004)&lt;br /&gt;32. Audrey Hepburn como Holly Golightly en Desayuno con diamantes (1961) &lt;br /&gt;33. Dustin Hoffman como Michael Dorsey/ Dorothy Michaels en Tootsie (1982) &lt;br /&gt;34. Buster Keaton como Johnny Gray en El maquinista de la general (1927) &lt;br /&gt;35. Philip Seymour Hoffman como Truman Capote en Capote (2005) &lt;br /&gt;36. Faye Dunaway como Evelyn Cross Mulwray en Chinatown (1974) &lt;br /&gt;37. Gene Hackman como Harry Caul en La conversación (1974)&lt;br /&gt;38. Carole Lombard como Maria Tura en Ser o no ser (1942) &lt;br /&gt;39. Laurence Olivier como Ricardo III en Ricardo III (1955) &lt;br /&gt;40. Nicole Kidman como Suzanne Stone Maretto en Todo por un sueño (1995) &lt;br /&gt;41. Samuel L. Jackson como Jules Winnfield en Pulp Fiction (1994)&lt;br /&gt;42. Robert De Niro como Travis Bickle en Taxi Driver (1976)&lt;br /&gt;43. James Dean como Jim Stark en Rebelde sin causa (1955)&lt;br /&gt;44. Charlie Chaplin como A Tramp en Luces de la ciudad (1931) &lt;br /&gt;45. Reese Witherspoon como Tracy Flick en Election (1999) &lt;br /&gt;46. Tom Hanks como Chuck Noland en El náufrago (2000)&lt;br /&gt;47. Jack Nicholson como Randle Patrick McMurphy en Alguien voló sobre el nido del cuco (1975) &lt;br /&gt;48. Bill Murray como Phil Connors en Atrapado en el tiempo (1993) &lt;br /&gt;49. Liv Ullmann como Elisabet Vogler en Persona (1966) &lt;br /&gt;50. Humphrey Bogart como Sam Spade en El halcón maltés (1941) &lt;br /&gt;51. Henry Fonda como Tom Joad en Las uvas de la ira (1940) &lt;br /&gt;52. Emma Thompson como Miss Kenton en Lo que queda del día (1993) &lt;br /&gt;53. Daniel Day-Lewis como Bill “The Butcher” en Gangs of New York (2002) &lt;br /&gt;54. Katharine Hepburn como Tracy Lord en Historias de Filadelfia (1940)&lt;br /&gt;55. Sidney Poitier como Virgil Tibbs en En el calor de la noche (1967) &lt;br /&gt;56. Jodie Foster como Tobias en Acusados (1988) &lt;br /&gt;57. Max Von Sydow como Lasse Karlsson en Pelle, el conquistador (1987) &lt;br /&gt;58. Sigourney Weaver como Ellen Ripley en Alien (1986) &lt;br /&gt;59. Catherine Deneuve como Séverine Sérizy en Bella de día (1967)&lt;br /&gt;60. Diane Keaton como Annie Hall en Annie Hall (1977)&lt;br /&gt;61. Ralph Fiennes como Amon Goeth en La lista de Schindler (1993) &lt;br /&gt;62. Gary Oldman como Sid Vicious en Sid &amp; Nancy (1986) &lt;br /&gt;63. Gena Rowlands como Mabel Longhetti en Una mujer bajo la influencia (1974) &lt;br /&gt;64. Paul Newman como Fast Eddie Felson El buscavidas (1961) &lt;br /&gt;65. Jack Lemmon como Jerry/Daphne en Con faldas y a lo loco (1959) &lt;br /&gt;66. Holly Hunter como Jane Craig en Al filo de la noticia (1987)&lt;br /&gt;67. Spencer Tracy como Henry Drummond en La herencia del viento (1960) &lt;br /&gt;68. Cary Grant como Dr. David Huxley en La fiera de mi niña (1938) &lt;br /&gt;69. Gloria Swanson como Norma Desmond en El crepúsculo de los dioses (1950) &lt;br /&gt;70. Anthony Hopkins como Hannibal Lecter en El silencio de los corderos (1991) &lt;br /&gt;71. Meryl Streep como Karen Silkwood en Silkwood (1983) &lt;br /&gt;72. Judy Garland como Esther Blodgett a.k.a. Vicki Lester como Ha nacido una estrella (1954) &lt;br /&gt;73. John Travolta como Tony Manero en Fiebre del sábado noche (1977)&lt;br /&gt;74. Madeline Kahn como Lili von Shtupp en Sillas de montar calientes (1974) &lt;br /&gt;75. Julie Christie como Diana Scott en Darling (1965) &lt;br /&gt;76. Burt Lancaster como J.J. Hunsecker en Chantaje en Broadway (1957) &lt;br /&gt;77. Morgan Freeman como Leo Smalls Jr en El reportero de la calle 42  (1987) &lt;br /&gt;78. Toshiro Mifune como Sanjuro Kuwabatake en Mercenario (1961) &lt;br /&gt;79. Johnny Depp como el capitán Jack en Piratas del Caribe  (2003) &lt;br /&gt;80. Jeanne Moreau como Catherine en Jules y Jim (1962) &lt;br /&gt;81. Kate Winslet como Clementine Kruczynski en ¡Olvídate de mi! (2004) &lt;br /&gt;82. George C. Scott como General George S. Patton en Patton (1970) &lt;br /&gt;83. Hilary Swank como Brandon Teena en Los chicos no lloran (1999) &lt;br /&gt;84. Anjelica Huston como Lilly Dillon en Los timadores (1990) &lt;br /&gt;85. Jessica Lange como Frances Farmer en Frances (1982) &lt;br /&gt;86. Robert Walker como Bruno Anthony en Extraños en un tren (1951) &lt;br /&gt;87. John Wayne como Ethan Edwards en Centauros del desierto (1956) &lt;br /&gt;88. Christopher Walken como Nick Chevotarevich El cazador (1978) &lt;br /&gt;89. Gong Li como Juxian Farewell en Mi concubina (1993)&lt;br /&gt;90. Jeff Bridges como Jeffrey Lebowski en El gran Lebowski (1998)&lt;br /&gt;91. Jane Fonda como Bree Daniels en Klute (1971) &lt;br /&gt;92. Clint Eastwood as "Dirty" Harry Callahan en Harry el Sucio(1971) &lt;br /&gt;93. Joan Crawford como Mildred Pierce Beragon en Alma en suplicio (1945) &lt;br /&gt;94. Peter Lorre como Hans en Beckert M (1931) &lt;br /&gt;95. Angela Bassett como Tina Turner en Tina (1993) &lt;br /&gt;96. Judy Holliday como Billie Dawn en Born Yesterday (1950) &lt;br /&gt;97. Ben Kingsley como Don Logan en Sexy Beast (2001) &lt;br /&gt;98. Barbara Stanwyck como Phyllis Dietrichson en Perdición (1944)&lt;br /&gt;99. Steve Martin como Navin Johnson en Un loco anda suelto (1979)&lt;br /&gt;100. Malcolm McDowell por su interpretación como Alex Delarge en La Naranja Mecánica&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507755345985755?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507755345985755/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507755345985755' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507755345985755'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507755345985755'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/mejores-interpretaciones-de-la.html' title='Mejores interpretaciones de la historia'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507737805160254</id><published>2006-08-09T00:47:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:49:38.056+02:00</updated><title type='text'>Mejores películas de la historia</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Según el &lt;span style="font-weight:bold;"&gt;AFI&lt;/span&gt; (American Film Institute), esta lista se corresponde con las 100 mejores películas de la historia del cine:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;1. CIUDADANO KANE - CITIZEN KANE (1941) &lt;br /&gt;2. CASABLANCA (1942) &lt;br /&gt;3. EL PADRINO - THE GODFATHER (1972) &lt;br /&gt;4. LO QUE EL VIENTO SE LLEVÓ - GONE WITH THE WIND (1939) &lt;br /&gt;5. LAWRENCE DE ARABIA - LAWRENCE OF ARABIA (1962) &lt;br /&gt;6. EL MAGO DE OZ - THE WIZARD OF OZ (1939) &lt;br /&gt;7. EL GRADUADO - THE GRADUATE (1967) &lt;br /&gt;8. LA LEY DEL SILENCIO - ON THE WATERFRONT (1954) &lt;br /&gt;9. LA LISTA DE SCHINDLER - SCHINDLER'S LIST (1993) &lt;br /&gt;10. CANTANDO BAJO LA LLUVIA - SINGIN' IN THE RAIN (1952) &lt;br /&gt;11. ¡QUÉ BELLO ES VIVIR! - IT'S A WONDERFUL LIFE (1946) &lt;br /&gt;12. EL CREPÚSCULO DE LOS DIOSES - SUNSET BOULEVARD (1950) &lt;br /&gt;13. EL PUENTE SOBRE EL RÍO KWAI - THE BRIDGE ON THE RIVER KWAI (1957) &lt;br /&gt;14. CON FALDAS Y A LO LOCO - SOME LIKE IT HOT (1959) &lt;br /&gt;15. LA GUERRA DE LAS GALAXIAS - STAR WARS (1977) &lt;br /&gt;16. EVA AL DESNUDO - ALL ABOUT EVE (1950) &lt;br /&gt;17. LA REINA DE ÁFRICA - THE AFRICAN QUEEN (1951) &lt;br /&gt;18. PSICOSIS - PSYCHO (1960) &lt;br /&gt;19. CHINATOWN (1974) &lt;br /&gt;20. ALGUIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO - ONE FLEW OVER THE CUCKOO'S NEST (1975) &lt;br /&gt;21. LA UVAS DE LA IRA - THE GRAPES OF WRATH (1940) &lt;br /&gt;22. 2001: UNA ODISEA DEL ESPACIO - 2001: A SPACE ODYSSEY (1968) &lt;br /&gt;23. EL HALCÓN MALTÉS - THE MALTESE FALCON (1941) &lt;br /&gt;24. TORO SALVAJE - RAGING BULL (1980) &lt;br /&gt;25. E.T. EL EXTRATERRESTRE - E.T. THE EXTRA-TERRESTRIAL (1982) &lt;br /&gt;26. TELÉFONO ROJO: VOLAMOS HACIA MOSCÚ - DR. STRANGELOVE (1964) &lt;br /&gt;27. BONNIE AND CLYDE (1967) &lt;br /&gt;28. APOCALYPSE NOW (1979) &lt;br /&gt;29. CABALLERO SIN ESPADA - MR. SMITH GOES TO WASHINGTON (1939) &lt;br /&gt;30. EL TESORO DE SIERRA MADRE - THE TREASURE OF THE SIERRA MADRE (1948) &lt;br /&gt;31. ANNIE HALL (1977) &lt;br /&gt;32. EL PADRINO PARTE II - THE GODFATHER PART II (1974) &lt;br /&gt;33. SOLO ANTE EL PELIGRO - HIGH NOON (1952) &lt;br /&gt;34. MATAR A UN RUISEÑOR - TO KILL A MOCKINGBIRD (1962) &lt;br /&gt;35. SUCEDIÓ UNA NOCHE - IT HAPPENED ONE NIGHT (1934) &lt;br /&gt;36. COWBOY DE MEDIANOCHE - MIDNIGHT COWBOY (1969) &lt;br /&gt;37. LOS MEJORES AÑOS DE NUESTRAS VIDAS - THE BEST YEARS OF OUR LIVES (1946) &lt;br /&gt;38. PERDICIÓN - DOUBLE INDEMNITY (1944) &lt;br /&gt;39. DOCTOR ZHIVAGO (1965) &lt;br /&gt;40. CON LA MUERTE EN LOS TALONES - NORTH BY NORTHWEST (1959) &lt;br /&gt;41. WEST SIDE STORY (1961) &lt;br /&gt;42. LA VENTANA INDISCRETA - REAR WINDOW (1954) &lt;br /&gt;43. KING KONG (1933) &lt;br /&gt;44. EL NACIMIENTO DE UNA NACIÓN - THE BIRTH OF A NATION (1915) &lt;br /&gt;45. UN TRANVÍA LLAMADO DESEO - A STREETCAR NAMED DESIRE (1951) &lt;br /&gt;46. LA NARANJA MECÁNICA - A CLOCKWORK ORANGE (1971) &lt;br /&gt;47. TAXI DRIVER (1976) &lt;br /&gt;48. TIBURÓN - JAWS (1975) &lt;br /&gt;49. BLANCANIEVES Y LOS SIETE ENANITOS - SNOW WHITE AND THE SEVEN DWARFS (1937) &lt;br /&gt;50. DOS HOMBRES Y UN DESTINO - BUTCH CASSIDY AND THE SUNDANCE KID (1969) &lt;br /&gt;51. HISTORIAS DE PHILADELPHIA - THE PHILADELPHIA STORY (1940) &lt;br /&gt;52. DE AQUÍ A LA ETERNIDAD - FROM HERE TO ETERNITY (1953) &lt;br /&gt;53. AMADEUS (1984) &lt;br /&gt;54. SIN NOVEDAD EN EL FRENTE - ALL QUIET ON THE WESTERN FRONT (1930) &lt;br /&gt;55. SONRISAS Y LÁGRIMAS - THE SOUND OF MUSIC (1965) &lt;br /&gt;56. M*A*S*H (1970) &lt;br /&gt;57. EL TERCER HOMBRE - THE THIRD MAN (1949) &lt;br /&gt;58. FANTASIA (1940) &lt;br /&gt;59. REBELDE SIN CAUSA - REBEL WITHOUT A CAUSE (1955) &lt;br /&gt;60. EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA - RAIDERS OF THE LOST ARK (1981) &lt;br /&gt;61. VÉRTIGO (DE ENTRE LOS MUERTOS) - VERTIGO (1958) &lt;br /&gt;62. TOOTSIE (1982) &lt;br /&gt;63. LA DILIGENCIA - STAGECOACH (1939) &lt;br /&gt;64. ENCUENTROS EN LA TERCERA FASE - CLOSE ENCOUNTERS OF THE THIRD KIND (1977) &lt;br /&gt;65. EL SILENCIO DE LOS CORDEROS - THE SILENCE OF THE LAMBS (1991) &lt;br /&gt;66. NETWORK (UN MUNDO IMPLACABLE) - NETWORK (1976) &lt;br /&gt;67. EL MENSAJERO DEL MIEDO - THE MANCHURIAN CANDIDATE (1962) &lt;br /&gt;68. UN AMERICANO EN PARIS - AN AMERICAN IN PARIS (1951) &lt;br /&gt;69. RAÍCES PROFUNDAS - SHANE (1953) &lt;br /&gt;70. CONTRA EL IMPERIO DE LA DROGA - THE FRENCH CONNECTION (1971) &lt;br /&gt;71. FORREST GUMP (1994) &lt;br /&gt;72. BEN-HUR (1959) &lt;br /&gt;73. CUMBRES BORRASCOSAS - WUTHERING HEIGHTS (1939) &lt;br /&gt;74. LA QUIMERA DEL ORO - THE GOLD RUSH (1925) &lt;br /&gt;75. BAILANDO CON LOBOS - DANCES WITH WOLVES (1990) &lt;br /&gt;76. LUCES DE CIUDAD - CITY LIGHTS (1931) &lt;br /&gt;77. AMERICAN GRAFFITI (1973) &lt;br /&gt;78. ROCKY (1976) &lt;br /&gt;79. EL CAZADOR - THE DEER HUNTER (1978) &lt;br /&gt;80. GRUPO SALVAJE - THE WILD BUNCH (1969) &lt;br /&gt;81. TIEMPOS MODERNOS - MODERN TIMES (1936) &lt;br /&gt;82. GIGANTE - GIANT (1956) &lt;br /&gt;83. PLATOON (1986) &lt;br /&gt;84. FARGO (1996) &lt;br /&gt;85. SOPA DE GANSO - DUCK SOUP (1933) &lt;br /&gt;86. MOTÍN A BORDO - MUTINY ON THE BOUNTY (1935) &lt;br /&gt;87. FRANKENSTEIN (1931) &lt;br /&gt;88. BUSCANDO MI DESTINO - EASY RIDER (1969) &lt;br /&gt;89. PATTON (1970) &lt;br /&gt;90. EL CANTOR DE JAZZ - THE JAZZ SINGER (1927) &lt;br /&gt;91. MY FAIR LADY (1964) &lt;br /&gt;92. UN LUGAR EN EL SOL - A PLACE IN THE SUN (1951) &lt;br /&gt;93. EL APARTAMENTO - THE APARTMENT (1960) &lt;br /&gt;94. UNO DE LOS NUESTROS - GOODFELLAS (1990) &lt;br /&gt;95. PULP FICTION (1994) &lt;br /&gt;96. CENTAUROS DEL DESIERTO - THE SEARCHERS (1956) &lt;br /&gt;97. LA FIERA DE MI NIÑA - BRINGING UP BABY (1938) &lt;br /&gt;98. SIN PERDÓN - UNFORGIVEN (1992) &lt;br /&gt;99. ADIVINA QUIEN VIENE ESTA NOCHE - GUESS WHO'S COMING TO DINNER (1967) &lt;br /&gt;100. YANQUI DANDY - YANKEE DOODLE DANDY (1942)&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507737805160254?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507737805160254/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507737805160254' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507737805160254'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507737805160254'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/mejores-pelculas-de-la-historia.html' title='Mejores películas de la historia'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507636228876489</id><published>2006-08-09T00:30:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:40:10.386+02:00</updated><title type='text'>Literatura francesa</title><content type='html'>&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Literatura francesa, literatura escrita en lengua francesa desde aproximadamente finales del siglo XI hasta el presente. Antes del siglo IX, el latín era la lengua literaria de Francia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2  LITERATURA PRECLÁSICA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales del siglo XI florecieron en Francia las primeras formas poéticas en francés, las canciones de gesta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2.1  Edad media &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Las canciones de gesta son poemas largos que relatan las proezas de los caballeros cristianos compuestas posiblemente por trovadores errantes, conocidos como juglares, para entretener a peregrinos o a las cortes feudales. Los autores de las canciones se inspiraban en tres fuentes principales, por lo que los poemas se clasifican en tres grupos: los ciclos francés, bretón y clásico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciclo francés trata principalmente de héroes franceses que ponen sus armas al servicio de la religión. La figura central es Carlomagno, que se convierte en el héroe del cristianismo. El poema épico más famoso de este grupo, compuesto a principios del siglo XII, es la Chanson de Roland.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciclo bretón está basado en su mayor parte en el folclore celta. El poeta principal fue Chrétien de Troyes, que vivió a finales del siglo XII. Sus poemas versan principalmente sobre el semilengendario rey Arturo de Inglaterra y sus nobles caballeros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ciclo clásico es el menos original y por lo tanto, el menos importante. Utilizando material de los clásicos, los escritores cristianizaron a Agamenón, Aquiles, Ulises, y a los héroes de Tebas, Troya y Roma. La obra más conocida de este ciclo es el Roman d'Alexandre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo existía una literatura más popular basada en historias breves en verso. Al principio estas obras trataban sólo temas religiosos, que indicaban la preponderancia de la Iglesia sobre la vida y el arte. Pero poco a poco estos textos fueron haciéndose cada vez más profanos. Los fabliaux florecieron en los siglos XII y XIII, y aparecieron en este periodo las sátiras Le Roman de Renart y Le Roman de la Rose.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Le Roman de Renart es una alegoría animal de unos 32.000 versos (después aumentaron a 100.000), en la que se critica cautelosamente a ciertas clases de la sociedad medieval francesa, incluyendo al clero y a la nobleza. Este tipo de literatura se gestó a partir de antiguas colecciones de fábulas de animales, especialmente de una traducción en verso de fábulas de Marie de France del siglo XII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La corriente didáctica y alegórica llegó más lejos aún, en el siglo XIII, con el Roman de la Rose, una obra de unos 22.000 versos en la que la rosa simboliza el amor y la amada; el deseo del poeta es entrar en el jardín y conseguir la rosa. Los primeros 4.000 versos los compuso Guillaume de Lorris, y Jean de Meun (o Meung; entre 1240 y 1305) más tarde escribió el resto del poema. La influencia de este texto se extendió por toda Europa hasta el siglo XVII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Influida por la poesía árabe y por los ritos precristianos, se cultivó en la corte de los condes de Toulouse y de Leonor de Aquitania una poesía trovadoresca que instauró una concepción del amor integrada en el sistema de valores feudal (véase Amor cortés). La poesía de los trovadores provenzales hizo su aparición a principios del siglo XII y tuvo en la figura de Guillermo de Aquitania su primer gran representante. Esta poesía alcanzó su plenitud expresiva en los poetas Bertran de Born, Arnaud Daniel y Guiraut de Bornelh.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante los siglos XIV y XV se desarrollaron nuevas formas poéticas. Guillaume de Machaut, aunque fiel a las formas poéticas del amor cortés, introdujo muchas novedades, sobre todo en el plano formal. La poesía del siglo XV francés tiene a sus más destacados representantes en Charles d’Orléans y François Villon. Este último compuso sus dos obras importantes, Le petit testament (1456) y Le grand testament (1461), a modo de escritos burlescos. Le grand testament está formado por baladas. Estas obras, que abarcan un total de no menos de 2.500 versos, toman forma de confidencias de un hombre consigo mismo con un gran afán de vivir, aunque compartido con el sentido medieval del pecado y la preocupación por la muerte. Debido a su expresividad e individualismo, los poemas de Villon han ejercido influencia sobre la poesía lírica que se ha prolongado incluso hasta el siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La evolución de la literatura medieval francesa, de religiosa a profana, se ve más claramente en el teatro. Los dramas litúrgicos del siglo XI estaban compuestos de pasajes extraídos de la Biblia en prosa latina. Trataban siempre del nacimiento y la pasión de Cristo. Con la aparición de actores aficionados en el siglo XII, se adoptó el francés en el drama profano o secular, que empleaba aún temas bíblicos. En el siglo XIII se amplió el temario con milagros sobre los santos y la Virgen María. De este periodo datan también la primera obra pastoral y ópera cómica, El juego de Robin y de Marion. Los milagros de la Virgen María fueron el tema favorito durante el siglo XIV, y más adelante fueron adaptadas, como representaciones sueltas, las canciones en estas obras religiosas. En el siglo siguiente, el interés popular por el teatro aumentó, y las producciones teatrales se liberaron de la influencia eclesiástica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Excepto por su interés histórico, la prosa no tuvo mucha importancia en la literatura francesa antes del siglo XVI. Los relatos de aventuras consistían meramente en versiones en prosa de las canciones.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Son dignos de mención tan sólo unos pocos historiadores, entre ellos Godofredo de Villehardouin y Jean de Joinville, cronistas de las Cruzadas; Christine de Pisan, autora de crónicas de la corte en elegantes versos; y Alain Chartier, cronista en verso de la desastrosa batalla de Agincourt. Todos ellos fueron eclipsados por Jean Froissart, cuyas crónicas describían intensamente el mundo de las órdenes de caballerías. Las Memorias (1524) de Philippe de Comines, que contenían ideas similares a las de su coetáneo italiano Maquiavelo, aportaron el primer relato francés de los sucesos políticos, desde el punto de vista de un hombre de Estado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;2.2  El renacimiento &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el siglo XVI la literatura francesa sucumbió a la arrolladora influencia del renacimiento italiano. Los versos de Petrarca y los conceptos clásicos, en especial los de filosofía platónica, fueron aceptados con entusiasmo. Se adoptaron en la corte de Margarita, reina de Navarra, que se convirtió en el centro de la cultura francesa de la época. El más importante de los primeros poetas del renacimiento fue el escritor del siglo XVI, Maurice Scève, cuyas obras reflejan la intelectualidad del renacimiento. La expresividad emocional de Villon y de poetas de la Pléyade posteriores, desaparece en el verso de Scève y se convierte en una expresión formal de la percepción y el conocimiento. Teniendo esto en cuenta y por sus alusiones oscuras, tiene cierto parecido con corrientes poéticas del siglo XX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El renacimiento llegó a su máximo apogeo con la nueva generación de poetas. Siete poetas formaron un grupo conocido por la Pléyade, cuyo mentor incuestionable fue Pierre de Ronsard y crearon una nueva época literaria. Sus muy imitadas odas y sonetos, en Amores de Cassandra (1552), y su poema épico inacabado, La Franciada (1572), le convirtieron en el poeta más famoso del siglo. Utilizó a los antiguos clásicos como modelo, de acuerdo con las teorías poéticas de Joachim du Bellay, segundo en importancia entre los poetas de la Pléyade. Con la perfección de sus formas poéticas, Ronsard ayudó a preparar la llegada del clasicismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las nuevas ideas del renacimiento y en especial el nuevo concepto del humanismo hicieron su primera aparición en los escritos de François Rabelais. De sus cinco libros, los más famosos son Pantagruel (1532) y Gargantúa (1534), cómicas historias épicas de gigantes. Rabelais utilizó estos personajes para personificar la libertad y potencialidad del humanismo, que quería lograr el desarrollo completo del cuerpo y de la mente. Recomendaba una amplia moralidad, llamada pantagruelismo, dedicada a satisfacer todo lo que requería la naturaleza humana, como una manera de aceptar racionalmente la realidad. Rabelais proyecta un realismo, germinado en la alegoría Le Roman de la rose, que vuelve a aparecer en el siglo XVII en las comedias del dramaturgo Molière. Uno de los escritores en prosa más importantes de Francia, Rabelais destacó por su vitalidad e ingenio y su fe ilimitada en la capacidad del espíritu humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Michel de Montaigne fue el prototipo del humanista erudito francés. Describió en sus Ensayos (1581-1588) su filosofía personal de todos los temas que le interesaban. Recomendaba un escepticismo suave pero universal de lo que ofrecía la filosofía para escapar de la frustración y del desencanto y lograr contentarse en la vida. Su sistema pedagógico hace hincapié en un espíritu abierto a la investigación más que a la acumulación de hechos. En política y religión, Montaigne era conservador, en búsqueda de la serenidad social e individual. Los Ensayos ofrecieron el primer modelo del hombre honesto, es decir, el caballero culto del siglo XVII.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;3  CLASICISMO E ILUSTRACIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XVII, conocido por el gran siglo, es la época clásica de la literatura francesa. Estuvo marcado por el largo reinado de Luis XIV, con el que Francia alcanzó la cima de su poder y la hegemonía política y cultural. A esta época le siguió la Ilustración en el siglo XVIII, en el que el poder francés perdió fuerzas y la energía intelectual de la nación buscó el cambio y la reforma.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;3.1  Periodo clásico &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las primeras figuras del clasicismo fue François de Malherbe, que a pesar de ser un poeta mediocre, estableció los criterios literarios del siglo: la razón pura, el sentido común y la perfección de la forma. En la consolidación de estos principios contribuyeron las influencias del salón de la marquesa de Rambouillet y de la Academia Francesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La marquesa de Rambouillet fue considerada la fundadora del preciosismo, una reforma del lenguaje, los modales y del ingenio. Fue satirizada más tarde por Molière en Las preciosas ridículas (1659), por su amaneramiento y exageración. Pregonaba el refinamiento en el lenguaje, los sentimientos y las relaciones sociales. La marquesa de Rambouillet reunió en su salón a la mayoría de las figuras literarias contemporáneas. La forma y el contenido eran el tema de la controversia literaria de la época. Se discutían y criticaban los dos sonetos, 'Job', de Isaac de Benserade, y 'Uranie', de Vincent Voiture. Cabe destacar otra mujer que influyó en la moda literaria de la época, la marquesa de Maintenon.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Academia Francesa fue en su origen una sociedad privada de eruditos que se transformó en 1635 en una corporación estatal, ante la insistencia del cardenal Richelieu. Los académicos propusieron la preparación de un diccionario, una gramática y un manual de retórica. Se terminó y público sólo el diccionario. Claude Favre Vaugelas realizó la mayor parte del trabajo del léxico. Sus Remarques sur la langue française (Notas sobre la lengua francesa, 1647) lograron establecer los principios del uso de la lengua. Estuvieron entre los miembros fundadores de la Academia, Valentin Conrart, su primer secretario, y los poetas Jean Chapelain, François Maynard, el marqués de Racan y Vincent Voiture. Antoine Furetière, que se hizo miembro en 1662, fue expulsado en 1685 por recopilar un diccionario (que no fue publicado hasta 1690) cuya estructura sería considerada después más lógica que la adoptada por la Academia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nicolas Boileau-Despréaux fue el principal crítico y teórico literario de la época clásica; su influencia se extendió por toda Europa. Creía en la razón y en la ley natural y era partidario de las definiciones exactas; su búsqueda consistió en establecer reglas por las que la literatura se convirtiera en una disciplina tan precisa como la ciencia. Sus principales obras, escritas en verso, son Las sátiras (comenzadas en 1660), Épîtres (Epístolas, comenzadas en 1669), y L'Art poétique (1674; El Arte de la Poesía).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ejerció también una poderosa influencia literaria Jacques Bénigne Bossuet, el predicador más célebre de la época de Luis XIV. Fue tutor del delfín y llegó a ser el principal portavoz de la iglesia en Francia. Sus sermones y oraciones fúnebres (Oraciones fúnebres, 1689) son modelo de retórica clásica.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pierre Corneille fue el primero de los maestros franceses de la tragedia clásica. Su primer gran éxito fue El Cid (1636 ó 1637). Corneille intentaba utilizar las unidades aristotélicas de lugar, tiempo y acción, pero la tensión dramática de sus tragedias era psicológica, derivada de las aspiraciones y frustraciones de los personajes en su esfuerzo por lograr la grandeza con el ejercicio supremo de la voluntad. Jean Baptiste Racine, sucesor de Corneille, fue incluso más valorado. Menos retórico y menos formal, logró más naturalidad en sus obras; utilizó pasajes líricos, que enriquecieron sus últimas obras dramáticas con el uso de coros, emplazamientos espectaculares, alternando temas clásicos, por ejemplo, Bérénice (1670) y Fedra (1677), con temas bíblicos en Esther (1689) y Athalie (1691). En todas sus obras dramáticas las protagonistas principales eran mujeres, y las tensiones dramáticas giraban en torno a las vicisitudes del amor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Molière, el tercer gran escritor de teatro del siglo XVII, es el maestro francés de la comedia. Su agudo sentido teatral hace que sus obras sigan siendo representadas con éxito hoy en día. Esto puede ser atribuido, al menos en parte, al hecho de haber sido actor y director. Entre sus comedias más conocidas están Las preciosas ridiculas, Tartufo (1664), El misántropo (1666), y El burgués gentilhombre (1670). Molière satirizó los puntos débiles de la época, como el amaneramiento de los salones literarios, y los fallos humanos más comunes como la hipocresía, la credulidad, la avaricia, y la hipocondría. Sus creencias filosóficas, semejantes a las de Rabelais y Montaigne, pregonaban el derecho del individuo a desarrollarse según su propia voluntad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cabe destacar la contribución, en esta época, de los jansenistas, un grupo católico puritano opuesto a los jesuitas. Algunos de los escritores y pensadores franceses más originales y contundentes de aquel tiempo fueron jansenistas, entre ellos los polemistas teológicos, Arnauld y Pierre Nicole aunque la figura principal es el filósofo, físico, matemático, y místico Blaise Pascal. En los Pensées (Pensamientos, 1670), Pascal llegó a la conclusión de que ciertas realidades espirituales escapaban a la razón humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre otros escritores notables de la época estaban los dos moralistas François de la Rochefoucauld y Jean de la Bruyère. La Rochefoucauld ha sido considerado uno de los epigramistas más famosos de todos los tiempos. En sus Reflexiones y máximas morales (1665), combina el interiorismo psicológico con una concisión que da a cada uno de sus epigramas brillantez y equilibrio. Su condición social de aristócrata otorgó autoridad a su opinión sobre la vida de la corte. Dado que la esencia de sus máximas es la vanidad de la pretensión humana y de la rivalidad, fue un aliado de los jansenistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El juicio moral que La Bruyère hizo de su tiempo fue más duro y más comprensivo que el de La Rochefoucauld. Su obra principal, Les "caractères" de Théophraste, traduits du grec, avec les caractères ou les moeurs de ce siècle (Los caracteres de Teofrasto, traducidos del griego, con los caracteres o las costumbres de este siglo, 1688) es una colección de epigramas con retratos de estudios de personajes y personalidades satirizadas aquí y allá, que encarnaban los vicios y debilidades de su tiempo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mejor novelista de la época fue la Condesa Marie Madeleine Madame de La Fayette. Debido a su interiorismo psicológico, su novela La Princesa de Clèves (1678) se ha valorado como ejemplo temprano de la novela moderna. Escrita con gran talento, se distingue por su sencillez, con sólo dos personajes, los amantes cuya relación abarca toda la acción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean de la Fontaine, que está a la altura de Racine como poeta y a la de los grandes moralistas, es uno de los maestros de la época. En sus Fábulas (1668-1694) utilizó las estructuras de las fábulas morales de Esopo. Aportó a cada fábula, sin embargo, la facilidad y el interés narrativo de la historia breve. El uso de animales como personajes en una época de censura, le permitió dar rienda suelta a su ingenio, fantasía, humor, y observación de la debilidad humana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3.2  Siglo de las Luces &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El siglo XVIII, época de la Ilustración, se llamó así porque la mayor parte del esfuerzo intelectual se concentró en disipar la superstición y el oscurantismo de la Iglesia y de otras doctrinas institucionales. Estuvieron entre sus precursores François de Salignac de la Mothe Fénelon, Bernard le Bovier Fontenelle, y Pierre Bayle. En la Historia de los oráculos (1686) Fontenelle atacó la base milagrosa del cristianismo y de la Iglesia con el pretexto de exponer la credulidad de los griegos y de los romanos. El Telémaco de Fénelon (1699) abogaba por la tolerancia religiosa y la escribió como guía para su discípulo real, el duque de Bourgogne. Estos dos escritores se distinguieron por su buen estilo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los Pensamientos diversos sobre el cometa de 1680 de Bayle (1680; 1682) y, en particular, su Diccionario histórico y crítico (1697) fueron útiles para escritores y pensadores, que vieron en él un modelo intelectual a seguir. En toda esta enseñanza había un escepticismo sin compromiso religioso, sostenido por razones y ejemplos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La encarnación del espíritu de la Ilustración fue Voltaire. En Cartas inglesas o filosóficas (1734) atacó los métodos de los que se valía la Iglesia, desde su punto de vista, para explotar la debilidad humana. También atacó los sistemas teístas y optimistas de filósofos, teólogos y reformistas, en particular a los del filósofo alemán Gottfried von Leibniz. En su tiempo Voltaire fue considerado, en primer lugar, como filósofo, y sus obras eclipsaron, hasta pasado el tiempo, sus sátiras clásicas, como la novela Cándido (1759).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los racionalistas franceses rechazaban la escolástica y exponían los nuevos conceptos mecánicos, siendo incluidos también en la Enciclopedia, una obra diseñada para abarcar y sistematizar todo el conocimiento humano. Esta vasta tarea fue dirigida por Denis Diderot. Su ingeniosa obra El sobrino de Rameau (1761) y otras de sus obras demostraron que también era un buen escritor. En la Enciclopedia tuvo la colaboración de muchos de sus coetáneos más ilustres, incluyendo naturalistas, etnólogos, filósofos, economistas y estadistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un libro notorio de esta época, El espíritu de las leyes (1748-1750), de Charles de Secondat, barón de Montesquieu, sigue teniendo mucha influencia en el pensamiento político moderno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La ficción en el siglo XVIII, cuando no es una fantasía filosófica como en las obras de Voltaire, se escribía con el espíritu de La princesa de Clèves. Al igual que en la novela Manon Lescaut (1731) de Abate Prévost, y La vida de Marianne (1731-1741) de Pierre de Marivaux, se limitaban a describir las crisis de amor de dos personajes. Más elaborada fue la escandalosa e ingeniosa novela de intriga social, Las amistades peligrosas (1782), de Pierre Choderlos de Laclos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El naturalista Georges Leclerc de Buffon dedicó su vida a la recopilación de la monumental Historia natural (44 volúmenes, 1749-1804), que formó parte de la reclasificación de la flora y fauna, que tanto preocupó a los naturalistas del siglo XVIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de que ahora se recuerda a Jean-Jacques Rousseau sobre todo por Confesiones (1782), tuvo un efecto revolucionario en el pensamiento político de su tiempo con El contrato social (1762), en el que la relación del individuo con la sociedad se concibe como un contrato, por el que el individuo pierde algunos derechos personales, a cambio de obtener la igualdad legal y asistencia mutua. Los dirigentes de la Revolución Francesa se consideraron sus discípulos. Ejerció también una influencia revolucionaria en materia de educación, con Emilio (1762), y en ficción inauguró el romanticismo con Julie, o la nueva Eloísa (1760).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es digna de mención, finalmente, la obra de André Chénier, que murió en la guillotina a los 31 años de edad. Su poesía, se distingue por una belleza pura. Algunos estudiosos aseguran que Chénier es el mejor poeta francés del siglo XVIII.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el periodo de reacción que sucedió a la Revolución Francesa, los principales escritores fueron el conde Joseph de Maistre, que trataba en sus libros, de modo nostálgico, las glorias del Antiguo Régimen, y el vizconde François René de Chateaubriand, que pregonaba una vuelta a la religión, que con su individualismo, celebración ditirámbica de la naturaleza y énfasis de los valores estéticos de la religión ayudó a introducir el movimiento romántico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4  EL SIGLO XIX &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante el siglo XIX surgieron numerosos grupos literarios. Los primeros fueron los románticos, seguidos por los realistas, parnasianos, simbolistas y naturalistas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.1  Romanticismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar de sus ideas políticas radicales, las novelas de Madame de Staël fueron un anticipo de las preocupaciones y métodos de los románticos de la generación siguiente. Corinne o Italia (1807) fue considerada su obra maestra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estuvo a la cabeza de los primeros románticos Alphonse de Lamartine, escritor sentimental y artesano consumado. Los románticos se aventuraron a romper las reglas y sustituir la contención clásica por la emoción exaltada. El componente más productivo y militante de esta corriente fue Victor Hugo, que, en Hernani (1830) utilizó el escenario de tribuna para exponer sus ideas románticas. Le apoyaron los novelistas Dumas padre y Théophile Gautier, y los poetas Alfred de Vigny, Alfred de Musset y Charles Nodier. La literatura romántica formó parte de un movimiento artístico y general como se ve en la pintura del artista Eugène Delacroix y del compositor Ambroise Thomas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El conflicto entre el pensamiento revolucionario y reaccionario tras la restauración de la monarquía francesa en 1815 se vio reflejado en la literatura. Los principales escritores conservadores han sido mencionados anteriormente y entre los escritores radicales se encuentran el poeta Pierre Jean de Béranger, que estuvo dos veces en prisión por sus ideas republicanas expresadas en su obra; la novelista y una de las primeras feministas George Sand, que fue pionera de la novela social; el historiador Jules Michelet, que exaltaba la Revolución Francesa, y algunos precursores del socialismo como Saint-Simon, Charles Fourier, Pierre Proudhon y Louis Blanc. En un punto intermedio se encuentran las obras de los historiadores François Guizot, Adolphe Thiers y Augustin Thierry, y los escritos de Benjamin Constant. La novela más famosa de Constant, Adolfo (1816), en la que describe su tormentosa relación con Madame de Staël, no tiene sin embargo ningún trasfondo político.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.2  Realismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Honoré de Balzac se le considera un autor puente entre las dos corrientes, la romántica y la realista. Se asemeja a los escritores románticos por su gran fuerza, variedad y carencia de forma. Pero su disposición materialista, observación minuciosa y preocupación por el detalle, le convierten en el primer realista. Su ambiciosa obra La comedia humana (47 volúmenes, 1829-1850), escrita en veinte años, consta de novelas y relatos breves. Los personajes de esta obra pertenecen a casi todas las clases sociales y profesiones, y representan el panorama social de la Francia del siglo XIX.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los grandes escritores realistas franceses figuran Stendhal, Gustave Flaubert y Prosper Mérimée. La aguda percepción psicológica de Stendhal se anticipó a los novelistas psicológicos modernos y fue reconocida y alabada por Balzac. Las novelas principales de Stendhal son La Cartuja de Parma (1839) y Rojo y negro (1830). El ejemplo más claro del realismo meticuloso de Flaubert lo tenemos en Madame Bovary (1857). Su técnica es sutil y sus resultados sublimes; los personajes y las situaciones van creciendo ante el lector a través de una acumulación gradual de detalles cuidadosamente observados y presentados por el autor. A pesar de tener ciertas cualidades románticas, a Mérimée puede considerársele como realista por el retrato psicológico de sus personajes. Sus mejores obras son historias breves (un poco más largas de lo habitual), entre ellas Carmen (1846) y Colomba (1852).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mejor crítico francés, Charles Augustin Sainte-Beuve, se le clasifica como realista. Empezó siendo partidario de los románticos, pero rompió con ellos y se convirtió en defensor del realismo. Creía que el deber principal de un crítico no era juzgar sino entender, investigaba la biografía y el entorno, creyendo que todo ello podía afectar a la obra de un escritor. Sus ensayos son prácticamente los primeros, y quizás los mejores, ejemplos de crítica sociológica y psicológica. Entre sus principales obras están Las charlas del lunes (15 volúmenes, 1851-1862); Retratos de mujeres (1844); Retratos contemporáneos (1846); y Historia de Port-Royal (1840-1859).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.3  Parnasianismo y simbolismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En poesía, la reacción contra el romanticismo empezó con Esmaltes y camafeos (1852), de Théophile Gautier, que había sido cabecilla de la escuela romántica en su juventud. Los parnasianos llevaron el cambio más lejos, entre ellos Charles Marie René Leconte de Lisle, Sully Prudhomme y José María de Heredia. Estos poetas buscaban y lograban una belleza limitada, impersonal y cincelada, aunque se considera más una vuelta al clasicismo que una innovación tras el romanticismo. El caso de Charles Baudelaire es diferente. A pesar de que la técnica pulida de su verso está tan trabajada como la de los parnasianos, su obra es muy personal al expresar su amargura, agonía, y desesperación. Se prohibió la publicación de su mejor obra, Las flores del mal (1857), hasta que suprimió ciertas estrofas ofensivas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Baudelaire ejerció influencia sobre los simbolistas, a veces llamados despectivamente decadentes, que fueron sus discípulos. Su obra tuvo carácter marcadamente experimental, en verso libre. Entre los simbolistas destacan Paul Verlaine, Henri de Régnier, Stéphane Mallarmé, el conde de Lautréamont, Tristan Corbière, Charles Cros y Jules Laforgue. La obra de Lautréamont Los cantos de Maldoror (1868) influyó más tarde en los surrealistas. Algunos escritores belgas se asociaron con los simbolistas, entre ellos Georges Rodenbach, Émile Verhaeren y Maurice Maeterlink. El escritor más influyente del simbolismo sin embargo fue Arthur Rimbaud, que escribió sus poemas más representativos e ingeniosos antes de cumplir los 19 años. La poesía simbolista tiene una calidad sugerente y velada que le une al impresionismo de pintores como Claude Monet y compositores como Claude Debussy.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En prosa, varios escritores buscaron efectos simbolistas. Entre ellos, Remy de Gourmont, crítico literario, Édouard Dujardin, cuya novela Han cortado los laureles (1888) es un ejemplo temprano de expresión del fluir de la conciencia, y Henri de Régnier, un destacado poeta simbolista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.4  Naturalismo &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Al final del siglo XIX algunas de las tendencias realistas, que tuvieron en la obra de Flaubert su máximo ejemplo, llevaron a la corriente llamada naturalismo, que hacía especial hincapié en el entorno y la herencia como principales determinantes de la acción humana. Dirigió esta corriente el historiador y crítico Hippolyte Taine, cuya obra más famosa es Historia de la literatura inglesa (1863-1864). Taine creía que actitudes humanas, como la virtud y el vicio son productos como el azúcar y los ácidos, y que la cultura humana es el resultado de influencias formativas como la raza y el clima. Los hermanos y colaboradores literarios Edmond y Jules de Goncourt fueron teóricos y defensores de la novela naturalista. Destacaron con Germinie Lacerteux (1864). Tras la muerte de su hermano, Edmond de Goncourt fundó y legó testamentariamente sus bienes a la sociedad Goncourt que tenía como fin alentar la literatura naturalista. Influyó en la obra de Alphonse Daudet, un novelista realista —más conocido por sus descripciones de Provenza en Cartas desde mi molino (1869)— cuya obra está plagada de humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El naturalismo fue adoptado como principio fundamental y técnica literaria por Émile Zola, el escritor más significativo de este movimiento. Usaba el término en particular, para describir el contenido y propósito de sus novelas, que se caracterizaban por el determinismo histórico formulado por Taine. La técnica literaria de Zola se ve claramente en La taberna (1877), Nana (1880), y Germinal (1885). Fue tan extrema la influencia de su técnica que en 1887 Edmond de Goncourt y Daudet, junto con cinco discípulos del mismo Zola, formaron un grupo de oposición responsable por medio de un manifiesto contra la novela de Zola La Tierra (1888). También se opuso a Zola el escritor Paul Bourget, famoso por su novela El discípulo (1889) que daba más importancia a la motivación psicológica que a la ambiental, un aspecto del naturalismo ignorado por Zola. En el campo del relato breve, el escritor naturalista más importante fue Guy de Maupassant, cuyas obras incluyen las colecciones Mademoiselle Fifí (1882) y Cuentos de día y de noche (1885), así como varias novelas; como escritor de relatos breves, Maupassant, cuyo maestro literario fue Flaubert, no tiene igual.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Contrario al materialismo de Taine y también al individualismo romántico de Michelet está la obra del crítico e historiador Ernest Renan. Su obra principal es Historia de los orígenes del cristianismo (7 volúmenes, 1863-1881). Renan ejerció influencia en los novelistas Pierre Loti, Maurice Barrès y Anatole France.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anatole France tenía una visión social parecida, en cierto modo, a la de Zola, pero él utilizó la ironía en su expresión. Sus libros son un comentario de la irracionalidad de las fuerzas sociales. Están llenos de compasión hacia el débil, y de ira contra los abusos de poder. Sus obras más características son, quizás, la novela corta realista, El caso Crainqueville (1901), y sus fantasías satíricas La isla de los pingüinos (1908) y La rebelión de los ángeles (1914).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otro gran escritor del siglo XIX fue el naturalista Jean Henri Fabre. Sus estudios sobre la vida de los insectos, muy fáciles de leer, se han convertido en modelo para popularizar textos científicos, tanto en Francia como en el extranjero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5  EL SIGLO XX &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La literatura en Francia en el siglo XX se ha visto profundamente afectada por los cambios que han conmovido a toda la vida cultural de la nación. A los impulsos innovadores del simbolismo, se añadieron grandes influencias foráneas, como por ejemplo, la danza moderna introducida por la bailarina estadounidense Isadora Duncan y el ballet ruso, la música del compositor ruso Ígor Stravinski, el arte primitivo y, en literatura, el impacto que produjo el novelista Fiódor Dostoievski y, un poco más tarde, el novelista irlandés James Joyce. Las tendencias se compenetraron tanto, y los cambios fueron tan rápidos, que es necesario que los veamos desde la perspectiva del tiempo para comprenderlos bien.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5.1  Algunos individualistas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por el camino de Swann (1913), de Marcel Proust, volumen primero de En busca deltiempoperdido (16 volúmenes, 1913-1927), se considera generalmente, una de la mejores novelas psicológicas de todos los tiempos. Romain Rolland, cuya obra más famosa, Jean Christophe, apareció en diez volúmenes entre 1904 y 1912, pasó la I Guerra Mundial en Suiza, escribiendo llamamientos pacifistas. Sus ideas sobre la guerra están contenidas en su novela Clérambault: historia de una conciencia libre durante la guerra (1920). El inmoralista (1902) de André Gide expresaba la convicción de que, mientras la libertad en sí misma es admirable, la aceptación de las responsabilidades requeridas por la libertad es difícil, tema que llevó aún más lejos en La puerta estrecha (1909). La obra de Gide se distinguió por su independencia en el pensamiento y la expresión. La famosa novela Jean Barois (1913), de Roger Martin du Gard, es un estudio sobre el conflicto existente entre el entorno místico y la mente científica del siglo XIX. Entre los grandes escritores católicos, destacaron el poeta místico y novelista Francis Jammes y François Mauriac. La obra de Mauriac, carente por completo de didáctica o proselitismo, está dedicada al estudio del mal, del pecado, de la debilidad, y del sufrimiento. Sus novelas y poesía traslucen la influencia, no de novelistas, sino de Pascal, Racine y Baudelaire, y en todas ellas anida un sentimiento trágico, cierta actitud reservada y un estilo puro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Cocteau, trabajó en diferentes campos artísticos, y fue el autor, entre muchas otras obras, de el libro de poemas Canto llano (1923), de la novela Los hijos terribles (1929), de la obra de teatro La máquina infernal (1934), de la película La sangre de un poeta (1930), de crítica, así como de ballets.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jean Giraudoux llamó la atención en un principio por sus narraciones realistas de la vida provinciana francesa (Los Provinciales, 1909). La impresión que ya causaba de escritor poderoso y original, se vio potenciada por el realismo de sus libros de guerra, consiguiendo el premio Balzac con uno de ellos. Se consagró después como escritor dramático. Dos de sus obras, Anfitrión 38 (1939) y La loca de Chaillot (1945), lograron fama internacional. La mayor parte de la obra de Giraudoux muestra fantasía, inventiva y un estilo elegante, que algunos críticos han tildado de preciosista, aunque otros le han proclamado uno de los grandes estilistas de la literatura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Jules Romains empezó escribiendo teatro pero luego se pasó a la novela. En Los hombres de buena voluntad (27 volúmenes, 1932-1947), intentó condensar la vida moderna francesa al completo. Escribe sobre la doctrina llamada unanimismo, teoría según la cual el individuo y la sociedad son un todo. La novela de Jules Romains retrata el alma colectiva de la sociedad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Guillaume Apollinaire fue escritor y poeta de manifiestos culturales. Su obra Los pintores cubistas (1913) sirvió de instrumento para establecer la escuela cubista de pintura. Sus volúmenes de poemas Alcoholes (1913) y Caligramas (1918) fueron muy populares entre los surrealistas, grupo en el que influyó de manera notable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El poeta católico, dramaturgo y apologista Paul Claudel se mantuvo apartado de los círculos literarios. El sentimiento religioso predomina en toda su obra y es la inspiración de su poesía lírica, lo que se muestra en Cinco grandes odas (1909-1910), en La cantata a tres voces (1931) y en obras dramáticas como El libro de Colón (1930).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El teatro del Vieux-Colombier, fundado en 1913 por el actor y crítico literario Jacques Copeau, dio un gran apoyo a jóvenes dramaturgos como Claudel. Produjo, en su primera temporada, obras suyas y de Martin du Gard, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Paul Valéry comenzó como simbolista y llegó a ser uno de los mejores poetas psicológicos de su tiempo. A través de su técnica, intentó expresar sus ideas abstractas dentro de la más rigurosa estructura formal. Mallarmé y Valéry siguieron la tendencia de la poesía francesa moderna introducida por Baudelaire, a través de sus traducciones de las obras del escritor estadounidense del siglo XIX Edgar Allan Poe, y de sus propios trabajos. Se caracteriza, en parte, por una inquietud especial por el sonido significativo. En su definición del simbolismo, Valéry observaba que la nueva poesía quería recuperar de la música lo que le pertenecía. En la práctica, sin embargo, Valéry volvió a utilizar las reglas clásicas de la métrica. Creía que en el acto de escribir la poesía se doblega ante la voluntad con una fuerza útil.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los temas de las novelas de Henry de Montherlant abarcan desde los deportes (Las olímpicas, 1924) a las corridas de toros (Los bestiarios, 1926), o el lugar de la mujer en la vida moderna (Adolescentes, 4 volúmenes, 1936-1939). Como en el caso de Mauriac y Giraudoux, Montherlant también escribió teatro, tragedias históricas como La Reina muerta (1942) y algunas obras dramáticas situadas en la época moderna.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Debido a su gran éxito popular y a su extraordinaria productividad (publicó un total de ochenta volúmenes), Colette (Sidonie Gabrielle Colette) tardó mucho en ser reconocida. El valor literario de sus escritos fue finalmente reconocido en Francia por Marcel Proust y André Gide. El estilo de novelas como Chéri (1920) y Gigi (1945) es muy elegante, y su aguda percepción la une a los grandes realistas psicológicos del mundo literario.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.2  La I Guerra Mundial &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El relato realista de la I Guerra Mundial en El fuego (1916) de Henri Barbusse inspiró Las cruces de madera (1919) de Roland Dorgelès, precursores de los libros antibélicos de finales de la década de 1920 que aparecen no sólo en Francia, sino también en Alemania, Inglaterra y Estados Unidos. El ensayista André Maurois escribió sobre la guerra en clave de humor en Los silencios del coronel Bramble (1918). Más tarde fue uno de los primeros en escribir biografías noveladas como Ariel, o la vida de Shelley (1923). La suave ironía con la que el cirujano Georges Duhamel trató el tema bélico en Vida de mártires (1917) le separó tanto de aquéllos que veían la guerra como una experiencia gloriosa como de los que sólo veían el horror. En sus últimas novelas Duhamel se convirtió en cronista de la Francia burguesa. Todos los horrores de la I Guerra Mundial aparecieron en toda su crudeza en El gran rebaño (1931) de Jean Giono, cuyas obras muestran un pacifismo militante y una antipatía por la hegemonía de las máquinas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.3  Dadá y Surrealismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los últimos años de la I Guerra Mundial surgió en Francia, Alemania, Suiza, España y muchos otros países, un movimiento de jóvenes poetas y pintores que dieron lugar a las vanguardias artísticas. En rebelión contra todas las formas artísticas tradicionales, iniciaron su andadura declarando su intención de destruir el arte. Hacia 1923, algunos miembros del grupo, bajo el liderazgo de André Breton, se separaron del resto y formaron un movimiento, utilizando para denominarlo un término inventado por Guillaume Apollinaire: el surrealismo. Breton, el líder y máximo exponente del grupo, empezó su carrera estudiando medicina. En 1916 influyó en él notablemente Jacques Vaché, que proclamaba su deseo de vivir en permanente estado de aberración mental. La impresión que le produjo este personaje casi legendario, junto con el entusiasmo de Breton por los poemas de Rimbaud, dieron una nueva filosofía del arte y de la vida, en la que los valores más importantes son los dictados por el inconsciente. A pesar de los ataques a los que se vio sometido el surrealismo, este movimiento tenía sus orígenes muy arraigados en la literatura francesa. Lautréamont, Baudelaire, Cros, Rimbaud, y los simbolistas en general fueron sus antecesores directos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por la naturaleza dictatorial de Breton, que chocaba con la independencia de sus miembros, el grupo siempre fue muy cambiante. Algunos de los que pertenecieron, en un momento u otro, al surrealismo se mencionan más adelante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Primero dadaísta, Louis Aragon se pasó al surrealismo en 1924 y escribió varios libros de poemas, incluyendo El libertinaje (1924). En 1928, sin embargo, en Tratado de Estilo, atacó los motivos de sus obras. Se hizo comunista en 1930, fue entonces expulsado del movimiento surrealista. Sus novelas Las campanas de Basilea (1934) y Los bellos barrios (1936) le consagraron dentro y fuera de Francia. Durante la ocupación alemana en la II Guerra Mundial, volvió a escribir poesía, en Le Crève-coeur (1941; El quebranto, 1943) y Los ojos de Elsa (1942), para lamentar la derrota de su país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Paul Eluard, el movimiento halló, quizás, a su mejor poeta. Tras un comienzo dadaísta, sus poemas, de Le Necéssité de la vie et la conséquence des reves (La necesidad de la vida y la consecuencia de los sueños, 1921), son modelos de imágenes independientes entre sí. Cuando se unió al grupo surrealista, en 1923, Eluard entrelazó las imágenes en la contemplación del amor como parte del espíritu universal, particularmente en Morir de no morir (1924) y Capital del dolor (1926). En estos libros las imágenes emanan del poeta, sin conexión alguna con la naturaleza, que es una entidad separada. Aunque rompió su conexión con el surrealismo, los poemas de Eluard sobre la II Guerra Mundial, Poesía y verdad (1942) y En la cita alemana (1945), presentan la misma técnica de imágenes para lamentar la caída de Francia y ensalzar la consiguiente resistencia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Philippe Soupault, fundador del movimiento surrealista con Breton, fue desacreditado por los propios surrealistas en 1930 por el contenido de sus estudios Henri Rousseau, le Douanier (1927) y William Blake (1928), en los que se dejaban ver ciertos principios contrarios al movimiento. Desde entonces ha escrito algunos libros de interés como por ejemplo Charlot (1931), un ensayo sobre el cómico estadounidense Charlie Chaplin, y Recuerdos sobre James Joyce (1943), en el que Soupault recuerda sus experiencias como traductor de la novela de Joyce, Ulises.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5.4  Otras maneras y temas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algunos novelistas emplearon maneras diferentes de expresión, no surrealistas, para describir el espíritu de aquellos tiempos. André Malraux, que había vivido la revolución y la contrarrevolución, refleja una vida sobre la que siempre se cierne la muerte en sus novelas La condición humana (1933), sobre la revolución en China; La época del desprecio (1935), sobre el movimiento marginal anti-nazi en Alemania, y La esperanza (L'Espoir, 1938), sobre la Guerra Civil española.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El aviador Antoine de Saint-Exupéry llegó a ser considerado el escritor mejor de su generación, con obras como Vuelo nocturno (1931) y Tierra de hombres (1939). El enfoque humanístico de El principito (1943), ha convertido esta fábula amable en libro favorito universal de chicos y grandes. En materia de misantropía absoluta, no se han llegado a superar las novelas de Louis Ferdinand Céline; Viaje al fin de la noche (1932) describe la catástrofe sin posibilidad de alivio, y en Mort à crédit (1936) todas las aspiraciones humanas están sujetas a una cruel ironía. Marguerite Yourcenar, nacida en Bruselas de doble nacionalidad francesa y estadounidense, es alabada por la pureza clásica de su estilo e intelectualidad. Escritora de novelas históricas tales como Memorias de Adriano (1951) y su biografía familiar Recordatorios (Souvenirs Pieux, 1973), fue la primera mujer en 1980, que accedió a la Academia Francesa. En contraste, están las historias populares semiautobiográficas sobre el amor moderno de Françoise Sagan, una de las primeras novelistas que publicó después de la II Guerra Mundial. La primera novela de Sagan, Buenos días tristeza (1954), que ganó el premio de la crítica, fue la que la consagró.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los poetas más destacados de este siglo está Saint-John Perse. Su Anábasis (1924) describe paradójicamente al poeta separado y al mismo tiempo muy involucrado en la actividad humana. La actitud oficial de los simbolistas fue la reserva; la de los surrealistas, la agresividad. Perse representa una actitud más equilibrada y clásica en la que el poeta contempla la vida y participa en ella. Esta actitud se hace aparente en Marcas (1957), el poema más largo que escribió. René Char fue uno de los poetas más importantes de su generación. Su adhesión al surrealismo en la década de 1930 se modificó al participar en la década siguiente en la resistencia. Escribió sus mejores poemas entre 1940 y 1944 y publicó una colección de poemas, Las hojas de Hypnos sobre la guerra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Jean-Jacques Servan-Schreiber, fundador del semanario L'Express (1953) y miembro del gabinete del presidente Valéry Giscard d'Estaing en 1970, se le atribuye haber cambiado la opinión pública francesa sobre la guerra de Argelia por sus exposiciones de las atrocidades cometidas por los franceses, Teniente en Argelia (1957). En El desafío americano (1967) alertaba sobre la excesiva influencia de los Estados Unidos en Europa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.5  Existencialismo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la década de 1940, bajo el liderazgo del filósofo, dramaturgo y novelista Jean-Paul Sartre, una dimensión negativa y pesimista desarrolló el movimiento filosófico y literario llamado existencialismo. La tesis general —expuesta en El ser y la nada (1943) de Sartre— plantea básicamente que la existencia humana es inútil y frustrante, y que el individuo es solamente un cúmulo de experiencias personales. En sus obras dramáticas Las moscas (1943), A puerta cerrada (1944), y Las manos sucias (1948), Sartre se extendió en temas que ya habían sido tratados antes de la guerra en su libro de cuentos El muro (1939). En su trilogía Los caminos de la libertad (1945), intentó mostrar al individuo sin ilusiones y consciente de la necesidad de participar en todas las instancias de la sociedad. La discípula más acérrima de Sartre fue su compañera de toda la vida Simone de Beauvoir, que escribió, entre otras muchas obras, la novela Los mandarines (1954), que trata de un modo encubierto las relaciones personales de algunos de los principales existencialistas franceses. Su obra La ceremonia del adiós (1981) es un homenaje a Sartre. En su día, Albert Camus podría haber sido englobado en el existencialismo, particularmente por su obra Calígula (1944); aunque en sus dos novelas más importantes, El extranjero (1942) y La peste (1947), reconoció la conveniencia y la necesidad del esfuerzo humano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.6  Últimas tendencias &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la década de 1950, dos escuelas de literatura experimental surgieron en Francia. El teatro del absurdo y el antiteatro cuyo claro ejemplo son las obras del rumano de nacimiento Eugène Ionesco, de Samuel Beckett y de Jean Genet. La popular Esperando a Godot (1948) de Beckett, y Los negros (Les Nègres, 1959) y Los biombos (Les Paravents, 1961) de Genet son claros ejemplos de esta escuela, opuesta al análisis psicológico y al contenido ideológico del existencialismo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A la vez que el antiteatro, surgió la antinovela o nouveau roman (un término aplicado por primera vez por Sartre a una novela de Nathalie Sarraute) que ha llamado mucho la atención, principalmente las novelas y teorías de Sarraute, Claude Simon, Alain Robbe-Grillet y Michel Butor. Al igual que los dramaturgos, los nuevos novelistas se oponen a las formas tradicionales de la novela psicológica, enfatizando el mundo puro y objetivo de las cosas. Las emociones y los sentimientos no se describen como tales; más bien, el lector debe imaginarse como son, siguiendo la relación entre los personajes y a través de los objetos que tocan y ven. La novela de Sarraute Retrato de un desconocido (1949) abrió el camino, seguido de obras tales como ¿Los oye usted? (1972) y anterior a ésta, la de Robbe-Grillet La celosía (1957) y la de Butor La modificación (1957). Simon escribe novelas históricas muy densas, utilizando la técnica expresiva del monólogo interior. Su obra más importante es La ruta de Flandes (1960).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una nueva escuela de crítica literaria, el estructuralismo, basada en parte en el trabajo del antropólogo francés Claude Lévi-Strauss, surgió en Francia a partir de la década de 1960. El máximo exponente de esta escuela fue Roland Barthes. Su obra Elementos de semiología (1964) es una introducción a la semiótica; sus Ensayos críticos y Nuevos ensayos críticos fueron publicados en 1964 y 1972 (respectivamente). La última tendencia crítica es la conocida por desconstrucción, cuyo pionero es el filósofo y crítico Jacques Derrida. (Véase Véase también Crítica literaria).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre los escritores que han dominado el panorama literario más reciente destacan los miembros del OuLiPo (Ouvroir de Littérature Potentielle, ‘taller de literatura potencial’), como Georges Perec, Raymond Queneau y Jacques Roubaud, o escritores de la talla de Michel Tournier, Jean-Marie Gustave Le Clézio, Philippe Sollers y Marguerite Duras.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507636228876489?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507636228876489/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507636228876489' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507636228876489'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507636228876489'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/literatura-francesa.html' title='Literatura francesa'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507573320027996</id><published>2006-08-09T00:16:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:46:23.046+02:00</updated><title type='text'>Historia del cine</title><content type='html'>&lt;span style="font-style:italic;"&gt;Aquí una aceptable y sintetizada historia del séptimo arte:&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;1  INTRODUCCIÓN &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historia del cine, desarrollo histórico del arte audiovisual conocido como cinematografía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2  ORÍGENES &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cine se desarrolló desde el punto de vista científico antes de que sus posibilidades artísticas o comerciales fueran conocidas y exploradas. Uno de los primeros avances científicos que llevó directamente al desarrollo del cine fueron las observaciones de Peter Mark Roget, secretario de la Real Sociedad de Londres, que en 1824 publicó un importante trabajo científico con el título de Persistencia de la visión en lo que afecta a los objetos en movimiento, en el que establecía que el ojo humano retiene las imágenes durante una fracción de segundo después de que el sujeto deja de tenerlas delante. Este descubrimiento estimuló a varios científicos a investigar para demostrar el principio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2.1  Los primeros experimentos &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tanto en Estados Unidos como en Europa, se animaban imágenes dibujadas a mano como forma de diversión, empleando dispositivos que se hicieron populares en los salones de la clase media. Concretamente, se descubrió que si 16 imágenes de un movimiento que transcurre en un segundo se hacen pasar sucesivamente también en un segundo, la persistencia de la visión las une y hace que se vean como una sola imagen en movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El zoótropo que ha llegado hasta nuestros días consta de una serie de dibujos impresos en sentido horizontal en bandas de papel colocadas en el interior de un tambor giratorio montado sobre un eje; en la mitad del cilindro, una serie de ranuras verticales, por las cuales se mira, permiten que, al girar el aparato, se perciban las imágenes en movimiento. Un ingenio algo más elaborado era el praxinoscopio, del inventor francés Charles Émile Reynaud, que consistía en un tambor giratorio con un anillo de espejos colocado en el centro y los dibujos colocados en la pared interior del tambor. Según giraba el tambor, los dibujos parecían cobrar vida.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En aquellos mismos años, William Henry Fox Talbot en el Reino Unido y Louis Daguerre en Francia trabajaban en un nuevo descubrimiento que posibilitaría el desarrollo del cinematógrafo: la fotografía, ya que sin este invento previo no existiría el cine. Hacia 1852, las fotografías comenzaron a sustituir a los dibujos en los artilugios para ver imágenes animadas. A medida que la velocidad de las emulsiones fotográficas aumentó, fue posible fotografiar un movimiento real en vez de poses fijas de ese movimiento. En 1877 el fotógrafo angloestadounidense Eadweard Muybridge empleó una batería de 24 cámaras para grabar el ciclo de movimientos del galope de un caballo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un paso relevante hacia el desarrollo de la primera cámara de imágenes en movimiento fue el que dio el fisiólogo francés Étienne Jules Marey, cuyo cronofotógrafo portátil (una especie de fusil fotográfico) movía una única banda que permitía obtener doce imágenes en una placa giratoria que completaba su revolución en un segundo. Sin embargo, su tira de película consistía en un papel mojado en aceite que se doblaba y se desgarraba con facilidad. Hacia 1889, los inventores estadounidenses Hannibal Goodwin y George Eastman desarrollaron más tiras de emulsión fotográfica de alta velocidad (que necesitaban poco tiempo para impresionarse) montadas en un celuloide resistente: su innovación eliminó un obstáculo esencial en la experimentación con las imágenes en movimiento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;2.2  Thomas Alva Edison y William K. L. Dickson&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hasta 1890, los científicos estaban interesados principalmente en el desarrollo de la fotografía más que en el de la cinematografía. Esto cambió cuando el antiguo inventor, y entonces ya industrial, Thomas Alva Edison construyó el Black Maria, un laboratorio cerca de West Orange (Nueva Jersey), que se convirtió en el lugar donde realizaba sus experimentos sobre imágenes en movimiento y el primer estudio de cine del mundo. Edison está considerado por algunos como el diseñador de la primera máquina de cine, el kinetoscopio, pero en realidad ni fue él el inventor ni el invento era propiamente una cámara de cine. Su ayudante, William K. L. Dickson fue quien hizo en realidad casi todo el trabajo, diseñando el sistema de engranajes, todavía empleado en las cámaras actuales, que permite que la película corra dentro de la cámara, e incluso fue él quien por vez primera logró en 1889 una rudimentaria imagen con sonido. El kinetoscopio, patentado por Edison en 1891, tenía unos 15 metros de película en un bucle interminable que el espectador —individual— tenía que ver a través de una pantalla de aumento. El artefacto, que funcionaba depositando una moneda, no puede considerarse por tanto un espectáculo público, y quedó como una curiosidad de salón que en 1894 se veía en Nueva York, y antes de finalizar ese año, en Londres, Berlín y París.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;2.3  Los hermanos Lumière&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los experimentos sobre la proyección de imágenes en movimiento visibles para más de un espectador se estaban desarrollando simultáneamente en Estados Unidos y en Europa; en Francia, a pesar de no contar con la gran infraestructura industrial de Edison, los hermanos Louis y Auguste Lumière llegaron al cinematógrafo, invento que era al tiempo cámara, copiadora y proyector, y que es el primer aparato que se puede calificar auténticamente de cine, por lo que la fecha de su presentación pública, el 28 de diciembre de 1895, y el nombre de los inventores son los que han quedado reconocidos universalmente como los iniciadores de la historia del cine. Los hermanos Lumière produjeron además una serie de cortometrajes con gran éxito, de género documental, en los que se mostraban diversos elementos en movimiento: obreros saliendo de una fábrica, olas rompiendo en la orilla del mar y un jardinero regando el césped. Uno de sus cortometrajes más efectistas para demostrar las posibilidades del nuevo invento fue el que mostraba a un tren correo avanzando hacia el espectador, lo que causaba gran impresión en el público asistente. El cine que se producía mientras en el estudio de Edison era más teatral: números circenses, bailarinas y actores dramáticos que actuaban para las cámaras. Pero para entonces el equipamiento elemental ya había sido estandarizado siguiendo el modelo del cinematógrafo de los hermanos Lumière, y las películas se comenzaron a comercializar a escala internacional.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;3  PELÍCULAS DE UNA BOBINA &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1896 el ilusionista francés Georges Méliès demostró que el cine no sólo servía para grabar la realidad, sino que también podía recrearla o falsearla. Con estas imaginativas premisas, hizo una serie de películas que exploraban el potencial narrativo del nuevo medio, dando inicio al cine de una sola bobina. En un estudio en las afueras de París, Méliès rodó el primer gran filme puesto en escena cuya proyección duró cerca de quince minutos: L’Affaire Dreyfus (El caso Dreyfus, 1899) y filmó Cendrillas (Cenicienta, 1900) en 20 escenas. Pero sobre todo a Méliès se le recuerda por sus ingeniosas fantasías como Viaje a la luna (1902) y Alucinaciones del barón de Münchhausen, en las que experimentaba las posibilidades de los trucajes con la cámara de cine. Méliès descubrió que deteniendo la cámara en mitad de una toma y recolocando entonces los elementos de la escena antes de continuar podía, por ejemplo, hacer desaparecer objetos. Del mismo modo, retrocediendo la película unos cuantos centímetros y comenzando la siguiente toma encima de lo ya filmado, lograba superposiciones, exposiciones dobles y disoluciones (fundidos y encadenados, como elemento de transición entre distintas escenas). Sus cortometrajes fueron un éxito inmediato de público y pronto se difundieron por todo el mundo. Aunque hoy en día parecen poco más que curiosidades, son precursores significativos de las técnicas y los estilos de un arte entonces balbuceante.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El estilo documentalista de los hermanos Lumière y las fantasías teatrales de Méliès se fundieron en las ficciones realistas del inventor estadounidense Edwin S. Porter, a quien se le atribuye en ocasiones la paternidad del cine de ficción. Trabajando en el estudio de Edison, Porter produjo la primera película estadounidense interesante, Asalto y robo de un tren, en 1903. Esta película, de 8 minutos, influyó de forma decisiva en el desarrollo del cine porque incluía innovaciones como el montaje de escenas filmadas en diferentes momentos y lugares para componer una unidad narrativa. Al hacer esto, Porter inició el montaje, uno de los fundamentos de la creación cinematográfica, proceso en el que diferentes fragmentos elegidos de las diversas tomas realizadas —o disponibles— se reúnen para conseguir un conjunto coherente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asalto y robo de un tren tuvo un gran éxito y contribuyó de forma notable a que el cine se convirtiera en un espectáculo masivo. Las pequeñas salas de cine, conocidas como nickelodeones, se extendieron por Estados Unidos, y el cine comenzó a surgir como industria. La mayoría de las películas, de una sola bobina, de la época eran comedias breves, historias de aventuras o grabaciones de actuaciones de los actores teatrales más famosos del momento.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4  LAS PELÍCULAS MUDAS &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1909 y 1912 todos los aspectos de la naciente industria estuvieron bajo el control de un trust estadounidense, la MPPC (Motion Pictures Patents Company), formado por los principales productores. Este grupo limitó la duración de las películas a una o dos bobinas y rechazó la petición de los actores de aparecer en los títulos de crédito. El trust fue desmontado con éxito en 1912 por la ley antitrust del gobierno, que permitió a los productores independientes formar sus propias compañías de distribución y exhibición, por lo que pudieron llegar hasta el público estadounidense obras europeas de calidad, como Quo vadis? (1912, de Enrico Guazzoni), de Italia, o La reina Isabel (1912), de Francia, protagonizada por la actriz Sarah Bernhardt.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.1  Cine mudo estadounidense &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El ejemplo, sobre todo de Italia, que en 1912 con 717 producciones era el cine más potente del mundo, llevó a los productores estadounidenses a la acción, viéndose obligados a hacer películas más largas, en las que los directores tuvieran también una mayor libertad artística, y los actores figuraran en los títulos de crédito, lo que hizo indefectiblemente que algunos de éstos se convirtieran en los favoritos del público. Como resultado, siguió un periodo de expansión económica y artística en el cine de este país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.1.1  D. W. Griffith &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cineasta más influyente del periodo mudo en la naciente industria estadounidense fue el productor y director D. W. Griffith, que en 1908 desarrolló la producción desde los estudios Biograph, en Nueva York, y perfeccionó los elementos que hasta entonces se habían empleado para hacer cine. Dio a los planos un sentido narrativo funcional, comenzándolos sólo cuando había en la acción elementos significativos que mostrar, y terminando en cuanto la acción concluía. También acercó la cámara a los actores para conseguir más fuerza emocional, dando al primer plano un sentido enfático y rompiendo con el tópico, hasta entonces predominante en la industria, de que los espectadores no comprenderían dos ojos o una mano llenando toda la pantalla. Griffith, además de introducir estas novedades en la colocación de la cámara, hizo también evolucionar la puesta en escena, y formó y dirigió su propia compañía de actores hacia un modo de interpretación más naturalista (como por otra parte requerían los planos más cercanos de los intérpretes). En su escuela se formaron futuras estrellas como Mary Pickford, Lillian Gish o Lionel Barrymore. Además, experimentó con cierta libertad con la iluminación, los ángulos de cámara y el uso de filtros sobre los objetivos para conseguir efectos únicos. Griffith también descompuso las escenas en una serie de planos diferentes, midiendo la duración de cada uno de ellos para conseguir una intensidad emocional creciente y un ritmo antes desconocido en el cine. Con ello demostró que la base de la expresión fílmica es el montaje, y que la unidad de montaje es el plano, y no la escena.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1913 Griffith completó la que sería la primera de sus obras épicas: Judit de Betulia, película de 4 bobinas que irritó a los ejecutivos de la Biograph por su duración, por lo que no fue distribuida hasta 1914, cuando la producción de los largometrajes era ya algo más común. Mientras tanto, Griffith había dejado la Biograph para incorporarse a la Mutual de Hollywood y había comenzado a trabajar en El nacimiento de una nación (1915), película de 12 bobinas considerada la primera obra maestra del cine. Aunque hoy resulte ridícula por su tono reaccionario en defensa del Ku Klux Klan, en su día emocionó a los espectadores, que llegaron a los cien millones, con la mezcla experta de acción, combate y drama humano. Con los cuantiosos beneficios de esta obra, Griffith emprendió un intento más progresista, y también más atrevido formalmente, de retratar a través de cuatro episodios históricos el fanatismo humano: Intolerancia (1916). Esta obra le supuso, sin embargo, un fracaso comercial y la ruina económica, ya que el montaje final en el que se entremezclaban fragmentos de las cuatro historias que componían la película: La caída de Babilonia, Vida y Pasión de Cristo, La matanza de san Bartolomé y La madre y la ley, sin ningún enlace entre los cuatro episodios, resultaba ya excesivamente complejo.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.1.2  El traslado a Hollywood &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1915 y 1920 las grandes salas de cine proliferaron por todo el territorio de Estados Unidos, mientras la industria se trasladaba de los alrededores de Nueva York a Hollywood, pequeña localidad californiana junto a Los Ángeles donde los productores independientes, como Thomas Harper Ince, Cecil B. De Mille y Mack Sennett, construyeron sus propios estudios. Ince introdujo el sistema de unidades, en el que la producción de cada película estaba descentralizada —se trabajaba por obra—, con lo que se podían hacer simultáneamente varias películas, cada una de ellas supervisada de principio a fin por un jefe de unidad —un productor ejecutivo— que dependía a su vez del jefe del estudio. Se produjeron así cientos de películas al año como respuesta a la creciente demanda de las salas. La inmensa mayoría eran westerns, comedias de tortazos y resbalones y elegantes melodramas, como el de Cecil B. De Mille Macho y hembra (1919) protagonizado por Gloria Swanson. Ince, por su parte, se especializó en la Guerra Civil estadounidense y el lejano Oeste, sin concesiones al sentimentalismo, en los que destacó el entonces popular vaquero William S. Hart.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.1.3  Películas cómicas mudas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mack Sennett llegó a ser entonces el rey de la comicidad, introduciendo en la pantalla el estilo de los espectáculos de variedades, en una serie de imaginativas películas protagonizadas por los famosos Keystone Kops. Su estilo en conjunto era nuevo, ya que fundía elementos del vodevil, el circo, las tiras cómicas y la pantomima teatral, con un sentido del ritmo en el que era un verdadero maestro. Sennett decía que un gag debía plantearse, desarrollarse y completarse en menos de 30 metros de película (que equivalen a menos de un minuto de proyección). Tenía un talento especial para crear una atmósfera en la que el temperamento artístico de cada cómico pudiera brillar. Sennet fue un gran descubridor de talentos; entre los que trabajaron con él destacaron Marie Dressler, Mabel Normand, Fatty Arbuckle, Gloria Swanson, Harold Lloyd, Wallace Beery y un nuevo cómico británico cuyo nombre artístico era Charlie Chaplin.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Chaplin era un cómico genial cuyos trabajos darían brillo a la pantalla. Su sola presencia era suficiente para asegurar el éxito comercial de una película. Fue la primera estrella internacional y una leyenda viva desde su juventud, rompiendo con cada nueva producción los récords de taquilla anteriores. Su personaje del vagabundo Charlot mezclaba de una forma única la comedia sentimental, la sátira social y el patetismo de la naturaleza humana, convirtiéndose en un arquetipo universal. Este personaje fue creciendo a lo largo de sus películas El vagabundo (1915), Vida de perros (1918), El chico (1921) y La quimera del oro (1925). Con la llegada del sonoro, los productores se niegan a estrenar Luces de la ciudad (1931), pero él lo hace por su propia cuenta y vuelve a romper todos los récords de taquilla, éxito que repite con Tiempos modernos (1936), sátira contra la automatización del trabajo, y El gran dictador (1940), primer filme hablado de Chaplin, una oportuna burla de los dictadores de aquella época que le trae, sin embargo, enemistades entre los sectores más reaccionarios del poder estadounidense, obligándole a abandonar el país en la década de 1950, cuando la ‘caza de brujas’ promovida por McCarthy siembra la sospecha y la desconfianza hacia los cineastas progresistas. Mucho antes, en 1919, tras sus primeros éxitos, Chaplin, junto con D. W. Griffith y los dos actores más famosos del momento, Mary Pickford y Douglas Fairbanks, habrá formado la productora United Artists, precursora del star system —aunque en su caso y el de Griffith además de estrellas eran los auténticos creadores y productores—, e iniciadora de la época de oro del cine mudo en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.2  Cine mudo latinoamericano &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El cinematógrafo fue conocido en la mayoría de las capitales de los países latinoamericanos inmediatamente después de la primera proyección realizada en París por los hermanos Lumière. Sin embargo, en ninguno de ellos surgió una industria propiamente dicha hasta la década de 1940. Desde principios del siglo XX, a través de la distribución y la exhibición, las compañías estadounidenses de cine detentan el control de las pantallas de todo el continente, salvo en el corto periodo de la II Guerra Mundial. Como aliado, México se benefició de este importante mercado cedido por Estados Unidos en detrimento de Argentina y España, el primero neutral y el segundo bajo una dictadura fascista, que vieron decaer sus respectivas industrias cinematográficas. En ese periodo México vio crecer su industria gracias a un mercado seguro de habla castellana. Las producciones por lo general eran comedias y dramas populares, cuando no películas de tendencia socio-folclórica. El cine en México había empezado con Riña de hombres en el zócalo (1897). A partir de esta fecha no se dejaron de producir películas, generalmente noticiarios sobre la independencia y la Revolución Mexicana como El grito de Dolores (1910, de Felipe Jesús del Haro) o Insurrección en México (1911, de los hermanos Alva). En 1917, el gobierno de Venustiano Carranza restringe la difusión del cine documental revolucionario, y ese mismo año se funda la productora Azteca Film, que realiza películas de ficción como La obsesión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.3  Cine mudo europeo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La producción cinematográfica en el Reino Unido, Italia y los países nórdicos decayó de forma drástica tras el fin de la I Guerra Mundial debido al aumento de los costes de producción y a una incapacidad comercial para competir en un mercado mundial creciente. Sin embargo, en Alemania, en la recién creada Unión Soviética y en Francia, las películas alcanzaron una nueva significación artística, marcando el inicio de un periodo que sería muy influyente en el desarrollo del medio.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.3.1  Alemania y Austria &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El impactante e innovador cine mudo alemán tomó del expresionismo y las técnicas del teatro clásico de la época sus principales fuentes de inspiración, como muestra el ejemplo más conocido de película expresionista de la época, El gabinete del doctor Caligari (1919), de Robert Wiene, en la que los estilizados vestuarios y decorados se utilizaban para contar una terrorífica historia que identifica la autoridad con la demencia y la criminalidad. Una preocupación similar por la estilización formal y por lo sobrenatural en los temas (frente al prosaico realismo del cine estadounidense, que ha predominado como el único estándar debido a su éxito comercial) se evidencia en películas como El Golem (1920), de Paul Wegener y Henrik Galeen, Nosferatu, el vampiro (1922), de F. W. Murnau, y Metrópolis (1927) de Fritz Lang, que trata de una sociedad robótica controlada por un gran poder industrial en la que los obreros están reducidos a la condición de esclavos. Cualquiera de estas películas, y en especial las dos últimas, crearon escuela en el cine comercial estadounidense con su temática, decorados e incluso estilo de realización, como prueba el que los dos directores fueran contratados por la industria de Hollywood para continuar su trabajo en aquel país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A mediados de la década de 1920, la capacidad técnica del cine alemán sobrepasaba la de cualquier otro en el mundo. Los actores y los directores recibían un apoyo casi ilimitado por parte del Estado, que financió los mayores y mejor equipados estudios del mundo, los de la UFA (Universum Film Aktiengesellschaft), de Berlín. Los estudios introspectivos, expresionistas de la vida de las clases populares, conocidos como ‘películas de la calle’, se caracterizaban por su dignidad, belleza y duración, además de introducir grandes avances en el uso efectivo de la luz, los decorados y la fotografía. Los directores alemanes liberaron a la cámara del trípode y la pusieron sobre ruedas, consiguiendo una movilidad y una gracia que no se habían visto antes. Películas como las de Murnau El último (1924), protagonizada por Emil Jannings, o El espejo de la dicha (1926), de G. W. Pabst, protagonizada por una joven Greta Garbo, fueron aclamadas universalmente por la profundidad de las emociones que comunicaban y sus innovaciones técnicas. Debido a la emigración de los mejores talentos alemanes, austriacos y, en general, centroeuropeos, la producción de las películas decayó rápidamente tras 1925, convirtiéndose en una industria más que intentaba imitar el cine que se hacía en Hollywood.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.3.2  La Unión Soviética &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entre 1925 y 1930 apareció una serie de grandes películas soviéticas, revolucionarias tanto en su temática como en su fuerza visual y los métodos de realización empleados. La industria del cine soviética fue nacionalizada en 1919 y puesta bajo el control del Comisariado del Pueblo para la Propaganda y la Educación. Las películas de este periodo mostraban la reciente historia soviética con una fuerza, realismo y visión que era la antítesis del espíritu introspectivo alemán. Los dos principales directores soviéticos, Serguéi Mijáilovich Eisenstein y Vsiévolod Ilariónovich Pudovkin, recibieron una fuerte influencia de la obra de Griffith, sobre todo de Intolerancia y su montaje, aspecto del nuevo arte que analizaron en detalle, formularon teorías, depuraron y aplicaron hasta conseguir los más brillantes logros en este campo de la historia del cine, con la concatenación rápida de tomas separadas de gran fuerza visual capaces de dejar una fuerte impresión en el espectador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El empleo más espectacular de estas técnicas se puede apreciar en la obra de Eisenstein El acorazado Potemkín (1925), en la que se relata el motín de los marineros de un barco de guerra, hartos de recibir rancho podrido, y la cálida recepción que las gentes de Odesa dan a los rebeldes. En la célebre secuencia de las escaleras de Odesa, Eisenstein lleva hasta el clímax los disparos de los soldados zaristas sobre la muchedumbre con una serie de escenas rápidas, simultáneas, montadas de forma alternativa, combinando la descripción general de la escena con detalles significativos, como el descenso del cochecito de un niño que rueda por unas interminables escaleras al haber sido alcanzada su madre, o la imagen de una abuela tiroteada, o un estudiante retrocediendo horrorizado mientras las tropas avanzan sobre el pueblo con la bayoneta calada. El resultado final crea una emoción única, integrando toda la serie de sucesos simultáneos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El fin de San Petersburgo (1927), de Pudovkin, y Octubre (1928), de Eisenstein, también conocida como Diez días que estremecieron al mundo, conmemoran el décimo aniversario de la revolución bolchevique desde distintos puntos de vista. Pudovkin narró la historia del individuo como un héroe, una personificación de las masas. Para Eisenstein, por su parte, las masas por sí mismas son el héroe protagonista. Ambos cineastas —y sus respectivos operadores, Golovna y Tissé— eran además excelentes escritores y teóricos del cine, que analizaron su propio trabajo y el de otros autores enriqueciendo un creciente corpus de crítica y teoría del cine que se publicó en todo el mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.3.3  España &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En España los pioneros del nuevo arte empiezan a producir películas en 1896. Eduardo Jimeno realiza Salida de misa de doce del Pilar de Zaragoza (1896), al puro estilo de los hermanos Lumière. En Barcelona, Fructuoso Gelabert realiza e interpreta Riña de café (1897), la primera película española con argumento. El hotel fantástico (1905), realizada por Segundo de Chomón, incorpora sobreimpresiones y otros trucos que había utilizado en Francia Georges Méliès. Las productoras más importantes de la época del cine mudo son Hispano Films, Films Barcelona e Iris Films. Por lo general producían películas basadas en acartonados dramas teatrales. El gobierno desdeña las posibilidades del cine y ya en 1913 dicta la primera orden de censura. La zarzuela, que suministra temas cinematográficos en la década de 1920, se convierte en todo un subgénero con títulos como La revoltosa (1924) y Gigantes y cabezudos (1925), ambas de Florián Rey. Su mayor éxito lo consiguió con La aldea maldita (1929). Con la llegada del cine sonoro Benito Perojo realiza La verbena de la Paloma (1935); y durante los años de la II República es el director más afamado y cosmopolita, pues también trabajó como guionista, actor y productor en Berlín, París y Hollywood. La película más importante de la etapa del cine mudo fue Las Hurdes, tierra sin pan (1932), de Luis Buñuel.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;4.3.4  Francia &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Solamente en Francia la industria cinematográfica tenía el vigor necesario como para sobrevivir durante la etapa que siguió a la I Guerra Mundial sin el apoyo del gobierno. Trabajando en pequeños estudios, alquilados para cada película, un grupo de diferentes artistas desarrolló un cine tanto de vanguardia como tradicional con un mínimo de interferencias por parte de los productores ejecutivos. El escritor, director y editor de revistas de cine Louis Delluc fue un defensor ardiente del cine francés, que se rodeó de creadores como Abel Gance, René Clair, Jean Epstein o Germaine Dulac. Fue un grupo del que dependería mucho la supervivencia del cine francés. La obra de Delluc Fiebre (1921) era un retrato impresionista de la vida de las clases populares, mientras que Un sombrero de paja en Italia (1927), de Clair, es una deliciosa e imaginativa comedia basada en una farsa popular del siglo XIX, y Napoleón (1927), de Abel Gance, es una obra monumental e innovadora en cuanto a la técnica: empleaba tres pantallas sobre las que se proyectaban docenas de imágenes simultáneas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una de las producciones francesas más destacadas de la década de 1920 es La pasión de Juana de Arco (1928), del danés Carl Theodor Dreyer, que, trabajando con un reparto y un equipo técnico internacionales, mezcló lo mejor del cine escandinavo, alemán y soviético para hacer un cine con un estilo propio, fluido y lleno de encanto, en el que forma y contenido se fundían para conseguir una reverencia operística por el resultado final. Además, la interpretación de Renée Falconetti como Juana de Arco está considerada como uno de los mejores ejemplos de interpretación cinematográfica muda. Esta película, junto con Amanecer (1927), película estadounidense de Murnau, cierran el periodo más brillante del cine mudo que daría paso al advenimiento del sonoro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.4  La madurez del cine mudo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En los años posteriores a la I Guerra Mundial, la industria cinematográfica se convirtió en uno de los sectores principales de la industria estadounidense, generando millones de dólares de beneficios a los productores que tenían éxito. Las películas de este país se internacionalizaron y dominaron el mercado mundial. Los autores europeos más destacados fueron contratados por los estudios y sus técnicas se asimilaron en Hollywood, que las adaptó a sus fines comerciales. El star system floreció, y las películas utilizaron a las grandes estrellas, entre otras a Rodolfo Valentino, John Barrymore, Greta Garbo, Clara Bow y Norma Shearer, como principal atractivo para el público. El periodo se caracterizó también por el intento de regular los valores morales del cine a través de un código de censura interna, creado por la propia industria de Hollywood en 1930 (el código Hays, bautizado así por dirigirlo el político y moralista Will Hays). Este tipo de instrumentos de control político moral persistieron hasta 1968 en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la década de 1920 las películas estadounidenses comenzaron a tener una sofisticación y una suavidad de estilo que sintetizaba lo que se había aprendido de la experiencia. Los majestuosos westerns románticos, como El caballo de hierro (1924), de John Ford, mostraban la economía y maestría narrativas que marcarían la trayectoria de los directores clásicos Frank Capra, William Wyler o George Stevens. Mientras, Cecil B. De Mille trataba de enmascarar el erotismo de sus primeras comedias sexuales, como El señorito Primavera (1921), tras la fachada bíblica de espectáculos como Los diez mandamientos (1923) o El rey de reyes (1927) en los que de hecho aparecían orgías y escenas de baño con el menor pretexto.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos de los directores más populares de la época, Ernst Lubitsch y Erich von Stroheim, alemán el primero y austriaco el segundo, revelaron sus sofisticados y diferentes comportamientos en la pantalla con sus primeras obras en Hollywood. El primero abandonó los espectáculos que había dirigido en su país para hacer comedias ligeras, románticas, caracterizadas por la sencillez de sus decorados, elegancia de su técnica y encanto personal. En Los peligros del flirt (1924) o La locura del charlestón (1926) manejó con tanta habilidad el tema sexual que lograba al mismo tiempo mostrarlo plenamente y resultar aceptable para los censores. El trabajo de Von Stroheim, por su parte, más duro y más europeo en su tono, es de una riqueza extravagante e incluso en ocasiones melancólico, como en Esposas frívolas (1922), en la que contrasta la inocencia estadounidense con la decadencia europea. Su obra maestra sobre la codicia en la sociedad estadounidense, Avaricia (1923), fue reducida por los ejecutivos del estudio de diez a dos horas. La mayoría de lo cortado entonces se ha perdido, pero incluso en su forma abreviada es considerada como una de las obras maestras del realismo cinematográfico.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las películas cómicas conocieron una época dorada en la década de 1920. A Chaplin se unieron otros dos cómicos, Harold Lloyd y Buster Keaton, a la cabeza del género, ambos continuadores de la tradición de las películas cómicas de payasadas, de una sola bobina. Durante este periodo, cada uno de estos cómicos dispuso del tiempo y del apoyo económico necesarios para desarrollar su estilo personal. Keaton nunca sonreía, y en películas como El moderno Sherlock Holmes (1924), dirigida por él, hizo contrastar su gesto impasible con los gags visuales basados en sus increíbles facultades físicas. Harold Lloyd era un cómico temerario que jugaba a menudo con la ley de la gravedad desde grandes alturas. Encarnaba al chico ingenuo típicamente estadounidense, como en El estudiante novato (1925), de Sam Taylor y Fred Newmeyer, en el que interpreta al personaje débil que demuestra su valentía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;4.5  El documental en la época del cine mudo &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las primeras películas eran documentales, ya que se limitaban a mostrar hechos que ocurrían en la calle: el terremoto de San Francisco en 1906, el vuelo de los hermanos Wright en Francia en 1908 o la erupción del volcán Etna en Sicilia en 1910 fueron sucesos filmados por cámaras de cine que se incorporaban a alguno de los noticiarios Pathé, que continuaron produciéndose hasta cerca de la década de 1950. Sin embargo, una vez que las películas de ficción se hicieron populares, las de hechos reales fueron casi totalmente abandonadas hasta la aparición del documentalista Robert Flaherty a comienzos de la década de 1920.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su obra Nanuk el esquimal (1922), estudio de la vida de ese pueblo, poseía un alto grado de acercamiento a la intimidad de los personajes, con los que establecía un contacto cálido y que el cine documental mostraba por primera vez. Aunque su trabajo posterior, especialmente Moana (1926), terminada por el cineasta de ficción Murnau, y Hombres de Arán (1934) fueran criticadas por lo que tenían de ficción, son obras maestras del género, para el que consiguió el interés del gran público. El documental llegó después a su cenit en Gran Bretaña.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5  EL CINE SONORO&lt;/span&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1926 la productora Warner Brothers introdujo el primer sistema sonoro eficaz, conocido como Vitaphone, consistente en la grabación de las bandas sonoras musicales y los textos hablados en grandes discos que se sincronizaban con la acción de la pantalla. En 1927, la Warner lanzó El cantor de jazz, de Alan Crosland, la primera película sonora, protagonizada por el showman de origen ruso Al Jolson, que alcanzó un éxito inmediato e inesperado entre el público. Su eslogan, sacado del texto de la película “aún no has oído nada”, señaló el final de la era muda. Hacia 1931 el sistema Vitaphone había sido superado por el Movietone, que grababa el sonido directamente en la película, en un banda lateral. Este proceso, inventado por Lee de Forest, se convirtió en el estándar. El cine sonoro pasó a ser un fenómeno internacional de la noche a la mañana.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5.1  Las primeras películas habladas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La transición del cine mudo al sonoro fue tan rápida que muchas películas distribuidas entre 1928 y 1929, que habían comenzado su proceso de producción como mudas, fueron sonorizadas después para adecuarse a una demanda apremiante. Los dueños de las salas se apresuraron también a convertirlas en salas aptas para el sonoro, mientras se rodaban películas en las que el sonoro se exhibía como novedad, adaptando obras literarias e introduciendo extraños efectos sonoros a la primera oportunidad. El público pronto se cansó de los diálogos monótonos y de las situaciones estáticas de estas películas, en las que un grupo de actores se situaba cerca de un micrófono fijo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tales problemas se solucionaron en los inicios de la década de 1930, cuando en varios países un grupo de directores de cine tuvieron la imaginación necesaria para usar el nuevo medio de forma más creativa, liberando el micrófono de su estatismo para restablecer un sentido fluido del cine y descubrir las ventajas de la postsincronización (el doblaje, los efectos sala y la sonorización en general que sigue al montaje), que permitía la manipulación del sonido y de la música una vez rodada y montada la película. En Hollywood, Lubitsch y King Vidor experimentaron con el rodaje de largas secuencias sin sonido, añadiéndolo posteriormente para resaltar la acción. Lubitsch lo hizo suavemente, con la música, en El desfile del amor (1929), y Vidor con el sonido ambiente para crear una atmósfera natural en Aleluya (1929), un musical realista interpretado íntegramente por actores afroamericanos cuya acción transcurre en el sur de Estados Unidos. Los directores comenzaban a aprender a crear efectos con el sonido que partía de objetos no visibles en la pantalla, dándose cuenta de que si el espectador oía un tictac era innecesario mostrar el reloj.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los guionistas Ben Hecht, Dudley Nichols y Robert Riskin comenzaron a inventarse diálogos especialmente elaborados para la pantalla, a los que se despojaba de todo lo que no fuera esencial para que sirvieran a la acción en vez de estorbarla. El estilo periodístico rapidísimo que Hecht preparó para Un gran reportaje (1931), de Lewis Milestone, contrasta con las ingeniosas réplicas que escribiría para la obra de Lubitsch Una mujer para dos (1933). Nichols, por su parte, destacó por sus diálogos claros, sin ambigüedades, en películas como María Estuardo (1936), de John Ford. Riskin se hizo famoso por sus personajes familiares en las películas de Frank Capra, entre ellas Sucedió una noche (1934), protagonizada por Claudette Colbert y Clark Gable.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.2  Películas de gángsters y musicales &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las películas de gángsters y musicales dominarían la pantalla a comienzos de 1930. El éxito de Hampa dorada (1930), de Mervyn Le Roy, hizo una estrella de Edward G. Robinson. Películas como El enemigo público número 1 (1934), de W. S. Van Dyke, o Scarface, el terror del hampa (1932), de Howard Hawks, dieron dinamismo, vigor y realismo a la pantalla, como los musicales y las comedias estrafalarias que parecían mostrar una actitud inconformista ante la vida. El éxito del musical de la Warner La calle 42 (1933), de Lloyd Bacon y Busby Berkeley, inició una tendencia a producir películas de baile, con coreografías magistrales de Berkeley. Éstas darían paso a musicales más intimistas, como los de Fred Astaire y Ginger Rogers, como Sombrero de copa (1935), de Mark Sandrich, y Swing time (1936), de George Stevens. Los cómicos populares, como W. C. Fields, los Hermanos Marx, Mae West y Stan Laurel y Oliver Hardy (el Gordo y el Flaco), crearon al tiempo mundos cómicos distintos y personales con los que el público de cada uno de ellos se identificaba. Por entonces, gran parte de la violencia y la carga sexual de las primeras películas de gángsters y de las comedias musicales fue reducida por la influencia de la Legión Católica para la Decencia y la creciente fuerza de las leyes de la censura de 1934.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.3  Las estrellas &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mayoría de los directores de la década de 1930 se ocuparon sobre todo de proporcionar en sus películas medios para el lucimiento de las estrellas más famosas, como Katharine Hepburn, Bette Davis, Humphrey Bogart, Joan Crawford y Clark Gable, cuyas personalidades se presentaban a la opinión pública como una extensión de los personajes que interpretaban. La moda de llevar al cine novelas de éxito (y en concreto novelones románticos), en realidad siempre presente en la industria de Hollywood, alcanzó su punto máximo en la década de 1930, con las superproducciones de Historia de dos ciudades (1935), de Jack Conway, La buena tierra (1937), de Sidney Franklin, Cumbres borrascosas (1939), de William Wyler, y uno de los grandes hitos de la historia del cine, Lo que el viento se llevó (1939), de Victor Fleming.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5.4  Películas fantásticas &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;La tendencia a evadirse de una realidad no demasiado halagüeña se acentuó en aquellos años. Un ciclo de películas de terror clásico, entre las que se incluyen Drácula (1931), de Tod Browning, El doctor Frankenstein (1931), de James Whale, y La momia (1932), de Karl Freund, salió de los estudios de la Universal, y generó una serie de secuelas e imitaciones a lo largo de toda la década. Una película que cosechó un éxito rotundo de taquilla fue King Kong (1933), de Merian C. Cooper. En el género fantástico también destacó El mago de Oz (1939), de Victor Fleming, musical infantil basado en el libro de L. Frank Baum, protagonizado por Judy Garland, que se convertiría en la primera artista musical de la década de 1940.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.5  El cine artístico &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La producción de películas fantásticas de Hollywood se intentó compensar durante la década de 1930 con películas más serias y realistas, europeas en su mayor parte, como la alemana El ángel azul (1930), de Josef von Sternberg, que dio a conocer a Marlene Dietrich, o la francesa La gran ilusión (1937), de Jean Renoir, considerada una de las grandes películas antibélicas de la historia del cine. Un cineasta estadounidense procedente de la radio, el escritor-director-actor Orson Welles, sorprendió desde su primera obra con sus nuevos encuadres, objetivos angulares y efectos de sonido, entre otras innovaciones, que ampliaron considerablemente el lenguaje cinematográfico. Aunque nunca llegó a adaptarse a la industria de Hollywood, y pocas veces encontró respaldo financiero para sus proyectos, sus películas Ciudadano Kane (1941) y El cuarto mandamiento (1942) tuvieron una influencia capital en la obra de los cineastas posteriores de Hollywood y del mundo entero.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.6  La producción europea &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La producción del centro y del este de Europa fue esporádica en el periodo previo a la II Guerra Mundial, reduciéndose en Alemania a películas de propaganda nazi como el documental Triumph des Willens (Triunfo de la voluntad, 1934), de Leni Riefenstahl, celebración de la concentración anual del partido nacionalsocialista alemán en la ciudad de Nuremberg. En la Unión Soviética, el documental se centró en recreaciones de ópera y ballets demasiado estáticas y elaboradas, con la excepción de dos excelentes películas de Eisenstein por su montaje y por sus innovaciones visuales: Alejandro Nevski (1938) e Iván el Terrible (1944-1948). En Francia, sin embargo, el cine alcanzó uno de sus mejores momentos con el realismo poético de Marcel Carné y las películas de Jean Renoir. Jean Vigo insufló de una enorme fuerza poética a la imagen con ejemplos como Cero en conducta (1933) o L’Atalante (1934). A pesar de la caótica industria francesa, especialmente durante la guerra, la actividad creadora no cesó y Marcel Carné, incluso durante la ocupación nazi, realizaría la obra maestra Les enfants du paradis (Los niños del paraíso, 1945), de más de tres horas de duración, empleando cientos de extras en una alegoría teatral estilizada del amor y la muerte.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;5.7  El documental británico &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aparte de los primeros trabajos del director Alfred Hitchcock, que empezó a hacer largometrajes en Hollywood en 1939, y el trabajo durante la posguerra del director Carol Reed, con obras como Larga es la noche (1946), la contribución más peculiar del cine británico en las décadas de 1930 y 1940 fue la escuela documentalista dirigida por John Grierson, que acuñó el término documental, definiéndolo como “el tratamiento creativo de la realidad”, para diferenciarlo de los noticiarios y de las películas de viajes. Como resultado del apoyo estatal, se rodaron Song of Ceylon (Canción de Ceilán, 1934), Housing problems (Problemas de la vivienda, 1935) o Night Mail (Correo nocturno, 1936), con las que el género maduró, estableciendo una relación más cercana con el público mediante la inclusión de entrevistas y recreaciones dramatizadas de hechos, en un estilo precursor de los actuales docudramas televisivos.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;5.8  El documental estadounidense &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Las películas de Grierson influyeron de forma importante en los documentales rodados en Estados Unidos, especialmente en los de Pare Lorentz, cuyas películas El arado que rompe los llanos (1936) y El río (1937) eran reflexiones profundas y poéticas sobre las relaciones de la gente y su tierra. Ambos documentales, junto con La ciudad (1939), técnicamente fascinante sobre la planificación urbanística de Williard van Dyke, fueron unánimemente aclamadas en su presentación en la Exposición Universal de Nueva York de 1939. Durante la guerra, los cineastas estadounidenses combinaron el estilo documental con formas de ficción para producir reconstrucciones de historias reales en películas de suspense, como La casa de la calle 92 (1945), de Henry Hathaway, una historia antinazi de espionaje basada en grabaciones del FBI. El movimiento documentalista también influiría en Hollywood, sobre todo en la realización de películas más realistas, del género bélico, como También somos seres humanos (1945, William A. Wellman), una cruda visión del corresponsal de guerra Ernie Pyle y su relación con los soldados en el frente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;6  DESARROLLO DEL CINE EN COLOR &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los experimentos con película de color habían comenzado ya en 1906, pero sólo se había usado como curiosidad. Los sistemas ensayados, como el Technicolor de dos colores, fueron decepcionantes y fracasaban en el intento de entusiasmar al público. Pero hacia 1933 el Technicolor se había perfeccionado, con un sistema de tres colores comercializable, empleado por vez primera en la película La feria de la vanidad (1935), de Rouben Mamoulian, adaptación de la novela de William Makepeace Thackeray. La popularidad del color aumentó, y durante la década de 1940 se empleó sobre todo en una serie de musicales clásicos de la MGM (Metro Goldwyn Mayer), entre los que destaca Easter Parade (Desfile de Pascua, 1948), de Charles Walters. En la década de 1950 el uso del color se generalizó tanto que prácticamente el blanco y negro quedó relegado para películas de bajo presupuesto que buscaban un realismo sereno, como Marty (1955) de Delbert Mann, sobre las aspiraciones de un carnicero del Bronx, o El hombre del brazo de oro (1955), de Otto Preminger, en la que se contaba la historia de un drogadicto. A partir de la década de 1960, el blanco y negro quedó para crear efectos especiales en películas como Psicosis (1960) de Hitchcock, o La última película (1971), de Peter Bogdanovich. Más recientemente, lo hemos podido ver casi siempre en películas con pretensiones artísticas, como El hombre elefante (1980), de David Lynch, Toro salvaje (1980), de Martin Scorsese, La ley de la calle (1983), de Francis Ford Coppola, o Zelig (1983), de Woody Allen.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7  EL CINE COMERCIAL DESPUÉS DE LA II GUERRA MUNDIAL &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la posguerra, la llegada de la televisión supuso un desafío a la industria del cine que aún hoy perdura, cayendo la audiencia de unos 85 millones de espectadores anuales en Estados Unidos durante la guerra a apenas 45 millones a finales de la década de 1950. La industria respondió ofreciendo más espectáculo, que se concretó en el mayor tamaño de las pantallas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.1  El formato panorámico &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1953, la Twentieth Century Fox estrenó su película bíblica La túnica sagrada, de Henry Koster, en un sistema nuevo denominado CinemaScope, que inició la revolución de los formatos panorámicos. En una sucesión rápida, todos los estudios lanzaron sus sistemas panorámicos, tales como el Vistavisión, Todd-AO, Panavisión, SuperScope y Technirama. De todos ellos sólo el Todd-AO y el Panavisión sobrevivirían, ya que suponían el uso de una sola cámara, un solo proyector y película estándar de 35 mm, adaptándose más fácilmente a todos los sistemas; su éxito cambió definitivamente la forma de las pantallas de cine. Musicales a todo color, en pantallas anchas y plagados de estrellas, como Ha nacido una estrella (1954), de George Cukor, u Oklahoma (1955), de Fred Zinnemann, superproducciones históricas como Ben-Hur (1959), de William Wyler, y películas de aventuras como Rebelión a bordo (1962), de Lewis Milestone, o Doctor Zhivago (1965), de David Lean, llenarían las pantallas de cine.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.2  Cine tridimensional &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Durante un breve periodo, a comienzos de la década de 1950, una novedad conocida como 3D apareció en el mercado. Consistía en la superposición de dos imágenes distintas de la misma escena, cada una tomada con un filtro de color distinto y desde un ángulo ligeramente diferente, que, vistas a través de unas gafas en las que cada ojo llevaba un filtro de color equivalente a los usados durante el rodaje, reproducía la visión estereoscópica, dando impresión de relieve. Pero lo engorroso de tener que utilizar gafas para ver las películas, la falta de nitidez en la imagen y la escasa calidad de las películas con que se lanzó, dieron al traste con la viabilidad comercial del sistema. Tras una moda pasajera, con éxitos relativos como el de Los crímenes del museo de cera (1953), de André de Toth, la novedad ya no fue tal y las películas en 3D se dejaron de producir, distribuyéndose las que ya estaban terminadas en este sistema como películas convencionales.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.3  El declive del sistema de los grandes estudios &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A pesar del éxito de los espectaculares formatos panorámicos, la popularidad y la influencia de Hollywood decayó entre las décadas de 1950 y 1960. Los estudios se desprendieron de las salas de exhibición y de otras empresas asociadas y vendieron películas en un mercado más abierto y más competitivo. El star system, en el que los estudios habían invertido millones de dólares, se acababa. Los intérpretes, libres para actuar con independencia de los grandes estudios, exigieron impresionantes sueldos y un porcentaje de los ingresos de sus películas. Hacia 1959, la producción estadounidense había decrecido hasta 250 películas al año, lo que representaba la mitad de la producción realizada durante la guerra. Las películas europeas y asiáticas (japonesas, principalmente), aunque confinadas a las salas de arte y ensayo, se convirtieron en algo corriente para el espectador estadounidense. En 1946, había menos de una docena de salas de arte y ensayo en todo el país, mientras que en 1960 sobrepasaban el millar. Comenzaron a proliferar por todo el mundo los festivales de cine, en los que se mostraba el trabajo de directores cuya obra antes de 1950 era muy poco conocida fuera de sus países de origen.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.4  Renacimiento del cine italiano &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de la década de 1940 el cine italiano experimentó un renacimiento con la aparición del neorrealismo, un movimiento cinematográfico que captó la atención mundial y dio a conocer al gran público a varios de los principales directores italianos. El movimiento se caracterizaba por películas de un realismo intenso, casi sobrecargado, rodadas en localizaciones naturales y con actores no profesionales. Este movimiento fue iniciado por Roberto Rossellini con Roma, ciudad abierta (1945), que lograba transmitir una profundidad de emociones nuevas para el público en la descripción de la ocupación nazi de Roma y la resistencia del pueblo italiano. También las películas del actor-director Vittorio de Sica, especialmente Ladrón de bicicletas (1948), rodada por entero en las calles de Milán, reflejaba la dura realidad de la posguerra italiana, y consiguió fama internacional. Otros cineastas formados en el neorrealismo consiguieron también renombre internacional imponiendo su propio estilo. Pier Paolo Pasolini rodó El evangelio según San Mateo (1964), entre otras, siguiendo la tradición neorrealista pura, mientras que Federico Fellini, que había participado en los inicios del movimiento (de hecho, era el guionista de Roma, ciudad abierta), le dio un estilo más poético, como muestra La strada (1954), ensayo sobre la soledad mostrada a través de las figuras de dos cómicos ambulantes, o la sátira de la decadente clase alta italiana de La dolce vita (1960), para llegar en fases posteriores de su obra a la fantasía más personal de Fellini, ocho y medio (1963) o Giulietta de los espíritus (1965). También uno de los más polémicos directores de la década de 1960, Michelangelo Antonioni, emergió del movimiento neorrealista, como se puede percibir en Crónica de un amor (1950), La aventura (1960) o El desierto rojo (1964). Tanto en esta película de Antonioni, como en Giulietta de los espíritus de Fellini, se pone de manifiesto el dominio del color por parte de estos dos directores, que habían rodado hasta entonces en blanco y negro. También procedía del neorrealismo Luchino Visconti, que en sus inicios alternó los montajes teatrales y operísticos con obras totalmente neorrealistas, como Bellísima (1951). Tras este brillante inicio en la posguerra, el cine italiano ha continuado demostrando gran capacidad creativa con una generación de cineastas comprometidos política y socialmente, entre los que, aparte del propio Pasolini, hay que citar a Bernardo Bertolucci, con El conformista (1971), Novecento (1976), una de las obras maestras del cine, o La estrategia de la araña (1970), adaptación de un relato del escritor argentino Jorge Luis Borges; y a Ettore Scola, autor de Una mujer y tres hombres (1974), Brutos, sucios y malos (1975), Una jornada particular (1977), La sala de baile (1983) y Macarroni (1985). En la década de 1980 surgió un movimiento de renovación que trajo nuevos aires al cine italiano. A la cabeza se sitúan dos figuras que se han dado a conocer en todo el mundo: Nanni Moretti, autor de Querido diario (1993), y Roberto Benigni, ganador del Oscar a la mejor película extrajera por La vida es bella (1997).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.5  Películas británicas &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Un lugar en la cumbre (1959), de Jack Clayton, marcó el inicio de una serie de películas realistas cuyos argumentos analizaban los problemas de la clase trabajadora inglesa, al igual que como Un sabor a miel (1961), de Tony Richardson, o Sábado noche, domingo mañana (1960), de Karel Reisz, coincidentes con un enorme interés en Estados Unidos por la moda y la cultura británicas. El grupo The Beatles protagonizó dos películas, ¡Qué noche la de aquel día! (1964) y Help! (1965), ambas de Richard Lester, mientras los actores y actrices británicos e irlandeses, como Julie Christie, Albert Finney, Glenda Jackson, Richard Harris, Peter O’Toole, Alec Guinness o Vanessa Redgrave se hicieron muy populares. En este sentido, el cine británico ha venido siendo un punto intermedio entre la industria comercial de Hollywood y el cine europeo de calidad. Ejemplo de ello son las producciones Blow-up (Deseo en una mañana de verano, 1966), el mayor éxito comercial de Antonioni, adaptación de un relato del argentino Julio Cortázar; Cowboy de medianoche (1969, de John Schlesinger), un mordaz relato de la decadencia del sueño americano; El paciente inglés (1996, de Anthony Minghella), financiada por una productora estadounidense, o El diario de Bridget Jones (2001, de Sharon Maguire). Estas películas, por ejemplo, se distribuyeron en Estados Unidos superando los circuitos de las salas de arte y ensayo, llegando al gran público con enorme éxito. En la otra cara de la moneda se sitúan directores como Stephen Frears y Mike Leigh, que siguen fieles a la tradición cinematográfica británica.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.6  Cine español &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La aparición del cine sonoro provoca desorientación en la industria cinematográfica española, que, incapaz de adaptarse con rapidez a los adelantos técnicos, queda por un tiempo paralizada. Se produce una importante emigración a Hollywood. Entre esos profesionales figuraban Benito Perojo, Jardiel Poncela, Edgar Neville y otros. En 1934 se crean los estudios Cinematográfica Española y Americana (CEA), fundados por varios dramaturgos. En esa misma fecha se produce Agua en el suelo, de Eusebio Fernández Ardavín. También en esos años se crea la distribuidora Compañía Industrial Film Española Sociedad Anónima (CIFESA), que después se convertiría también en productora. Durante la dictadura del Francisco Franco se creó la Junta Superior de Censura Cinematográfica, que obligaba a quienes quisieran realizar una película a presentar previamente el guión y después la película, pues ésta debía ajustarse a “la exaltación de los valores raciales y la enseñanza de nuestros principios morales y políticos”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No obstante, durante esta etapa se realizó un puñado de excelentes películas, como Esa pareja feliz, de Juan Antonio Bardem y Luis García Berlanga, y Surcos, de Nieves Conde, ambas de 1951. En esos años en el cine español se deja sentir la influencia del neorrealismo italiano. Títulos de esa etapa son Bienvenido Mr. Marshall (1952) y El verdugo (1963), ambas de Luis García Berlanga, y Muerte de un ciclista (1955), de Juan Antonio Bardem. En la década de 1960 aparece el llamado nuevo cine español, con realizadores como Carlos Saura, que dirige La caza (1965). Otros directores de esta etapa son Mario Camus, Basilio Martín Patino, Miguel Picazo y el actor y director Fernando Fernán Gómez. La década de 1970 se caracterizó por las comedias populares comerciales, todo un subgénero bautizado como ‘destape’. Luis Buñuel vuelve a España para rodar Tristana (1970) y Víctor Erice realiza El espíritu de la colmena (1973). Una vez reinstaurada la monarquía, el cine se liberaliza y toca temas que en el franquismo estaban prohibidos. En esta etapa el cine español ha cosechado importantes galardones internacionales, como los premios Oscar ganados por Volver a empezar (1982, de José Luis Garci), Belle Époque (1992, de Fernando Trueba) y Todo sobre mi madre (1999, de Pedro Almodóvar). En la década de 1990 surgió un movimiento de renovación del cine español en busca de nuevos temas y nuevas narrativas que aglutinó a una serie de realizadores, como Juanma Bajo Ulloa, Alex de la Iglesia, Julio Médem, Icíar Bollaín y Alejandro Amenábar, entre otros.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.7  Cine latinoamericano &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los dos países latinoamericanos que poseen una industria cinematográfica más sólida y con mayor tradición son México y Argentina. Véase Cine latinoamericano.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.7.1  México &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1920 se crean en México los estudios Camus y, ocho años más tarde, Cándida Beltrán, pionera de las realizadoras mexicanas, dirige El secreto de la abuela. Más fuerte que el deber (1930), de Rafael J. Sevilla, inaugura formalmente el cine sonoro mexicano, con técnicos que se habían formado en Hollywood. En 1931 Eisenstein rueda su inacabada ¡Que viva México! Fernando de Fuentes realiza dos obras fundamentales llenas de madurez cinematográfica: El compadre Mendoza (1933) y el relato épico de la Revolución Mexicana Vámonos con Pancho Villa (1935). En 1940 se consagra Mario Moreno, Cantinflas, con la película Ahí está el detalle, de Juan Bustillo Oro. En esta década se producen películas cuya calidad sería reconocida en todo el mundo, como María Candelaria (1943), de Emilio Fernández; Doña Bárbara (1943), de Fernando de Fuentes, o Distinto amanecer (1943), de Julio Bracho. Es también la década de los grandes actores mexicanos, como Dolores del Río, María Félix, Pedro Armendáriz y Jorge Negrete. En 1942 se crea el Banco Cinematográfico como aval para la producción de películas, pero sólo beneficia a las productoras más fuertes como Grovas, Filmex, Films Mundiales y Posa Films (de Cantinflas). En 1944 se fundan los estudios Churubusco, de donde saldrá la abundante producción mexicana de películas de todos los géneros que invadirá el resto de países latinoamericanos. Juan Orol cultivó un peculiar cine negro mexicano con películas como Misterios del hampa (1944). En 1950 se producen 122 películas, el año más fructífero. Aquel año Luis Buñuel realiza su obra maestra mexicana Los olvidados, premiada en el Festival de Cannes, sobre los jóvenes marginados de las grandes ciudades.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde la Dirección General de Cinematografía se da impulso a producciones como Tarahumara (1964), de Luis Alcoriza, que es un nuevo acercamiento a los indígenas marginados. La actriz mexicana Silvia Pinal protagoniza Viridiana (1961), otra obra maestra de Luis Buñuel, rodada en España. El cine mexicano aborda la historia del país desde nuevos enfoques con películas como Emiliano Zapata (1970), de Felipe Cazals, y Reed, México insurgente (1972), de Paul Leduc, o emprende búsquedas en el lenguaje cinematográfico con La hora de los niños (1969), de Arturo Ripstein. Cuando todo apunta a un renacimiento del cine mexicano, al reanudarse además la entrega de los premios Ariel, en la década siguiente la crisis de esa cinematografía se hace evidente. En 1983 los estudios Churubusco son alquilados para películas extranjeras. Aunque directores como Arturo Ripstein, Felipe Cazals, Paul Leduc y otros continúan realizando producciones independientes en la década de 1990, no se ven signos claros de fortalecimiento del cine mexicano como industria capaz de competir con otras cinematografías. Véase Cine mexicano.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.7.2  Argentina &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Argentina, el otro país latinoamericano con tradición cinematográfica, el panorama es similar. Su industria se remonta a 1915, año en que se realizó Nobleza gaucha, de Humberto Cairo, el mayor éxito del cine mudo argentino. En 1917 debuta en el cine Carlos Gardel con Flor de durazno. En la década de 1930 se construyen los estudios Liminton y Argentina Sono Film. Proliferan las película con temas de tango, como Los muchachos de antes no usaban gomina, de Manuel Romero, que ganan el mercado latinoamericano. En 1942 se alcanza la mayor producción de películas, con un total de 57 títulos, entre ellos La guerra gaucha, de Lucas Demare. Pero en estos años se hace evidente el boicoteo de Estados Unidos con la escasez de película virgen. La industria argentina del cine pierde el mercado latinoamericano en beneficio de las producciones mexicanas. Aunque el gobierno promulga un decreto de exhibición obligatoria de películas nacionales, la crisis continúa y se agrava con las guerras intestinas entre las principales productoras. A finales de la década de 1940 se cierran varios estudios. A partir de entonces, el cine argentino recibe subvenciones, pero la pérdida de los mercados exteriores pesa demasiado. En 1950 se construyen los estudios Alex, pero para entonces muchas productoras habían quebrado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1955 fue invitado Emilio Fernández, el gran director mexicano, para realizar La Tierra del Fuego se apaga. En la década de 1960 apareció lo que se llamó nuevo cine argentino, con películas como Alias Gardelito (1961), de Lautaro Murúa. El gran cineasta argentino Torre Nilsson realiza una nueva versión de Martín Fierro en 1968. En la década de 1970 hay un leve repunte de la industria argentina del cine encarnada por producciones independientes y con temáticas distintas a las tradicionales de tangos y gauchos, como La fidelidad (1970), de Juan José Jusid, con el actor Héctor Alterio, que después ha trabajado en el cine español; La Patagonia rebelde (1974), de Héctor Olivera; La Raulito (1975), de Lautaro Murúa; La parte del león (1978), de Adolfo Aristarain, que dirigiría también Tiempo de revancha (1981), con el actor Federico Luppi; Momentos (1980), de María Luisa Bemberg, y El arreglo (1983), de Fernando Ayala. Después de un periodo de cierto estancamiento, en los últimos años el cine argentino ha experimentado un renacer con autores como Eliseo Subiela (No te mueras sin decirme a dónde vas, 1995). Véase Cine argentino.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.8  El cine japonés &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1951, el director de cine japonés Akira Kurosawa, con Rashomon, ganó el gran premio del Festival Internacional de Cine de Venecia, dando a conocer el potente cine de su país al público occidental, después de años en que maestros japoneses del cine, como Ozu Yasujiro, hubieran sido la fuente de inspiración para los cineastas occidentales (de hecho, el propio Kurosawa fue plagiado por la industria de Hollywood en dos ocasiones, con Los siete samuráis (1954), de la que los estadounidenses hacen Los siete magníficos, de John Sturges, seis años después, y con Mercenario (1961), de la que parte Sergio Leone para hacer sus spaghetti-western). Las películas de Mizoguchi y de Kinugasa eran dramas hermosamente producidos con una fotografía bella y caracterizada por un original empleo del color. Cuentos de la Luna pálida de agosto (1953), de Mizoguchi, sobre leyendas japonesas del siglo XVI, y La puerta del infierno (1954), de Kinugasa, sobre un cuento medieval de honor familiar, destacaron como trabajos de una gran madurez artística, profundidad filosófica e impacto visual. Sin embargo, del cine japonés, pese a su calidad y solidez industrial, han llegado a Occidente pocas obras, exceptuando las de Kurosawa, como Trono de sangre (1957), adaptación del Macbeth de Shakespeare, Dersu Uzala (1975), Kagemusha. La sombra del guerrero (1980), Ram (1985) o Los sueños de Akira Kurosawa (1990); las de Shohei Imamura, como La balada de Narayama (1983) o Agua tibia bajo un puente rojo (2001); o las de Nagisa Oshima, como El imperio de los sentidos (1976). Véase Cine japonés.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.9  El cine indio &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la India, donde la industria se ha dedicado al mercado interno, con una fuerte producción en cantidad pero con unos niveles de calidad dudosa, también se produjeron en la década de 1950 obras que atrajeron la atención internacional —especialmente de su antigua metrópolis, el Reino Unido—, destacando el realizador Satyajit Ray, con Pather Panchali (Canción de la carretera, 1955), Aparajito (1956) y Apur Sansar (El mundo de Apu, 1959).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.10  Ingmar Bergman &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Uno de los directores más originales del panorama internacional de posguerra fue el sueco Ingmar Bergman, que dio a sus películas un aire filosófico muy valorado por los espectadores con inquietudes intelectuales. Por el tratamiento de los grandes problemas que aquejan al hombre: la soledad humana, los conflictos religiosos y las obsesiones sexuales, se convirtió en el principal director sueco y en un creador esencial en la historia del cine. En El séptimo sello (1956) analiza los misterios de la muerte y la moralidad a través de la historia de un caballero medieval que juega una partida de ajedrez con la muerte. En Fresas salvajes (1957), que interpreta el también cineasta Victor Sjöström, crea una serie de flashbacks poéticos rememorando la vida de un viejo profesor. Las películas de Bergman examinan el amor y otras cuestiones clave de la existencia humana; en ellas analiza con mucha habilidad las relaciones y los caracteres de diferentes personajes, todos ellos vívidamente reflejados. En Persona (1966), Secretos de un matrimonio (1973), Gritos y susurros (1972) y Sonata de otoño (1978), las relaciones de amor-odio entre los distintos personajes se entremezclan con las temáticas religiosas y filosóficas que envuelven sus vidas. La carrera de Bergman se ha extendido a lo largo de tres décadas con obras de gran valor, y un estilo visual extraordinario al que acompañan una energía y una inteligencia únicas.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;7.11  Luis Buñuel &lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Otra de las figuras imprescindibles en la historia del cine universal es la del español Luis Buñuel, cuya carrera cinematográfica ha transcurrido en su mayor parte en México y Francia, debido a los problemas que tuvo con la dictadura del general Franco tras la Guerra Civil española. De joven era ya un autor de vanguardia; rodó junto al pintor surrealista Salvador Dalí el cortometraje Un perro andaluz (1929) y el mediometraje La edad de oro (1930). Son obras irreverentes con una enorme capacidad para irritar a las autoridades (no sólo españolas, sino también francesas) civiles y eclesiásticas por la fuerza de sus imágenes surrealistas. Buñuel llegó a alcanzar renombre internacional en la década de 1960 por su retrato despiadado de personajes incapaces de asumir su propia esencia humana, como se muestra en Viridiana (1961), rodada y prohibida en España, que obtuvo la Palma de Oro en Cannes. En esta obra, Buñuel muestra las conexiones entre el fetichismo sexual y la simbología religiosa, haciendo lo mismo en Diario de una camarera (1964), rodada en Francia; Bella de día (1966) y Tristana (1970), realizada también en España. Sus películas, a veces de un realismo crudo, son también irónicas e ingeniosas cuando muestran el mundo civilizado de la burguesía occidental, como en El ángel exterminador (1962), en la que un grupo de gente de la alta sociedad debe convivir durante días encerrados en una habitación de la que no pueden salir (pese a que no haya impedimento físico alguno para hacerlo), o en El discreto encanto de la burguesía (1972), Oscar de Hollywood a la mejor película de habla no inglesa. La idea de Buñuel de que la persona busca negar su naturaleza animal creando códigos de civilización y modos de comportamiento ritualizados hasta lo ridículo es demostrada durante toda su obra a través de la subversión —o la perversión— del orden moral establecido, situación que deja a los personajes indefensos e incómodos ante su propio absurdo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7.12  La nouvelle vague francesa &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Francia continuó dominando el mercado mundial del cine artístico en las décadas de los años 1950 y 1960, produciendo cineastas muy independientes que experimentaron diversos modos de expresión. Así, Jacques Tati hizo comedias muy personales, reviviendo la pantomima ligera con Las vacaciones de Monsieur Hulot (1953) o Mi tío (1958), entre otras. Con menos éxito comercial, pero con el aprecio de los críticos (que eran los cineastas de su propio grupo), se situaron los directores de la llamada nouvelle vague, inspirados entre otros por Robert Bresson, con Diario de un cura de campaña (1950), películas introspectivas y sobrias, con una fotografía sencilla y producidas con muy bajos presupuestos, en las que se muestra un punto de vista agudo y minucioso del mundo, a través de planos medios constantes, lo que les confiere un aire literario o teatral. Además de esta influencia francesa, los jóvenes de la nouvelle vague se inspiraron en el cine comercial estadounidense de Howard Hawks, Alfred Hitchcock y John Ford, partiendo de su experiencia como espectadores y críticos cinematográficos agrupados en la revista Cahiers du Cinéma, desde la que expusieron su teoría de quién es el verdadero autor: en el cine es solamente el director, cuya personalidad queda grabada en la película a pesar de las presiones de los estudios o las influencias exteriores de cualquier otro tipo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los primeros representantes de esta corriente, François Truffaut, Jean-Luc Godard y Alain Resnais, hicieron películas sobre la vida contemporánea francesa entre 1958 y 1959, apoyados por los espectadores de su generación y por una industria insegura en lo financiero, deseosa de que alguien se atreviera a hacer películas comercialmente rentables de bajo presupuesto de producción. Truffaut, admirador de Hitchcock, se dedicó a hacer películas realistas de tono autobiográfico. Así surgieron Los cuatrocientos golpes (1959), El amor a los veinte años (1962), Besos robados (1968), serie que la crítica aprecia y que se continúa con Domicilio conyugal (1970) y L’amour en fuite (El amor en fuga, 1978). En ellas, como en Jules y Jim (1961) y en Disparad al pianista (1960) trata de la libertad en una sociedad restrictiva. Además Truffaut hizo otras películas, menos en la línea de la nouvelle vague, como El pequeño salvaje (1970) o Fahrenheit 451 (1966). Las películas de Resnais, en especial Hirosima, mi amor (1959) y El año pasado en Marienbad (1961), son paradigmas del cine intimista, en el que se trata de que la voz y las imágenes reflejen con su distanciamiento la lucha —que constituye la vida— entre la distancia emocional y las relaciones con los otros, lucha en la que la distancia suele salir vencedora. Empleando abstracciones estilísticas e intelectuales, y técnicas de montaje distorsionadoras de forma deliberada, Resnais plantea preguntas sobre la cualidad y las consecuencias del tiempo y la memoria, y su relación con las emociones humanas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El más experimental de los directores del movimiento fue Jean-Luc Godard, cuya primera película, Al final de la escapada (1959), protagonizada por Jean-Paul Belmondo, es un hermoso homenaje a las películas de gángsters estadounidenses, pero desde una perspectiva europea. Los asuntos tratados por este director han sido de lo más variopintos, desde una serie de retratos más o menos autobiográficos de su entonces esposa, como Vivir su vida (1962), hasta la comedia sexual y política de Masculin-féminin (1966), pasando por experimentaciones con el tiempo y el espacio, moviendo la cámara con libertad y permitiendo a sus actores la improvisación a voluntad. En Week-end (1967) hace un amargo estudio de la sociedad contemporánea a través de las peripecias de las víctimas de un accidente de automóvil, que vagan por las autopistas, discutiendo sobre la vida, sobre su propia vida, con personajes literarios y de cine que se cruzan en su camino, conectando pasado, presente y futuro. Después de ésta sus películas se volvieron menos accesibles para el gran público, politizándose decididamente, como en Todo va bien (1972), protagonizada por Jane Fonda, aunque posteriormente ha rodado algunas películas interesantes como Nombre: Carmen (1983).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7.13  El nuevo cine alemán &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Algún tiempo después de la eclosión de la nouvelle vague francesa, surgió en Alemania un grupo de cineastas jóvenes que compartían un punto de vista crítico sobre la sociedad de su tiempo, rechazando de plano el complaciente materialismo burgués. Werner Herzog, uno de sus representantes más típicos, haría, a través de paisajes impresionantes y personajes exóticos, una reflexión sobre la vida en condiciones difíciles y peligrosas, como en su película más conocida, Aguirre, la cólera de Dios (1972), sobre el conquistador español Lope de Aguirre, que en el siglo XVI y en pleno Amazonas se declaró rebelde al rey Felipe II, pretendiendo, perdido y famélico, dominar un continente entero. Wim Wenders, por su parte, ha tratado sobre la alienación y la autorrealización, como en El amigo americano (1977), París, Texas (1984) o Cielo sobre Berlín (1987), en películas que muestran también su interés por la cultura estadounidense. De una generación posterior es la directora Doris Dörrie, autora de comedias como la popular Hombres, hombres... (1985), que tiene como tema central la lucha de sexos, y Sabiduría garantizada (2000).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pero el más prolífico (38 largometrajes) y el más destacado de estos cineastas, pese a su temprana desaparición cuando sólo tenía 36 años, fue Rainer Werner Fassbinder, que llevó el cine alemán al nivel de los mejores cines europeos, haciendo, en sólo 12 años, desde el cine más clásico y accesible para el gran público, como Lili Marlen (1981), hasta el más experimental y provocador, como Querelle (1982), pasando por sus cuadros sobre la Alemania de la posguerra con El matrimonio de María Braun (1978), Las amargas lágrimas de Petra von Kant (1972) o Todos nos llamamos Alí (1973), emotiva reflexión sobre el racismo. En todas sus películas trató temas de implacable actualidad, como la alienación, el consumismo, la desigualdad económica, la colonización cultural y el racismo o la opresión política.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;7.14  El cine australiano &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tras décadas de dominación en las que Australia era un mero decorado para filmar películas extranjeras, un cine nacional pudo emerger a comienzos de la década de 1970, con la obra de Peter Weir (el más destacado de los cineastas australianos) Picnic en Hanging Rock (1975). En esta película se recreaba un incidente de 1900 en el que un grupo de colegialas desapareció de forma inexplicable en una excursión. También han destacado las obras de Bruce Beresford The Getting of Wisdom (1977), sobre la vida en un colegio victoriano de chicas, y Consejo de guerra (1980), que cuenta la historia real de tres soldados australianos que durante la Guerra Bóer fueron juzgados por asesinato de prisioneros y condenados a muerte. Por último, Gillian Armstrong en My Brilliant Career (Mi brillante carrera, 1979) cuenta los primeros años de vida de una escritora feminista de principios de siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asociada por su cercanía geográfica y cultural a Australia se encuentra la cinematografía de Nueva Zelanda, con la directora Jane Campion a la cabeza, autora de El piano (1993) y Retrato de una dama (1996).&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;8  EL CINE ESTADOUNIDENSE A PARTIR DE LA DÉCADA DE 1960 &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El impacto del cine europeo sobre los cineastas estadounidenses y el posterior declive del sistema de los estudios coadyuvaron durante las décadas de 1960 y 1970 al cambio del estilo del cine estadounidense.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;8.1  Los inversores toman el control &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A finales de la década de 1960, de los estudios cinematográficos sólo quedaba el nombre, ya que su función original y su propiedad habían sido asumidas por inversores ajenos a la industria. Los nuevos propietarios, las grandes corporaciones audiovisuales, pusieron el acento preferentemente en la producción de películas como una mera inversión de los excedentes de los negocios musicales. Así, los estudios aún funcionaron durante la década de 1960 produciendo adaptaciones de musicales y comedias de Broadway. En 1968, el fin de la censura permitió a la industria de Hollywood especializarse en películas que mostraban un alto grado de violencia y una visión más explícita de las relaciones sexuales.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;8.2  Los nuevos cineastas estadounidenses &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Al mismo tiempo surgió una nueva generación de realizadores bajo la influencia de las tendencias europeas y con el deseo de trabajar con diferentes distribuidores, tomando cada película como una unidad por separado. Muchos de ellos realizaron películas de gran calidad, tanto fuera de la recién descentralizada industria como dentro de sus límites. Algunos de ellos, como Stanley Kubrick, Woody Allen, Arthur Penn, Francis Ford Coppola o Martin Scorsese, han tratado en numerosas ocasiones de trabajar con el respaldo de una compañía financiera, buscando la distribución de sus obras a través de un estudio distinto para cada proyecto, o manteniendo una relación relativamente estable con uno de ellos. Otros directores, como Robert Altman, John Cassavetes o John Sayles, han tratado de eludir los canales establecidos, pero eso les ha supuesto que sólo ocasionalmente hayan conseguido un éxito comercial suficientemente amplio como para financiarse sus siguientes proyectos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Stanley Kubrick produjo durante unos años una serie de obras interesantes, desde la sátira política de ¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú (1963), hasta el desafío técnico de 2001: una odisea del espacio (1968), la meticulosa adaptación del siglo XVIII de Barry Lyndon (1975) o el horror gótico de El resplandor (1980), aunque sus mejores películas siguen siendo las primeras: Atraco perfecto (1956), hermosa síntesis del género policiaco, de un fatalismo poético; Senderos de gloria (1957), una de las mejores películas antibélicas de la historia; Espartaco (1960), sobre la revuelta de los esclavos romanos, y Lolita (1962), todas ellas además magistralmente interpretadas. Arthur Penn, más complaciente, con Bonnie y Clyde (1967) conmovió a los espectadores de las salas de arte y ensayo y a los aficionados al cine de violencia y de aventuras, y sirvió de punto de partida para el gusto de nuevas generaciones de espectadores, que marcaron también Mike Nichols con El graduado (1967), o Dennis Hopper con Buscando mi destino (1969). Penn continuó con el cine ‘contracultural’ de la década de 1960 con El restaurante de Alicia (1969) y Pequeño gran hombre (1970). Por su parte, Woody Allen dirigió y protagonizó una serie de películas formalmente semejantes a las de los cómicos clásicos estadounidenses, algo entre sus admirados Bob Hope y Groucho Marx, pero con un mensaje y unas actitudes peculiares, propias de la sensibilidad de la ciudad de Nueva York. Entre ellas son buenos ejemplos Toma el dinero y corre (1969), Bananas (1971) y El dormilón (1973). Más tarde, Woody Allen ha alcanzado una madurez indudable, alejado ya de la payasada, más reflexivo y al mismo tiempo más amargo, preguntándose permanentemente sobre el sexo, el amor, la muerte y la responsabilidad personal. Aquí cabe citar Annie Hall (1977), Manhattan (1979), Hannah y sus hermanas (1986), Días de radio (1987), Delitos y faltas (1989) y Acordes y desacuerdos (1999).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En otro estilo totalmente distinto, Francis Ford Coppola aparece como un director de grandes producciones y arriesgados experimentos, no siempre fructíferos comercialmente. Aunque esto no le ha impedido continuar una obra tan personal como la de los autores europeos, ajeno a las conveniencias y a las modas. De sus primeros fracasos económicos se repone con El padrino (1972), un éxito comercial de tal magnitud que le permite hacer la personal La conversación (1973), a la que sigue la producción de American Graffiti (1973), de George Lucas. Con los beneficios obtenidos con esta película realiza El padrino II (1974) y Apocalypse now (1979), adaptación del relato corto de Joseph Conrad “El corazón de las tinieblas”. Ésta resulta una gran obra aclamada por la crítica pero con un irregular resultado de público. Corazonada (1981) fue un fracaso comercial, lo que no le impide hacer poco después otra de sus mejores obras, La ley de la calle (1983). Vuelve a conseguir el éxito con Tucker: un hombre y su sueño (1988), otra obra maestra. Cierra el ciclo de la familia Corleone con El padrino III (1990). De nuevo obtuvo gran éxito de público en todo el mundo con su particular Drácula (1992). Más clásico, aunque con un estilo personal indiscutible es el también italoamericano Martin Scorsese, autor de Malas calles (1973), Taxi Driver (1976), Toro salvaje (1980), Uno de los nuestros (1990), La edad de la inocencia (1993) o Casino (1995).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Robert Altman, tras un enorme éxito comercial con M*A*S*H* (1970), que se convirtió posteriormente en una larga y popular serie de televisión, hace una serie de películas, por lo general complejas para el gran público, exceptuando el musical Nashville (1975), en el que intervienen 26 personajes principales formando un gran tapiz de la política, la música, el teatro y la religión. En sus obras más recientes vuelve a recuperar el contacto con el espectador, como en El juego de Hollywood (1991), una comedia negra sobre las intrigas de la producción cinematográfica hollywoodiense, Vidas cruzadas (1993) y Prêt-à-porter (1994) y Kansas City (1996). Cassavetes, actor-director cuyo primer largometraje fue el documental experimental Sombras (1960), se sumó a la producción convencional tras su éxito comercial con Faces (1968), que repetiría con Una mujer bajo la influencia (1974), protagonizada por su mujer, Gena Rowlands. John Sayles, escritor-director-actor independiente, consiguió el aplauso de la crítica por películas como Return of the Secaucus Seven (1980), Matewan (1987) y Passion Fish (Peces de pasión, 1992). Spike Lee, que escribió, dirigió, produjo y protagonizó películas tan alabadas por la crítica y por el público como Nola Darling (1986), Haz lo que debas (1989) o Malcolm X (1992), en la actualidad parece empeñado en crear un nuevo tipo de cine, centrado casi exclusivamente en la problemática de la comunidad afroamericana en Estados Unidos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;8.3  Fantasías de gran presupuesto &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Frente al cine que representan los anteriores realizadores de cine de autor, pese a ser estadounidense y en ocasiones ligado a la industria de Hollywood, ésta ha continuado otras líneas de producción para el consumo masivo, especialmente de niños y adolescentes. Se basan principalmente en el efectismo que las nuevas tecnologías y los grandes presupuestos permiten. Dentro de esta categoría figuran las películas de catástrofes, como La aventura del Poseidón (1972), de Ronald Neame, El coloso en llamas (1974), de John Guillermin e Irvin Allen, o Titanic (1997), de James Cameron, galardonada con 11 premios Oscar de la Academia; las recreaciones de personajes del cómic, como Superman (1978), de Richard Donner, Batman (1989), de Tim Burton, y Spider-Man (2002), de Sam Raimi; o las películas bélicas de ciencia ficción como la saga Star Wars, de Georges Lucas: La guerra de las galaxias (1977), El imperio contraataca (1980), El retorno de Jedi (1983), La amenaza fantasma (1999) y El ataque de los clones (2002), la primera película totalmente digital. A esto hay que añadir las fantasías tecnológicas que ha hecho posible los avances de la informática, como Mátrix (1999), de Larry y Andy Wachowski.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En estos géneros comerciales ha destacado Steven Spielberg, desde Tiburón (1975), modelo de películas en las que una criatura terrorífica atemoriza a una pacífica comunidad, a las más serenas y emotivas de ciencia ficción Encuentros en la tercera fase (1977) y E.T. el extraterrestre (1982), que explotaron la fascinación por las posibilidades de vida extraterrestre y su posible contacto con los humanos. En la serie de Indiana Jones recrea el cine clásico de aventuras: En busca del arca perdida (1981), Indiana Jones y el templo maldito (1984) e Indiana Jones y la última cruzada (1989).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los disparatados costes de estas megalómanas películas han llevado a varios estudios a la bancarrota y han forzado a otros a producir sólo 2 o 3 películas al año, con lo que la oferta de películas disponibles se reduce, fenómeno que tiende a intensificarse con las políticas de marketing aplicadas desde comienzos de la década de 1990: concentrar el esfuerzo publicitario y promocional en pocas películas que copan luego casi todas las salas de cine de las ciudades de todo el mundo, con lo que queda escaso lugar para la exhibición de pequeñas producciones independientes o producciones medias de las industrias nacionales. Estas películas quedan así arrinconadas en salas especializadas, semejantes a las antiguas de arte y ensayo, de aforo reducido, a las que acuden los aficionados y no el gran público. De hecho, incluso en Estados Unidos, aunque se siguen produciendo películas intimistas, más basadas en el guión, la interpretación y la habilidad de los realizadores, como Kramer contra Kramer (1979, de Robert Benton), Gente corriente (1980, de Robert Redford), Paseando a Miss Daisy (1989, de Bruce Beresford) o Las normas de la casa de la sidra (1999, de John Irving), son a menudo (por no ser fantásticas ni efectistas y por tratar de analizar o recrear la realidad cotidiana) consideradas una empresa azarosa por los distribuidores, lo que facilita aún menos su pervivencia.&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;8.4  La televisión por cable y el vídeo doméstico &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La década de 1980 ha sido testigo de una revolución en las formas de acceder a los productos cinematográficos, con la sustitución del visionado en las salas de cine por el vídeo doméstico, en el que los títulos de estreno —especialmente los de las grandes superproducciones— están disponibles poco después de su pase por las salas. Este hecho, unido a la implantación progresiva de la televisión por cable, con canales temáticos, en las que hay y habrá aún más canales especializados en la emisión continua de películas, amenaza seriamente no ya a la industria, sino el hecho mismo del cine. Como consecuencia, se está creando un clima parecido al de la década de 1950, cuando las productoras buscaron, ante la llegada de la televisión, nuevos formatos en busca de un mayor espectáculo, para conseguir atraer nuevamente a los espectadores a las salas de cine.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507573320027996?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507573320027996/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507573320027996' title='1 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507573320027996'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507573320027996'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/historia-del-cine_08.html' title='Historia del cine'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-32421564.post-115507486763931523</id><published>2006-08-08T23:59:00.000+02:00</published><updated>2006-08-09T00:09:19.726+02:00</updated><title type='text'>Bienvenidos a la enciclopedia virtual de cine y literatura</title><content type='html'>Mi pretensión respecto a este blog consiste en llegar a convertirlo en un sitio de referencia en cuanto a cine y literatura se refiere. Desde este preciso instante me encargaré de publicar todas las biografías, filmografías y artículos en general relacionados con el cine y la literatura de todas las épocas. Gracias a la barra-buscador de google, la infinidad de artículos que llegaré a publicar serán accesibles solo con teclear unas cuantas letras. Mi propósito es ir engrosando la lista de temas, personalidades, épocas...relacionadas con el cine y la literatrua, a través de distintos artículos propios o extraídos de otras fuentes fidedignas. Pero además de toda la información objetiva que iré ampliando y completando, otra de mis pretensiones será organizar debates, discusiones... relacionadas con los dos temas de que trata este blog.&lt;br /&gt;Espero que con vuestra ayuda mi tarea se vaya acercando hasta ese objetivo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/32421564-115507486763931523?l=enciclopediacineyliteratura.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/feeds/115507486763931523/comments/default' title='Enviar comentarios'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=32421564&amp;postID=115507486763931523' title='0 comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507486763931523'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/32421564/posts/default/115507486763931523'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://enciclopediacineyliteratura.blogspot.com/2006/08/bienvenidos-la-enciclopedia-virtual-de.html' title='Bienvenidos a la enciclopedia virtual de cine y literatura'/><author><name>blacksad</name><uri>http://www.blogger.com/profile/00537144061491353305</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='16' height='16' src='http://img2.blogblog.com/img/b16-rounded.gif'/></author><thr:total>0</thr:total></entry></feed>
